Viernes 7 de Junio de 2019

A Emilia

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Recientemente, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, anunció la estrategia denominada Uniforme Neutro, que consiste en que las niñas y los niños podrán elegir libremente si desean usar pantalón o falda del uniforme para asistir a clases en las escuelas, públicas y privadas, de nivel básico ―primaria y secundaria― de las 16 alcaldías que conforman la capital del país.

A esta determinación le han llovido críticas y memes; me parece que los defensores de la medida han sino menos que los que están en contra, o al menos, ha tenido mayor eco la crítica que su defensa.

Dos críticas fundamentales he leído y escuchado sobre el tema. La primera, en el sentido de que la doctora Sheinbaum, tiene cosas más importantes que atender, como para perder el tiempo en temas como la vestimenta de los niños en las escuelas. Y la segunda, en el sentido de que como concibe el gobierno que niños asistan de falda a la escuela, por el bullying que esto puedo provocar y los inevitables traumas consecuentes.

Falda o pantalón...
Falda o pantalón...
(Foto: TAVO)

Por lo que ve a lo señalado de otros temas prioritarios en la Ciudad de México, es obvio; sin duda, la inseguridad, la contaminación y la movilidad, entre otras cosas, preocupan a cualquier gobernante, más, mucho más, que la vestimenta de los estudiantes de nivel básico. Pero, lo que no ven quienes caen esa esa diatriba falaz, es que medidas de este tipo no tienen costo alguno de preparación, ni de implementación, y si se da en el blanco, pueden traer beneficios sutiles en el corto plazo y evolutivos en el largo.

Ahora, respecto a la segunda de las críticas contra la estrategia, sobre la que versan la mayoría de los memes (niños y hombres con falda), permítanme decirles a quienes la comparten, con humildad y mucho respeto: no han entendido la medida, su origen ni su fin.

Creo que una premisa errónea los lleva, sin mala fe, a descalificar la estrategia. El cimiento erróneo del que parten, es que están poniendo al niño en el centro de la misma, cuando es la niña la que va en ese lugar.

Ello, porque la medida, desde mi punto de vista, no pretende que niños usen falda, lo que no tiene nada de malo, pero será excepcional, sino que niñas puedan ir de pantalón a la escuela, lo que en términos profundos se traduce en igualdad y equidad entre niños y niñas; mientras que en términos prácticos, el significado es que las niñas pasen menos frío en ciertas épocas del año y que jueguen con mayor libertad y comodidad (Fuente: Emilia ―mi hija de siete años― a quien le gustaría acudir a la escuela con pantalón), como los niños…

En fin, invito a quienes censuran la medida, a que comprendan que es optativa y que de aplicarse en otros Estados o en todo el país, ustedes, o sus hijos e hijas, tendrán la última palabra al respecto.

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