Ismael Acosta García
José Martí, expresión sublime del amor fraterno
Sábado 8 de Junio de 2019

“He amasado con cada célula de mi ser un amor y una admiración a México, que constituirán para siempre la luz de mi vida”.

José Martí

A- A A+

El pasado 19 de mayo se cumplieron 124 años de que cayó en combate, en su primer y único combate, el padre de la independencia cubana José Julián Martí y Pérez.

Martí vivió sólo para su patria y sus hermanos. A los quince años ya lo tenemos peleando en la Guerra de diez años contra el poder colonial español en Cuba. Luego, a los 16, publica su primer escrito político en el periódico El diablo cojuelo y, como consecuencia, es ingresado a la Cárcel Nacional acusado de infidencia. En “Abdala”, el drama poético de sus 16 años, escribe:

“El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridículo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio insensible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca”.

“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.
“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.
(Foto: TAVO)

Un año después, a los 17, ya era carne de presidio permanente, pues entonces fue condenado a una pena de seis años destinándosele a trabajar en las canteras de San Lázaro. Desde las mazmorras de esa cárcel y al reverso de una fotografía suya que envió a su madre, le escribió las siguientes líneas:

“Mírame, madre, y por tu amor no llores
si esclavo de mi edad y mis doctrinas
tu mártir corazón llené de espinas,
¡Piensa que nacen, entre espinas, flores!”

Sus padres lograron conmutarle la pena -dada su precaria condición física- por el destierro, que habría de ser en la España de sus mayores. Privilegiada ocasión, porque ahí el joven Martí aprovecha para cultivar su inclinación al estudio y a la formación política que sería desde entonces su verdadero destino.

Fue alumno de la Universidad Central Madrileña, después se matricula en la Universidad Literaria de Zaragoza donde obtiene el grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, y finalmente se inscribe en la Facultad de Filosofía y Letras donde obtiene el grado de Licenciatura en estas ciencias. Martí no fue a España a cumplir derrotado su condena, fue con la conciencia plena de que esta era la ocasión que le deparaba la vida para formarse mejor y ser útil al destino de la patria.

En febrero del 75 vuelve a América y llega precisamente a México que habría de ser, desde entonces, su segunda patria. Es recibido por los escritores y políticos más reconocidos de la época pues él mismo gozaba de un inusitado prestigio que por su vida literaria y revolucionaria había traspasado las fronteras desde su bella Isla y desde la vieja España.

Dejo ahora las precisiones biográficas para ir a destacar lo que verdaderamente quiero en este aniversario luctuoso.

He dicho en otras ocasiones que Martí es el mejor ejemplo del amor fraterno. En México cultivó una amistad tan destacada que ha sido materia de los más profundos estudios de la obra y el pensamiento martiano. Curiosamente, esta amistad no fue de prolongadas relaciones personales directas, sino que trascendieron las distancias que a cada instante identifican el trajinar de la vida del héroe. Esta amistad fue nutrida de una relación epistolar que mantuvo con el casi ignorado abogado Manuel Antonio Mercado de la Paz, michoacano, nacido en La Piedad de Cavadas un 30 de enero de 1838, en el seno de una familia liberal.

Dicha relación se dio a través de 129 cartas que Martí le envió a Mercado entre el 7 de mayo de 1876 y el 18 de mayo de 1895, carta, esta última que, como todos sabemos, no llegó a su destinatario, pues antes que ello la muerte encontró a Martí en el Campamento de Dos Ríos, cuando apenas iniciaba la Guerra libertaria de su amada Cuba.

Al parecido de las grandes Epístolas de Saulo de Tarso, el cristianizado Pablo, Martí supo alimentar sus cartas con la verdadera doctrina de su esencia libertaria, preocupada en el devenir de los pueblos de América, no solo de su amada Cuba sino de todos los latinos que ya estaban en la mira del imperio del norte, de allí que él siempre se refirió a “nuestra América”

Las cartas de Martí a Mercado constituyen el lugar donde la experiencia histórico-social y su intimidad se entrelazan, se funden, avisándonos de una relación entre hechos e ideología que tal vez encierra el mayor secreto estilístico de estas cartas confesionales de Martí. A medio camino entre la sensación, el sentimiento y el pensamiento.

Ante las limitaciones de espacio para este artículo sugiero la consulta de mi libro José Martí: una vida por la libertad, la igualdad y la fraternidad, Ed. Michoacanas, 2007, donde hacemos una amplia referencia al estudio y análisis del discurso epistolar referido.

