Viernes 5 de Julio de 2019

(Primera de dos partes)

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Nuevamente, tal y como ocurrió con la publicación llamada Pejeconomics, misma de la que únicamente se editaron dos volúmenes durante la campaña presidencial, el equipo del presidente López Obrador se lanza en una apuesta de divulgación interesante con la serie de videos que la Secretaría de Hacienda ha anunciado y de la que ya apareció el primero, se denomina Mexiconomía.

Lo anterior, ocurre en un tema sumamente árido y justamente cuando las mayores críticas hacia la Cuarta Transformación se dirigen hacia el manejo de la política económica por parte de opinologos y comentocrátas de dudosa formación académica en el área de las ciencias económicas, pero hábiles en el manejo y divulgación de datos y cifras de forma propagandística.

En el primer video, divulgado a través de las redes sociales de la dependencia encargada de la Política Fiscal del país, se presentan tres objetivos que “guían la política económica” del nuevo régimen: “1. Mantener finanzas públicas sanas, 2. Promover la inversión, 3. Estimular el consumo”. Lo que resulta novedoso es que la retórica de Mexiconomía se centra en tres elementos de la demanda agregada fundamentalmente determinados por el mercado interno y es omisa de los factores externos como lo son las exportaciones.

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(Foto: TAVO)

Esto representa un cambio importante, al menos en el discurso, con relación a los regímenes neoliberales que se centraron en el crecimiento económico fomentado a través de la explotación de las llamadas ventajas comparativas de las exportaciones mexicanas.

En efecto, la demanda agregada de una economía, a grosso modo, está compuesta por el consumo de las familias, la inversión que hacen las empresas, el gasto del gobierno y la demanda de bienes que realiza el exterior. Durante la era neoliberal se privilegió el crecimiento estimulado a través de las exportaciones fundamentalmente de manufacturas y a costa de atraer inversiones, por ejemplo en el sector automotriz, se mantuvieron políticas salariales que contenían las percepciones de los trabajadores, mermando así la capacidad de consumo de las familias, otro factor de la demanda agregada.

Este vuelco discursivo, que aún no acaba de cuajar en medidas de política económica concretas debido al poco tiempo que lleva la actual administración, debe avanzar a decisiones fundamentales que estimulen en efecto al consumo interno, la inversión productiva y reorienten la calidad y cantidad del gasto del sector público; muchas de ellas en las que, seguramente la Cuarta Transformación, tendrá que pagar un costo político.

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