La última carta dirigida a su amigo del alma está fechada el 18 de mayo de 1895. Nunca se envió, porque el mártir cayó abatido un día después. Fue encontrada por los soldados españoles en las ropas de Martí. Es una carta extensa donde da cuenta de los hechos de la guerra y, como premonitorio a su destino, dice en un fragmento:

“… me conoce. En mí, sólo defenderé lo que tengo yo por garantía o servicio de la Revolución. Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad. Y en cuanto tengamos forma, obraremos, cúmplame esto a mí, o a otros”;

Todo me dice que, José Julián Martí Pérez, fue un hombre que nunca debió ir a la guerra. Él combatía con magistral destreza empuñando la pluma cual espada intransigente en la defensa de sus ideales libertarios. Su palabra era continuación de la escritura y con ella demolía verdaderas fortalezas con que los imperios español y norteamericano vivían disputándose en un perverso juego el porvenir del pueblo cubano.

Murió como él quería, en los campos de Cuba, revolver en mano, montado en su caballo blanco, de cara al sol, para legarnos una América Libre, “con todos y para el bien de todos”. Desde ese día, es uno de los santos laicos de nuestra libertad.
Bien decía el Apóstol:

“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

“De la abundancia del corazón habla la boca”

Cuarenta años de la Asociación Michoacana de Voleibol

La disputa por las dirigencias morenistas con tufo perredista. Mal augurio

A ciento cincuenta y dos años del Cerro de las Campanas

La larga resaca morenista

José Martí, expresión sublime del amor fraterno

La bohemia

País beisbolero y el pueblo sin dinero

Abnegación de madre

Camino al Foro: “El papel de la filosofía en la cuarta transformación”

Sobre los niños de México y el mundo

Emiliano Zapata Salazar, a cien años de su muerte

El suicidio. Una lectura torcida de Nietzsche

La Expropiación Petrolera y el rescate de la nación

Gran Logia Benito Juárez del estado de Michoacán

¿Quién cerrará la puerta?

Noche de lluvia en Morelia

José Martí cabalga de nuevo por Michoacán

El papel de la filosofía en la transformación de México

Perspectiva para la cultura física y el deporte en México

Masonería y política

Melchor Ocampo, legislador

La conciliación como elemento de transformación de la UM

AMLO: Una educación para el humanismo

La ética. Alternativa para el periodismo mexicano

Las delegaciones de programas federales

Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos

Diputados y ediles de MORENA ponen un paso adelante en la agenda estatal.

Las nimiedades de Medardo Serna

Morelia, un gabinete sin color moreno

Congreso extraordinario en Morena

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.

Roberto Pantoja Arzola, coordinador de programas federales para Michoacán.

El tsunami del 2018

Política educativa. Una visión desde la izquierda

Plataforma digital para el empleo

Procuración de justicia en la propuesta de la izquierda.

Blanca Piña, candidata al Senado.

Carlos Slim, al ring del oprobio político

Los graves costos de la corrupción en México

Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.

Propuesta educativa de la izquierda para 2018-2024

México, un Estado pretoriano

Las hienas se desatan

Corrupción y austeridad republicana en el proyecto de López Obrador

Los pactos de civilidad y la carabina de Ambrosio

Generosidad, señora María de la Luz, ante todo

Discurso aberrante y ramplón el del 18 de marzo

Relaciones Estado–Iglesia en México

Sus implicaciones en la relación Estado-Iglesia en México

Estado, Iglesia, empresariado

Talía Coria y Raúl Morón

Mario Vázquez Raña

Morena es la opción

Y, ¿qué tal una mujer?

Melchor Ocampo, reformador

Del ciudadano y los valores cívicos

El castillo del virrey Alfredo se derrumba

Adrián Huerta, ¿candidato priista?

¡Que revisen los cuarteles!

PRD, crónica de una muerte anunciada

Peña Nieto y Silvano Aureoles. Vidas paralelas

¡Bah!, la Iglesia católica

El priismo deleznable y el síndrome de Fox

Ya no hay palabras, sólo indignación e impotencia

“Los chuchos”, calamidad para el PRD

Pacto de civilidad, ¿por qué?, ¿para qué?

La sociedad civil en el contexto del México actual

Morena, una perspectiva sociológica desde la teoría general de los partidos políticos

Una conversación del 11 de septiembre

Silvano Aureoles, el principio del fin

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI Segunda parte

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI

Cotidianidades