Gilberto Vivanco González
VIVILLADAS
Aniversario de Morelia... su fundación
Viernes 17 de Mayo de 2019
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En los años 80s. Conocimos a un maestro de nombre Ángel Bernardo Ávila, que trabajaba en la Escuela Primaria Vasco de Quiroga de Indaparapeo, Michoacán. Quien también laboraba como profesor de español en la escuela secundaria del lugar; tenía el don de la elocuencia, del buen trato y desde luego, de la enseñanza. De apariencia física un tanto regordete, tez morena y una gran capacidad para redactar con un sentido literario e histórico envidiables. Bernardo se especializó en español por la Escuela Normal Superior Federal de México; ex seminarista y sobre todo un ser humano de gran calidad. Iniciamos una revista de nombre El Portal de Morelia, la cual personalmente dirigía, era una publicación hermana del Portal de San Andrés de Guadalajara que Arturo Zataray Lamas había proyectado y que consolidamos con ideas mutuas; fueron en su tiempo obras populares de éxito y aceptación social. El maestro Ángel como muchos maestros de ayer, de hoy y de siempre amaba su vocación. Era todo un ejemplo e inspiración para los pupilos.

En cierta ocasión, con motivo de la fundación de la capital michoacana, escribió la historia de dicha fundación, una fascinante puerta al pasado narrada en forma sin igual. Hoy con el pretexto del día del maestro, a quienes rendimos todo nuestro reconocimiento y en la conmemoración de un aniversario de la Ciudad de las canteras rosas, vamos a reproducir, lo, que en exclusiva, este insigne mentor narró para las páginas del Portal de Morelia, como prueba fehaciente de lo aquí expuesto, una lectura que sin duda sabrán paladear porque está escrita por un dramaturgo cuyas pasiones se pueden resumir en tres dimensiones: las letras, sus alumnos y su familia que aún lo añora.

La Fundación de Morelia. Ángel Bernardo Ávila Hernández



Cuéntese que don Antonio de Mendoza, conde de Tendilla y primer virrey de la Nueva España, por su sacra y cesárea majestad Carlos V de España, regresaba a la capital de atender diligencias en el lejano puerto de Acapulco en compañía de pajes, escribientes, escolta y servidumbre; cuando al pasar por un extraño paraje, virrey y acompañantes quedaron embelesados mirando aquel paisaje. El día agonizaba y la pradera vestía todos los tonos del verde imaginables; era una loma poco elevada y las florecillas crecían salpicando aquella alfombra de esmeralda de tonos celestiales que iban del morado al rosa, pasando por el rojo y el carmín; el Sol en el poniente derramaba sus últimos rayos, el clima era caluroso y el azul del cielo enmarcaba dignamente aquel espectáculo ante el cual todos quedaron maravillados, evocando tal vez la lejana patria, el solar nativo allende los mares.

Es ampliamente conocida la frase que expresara José Ma. Morelos exaltando la belleza de Valladolid “Donde yo nací, era el jardín de la Nueva España”.
Es ampliamente conocida la frase que expresara José Ma. Morelos exaltando la belleza de Valladolid “Donde yo nací, era el jardín de la Nueva España”.
(Foto: Especial)

Don Antonio dijo entonces: -¡Qué hermoso, qué divino lugar! –Mirad señor, dijo un cercano soldado, ¡Qué cielo, qué campo, qué verdor! ¿Esto es Castilla? , -No, pero se le parece, dijo el conde. -¡Todos a tierra!, levantaos tiendas y estableced reales que aquí pasaremos la noche.

Después de haber armado el campamento, dijo el virrey: -Buscad e investigad como se llama este sitio y a quién pertenece.

Pronto se presentaron ante su presencia un grupo de nobles ancianos que le dijeron: -Este lugar le llamamos Guayangareo y es nuestra patria; la hemos heredado de nuestros abuelos, pero nuestra lengua castiza es pobre y corresponde hablar de ello a quien gobierna sobre nosotros; mirad señor, esta es Matla y es con ella con quien deberéis hablar.

-Bien, que venga en mi presencia que la recibiré en mi tienda. Ante sus ojos apareció una joven vestida a la usanza mexica, al parecer no mayor de 20 años y extraordinariamente hermosa.

-Yo soy Matla, señor, y aquí vivo y gobierno, ¿en qué puedo serviros?

-Pero, ¿cómo es que habláis el castellano?, dijo don Antonio.

-Lo hablo y lo comprendo y doy gracias infinitas al Señor que hayáis venido, pues he soñado que en estas tierras fundéis una gran ciudad porque en las postrimerías aquí se levantarán grandes edificios de donde surgirán hombres grandiosos que den fama y gloria a todo un país, tal lo he visto en mis sueños.

La luz de la tarde se iba extinguiendo y las primeras sombras de la noche ya asomaban por las crestas de los cerros; en Matla también se iba operando una rara transformación, su rostro iba abandonando los rasgos indígenas para tomar las características de una mujer castellana.

-¿Es cierto lo que ven mis ojos?, preguntó el virrey…Si vos sois doña Mercedes, entonces, ¿dónde está Matla?

-Somos una misma persona, pero señor, cumple mi sueño.

Don Antonio sintió entonces que un pesado sueño se apoderaba de su cuerpo y en pocos instantes ya dormía plácidamente. Matla entonces se retiró de la tienda diciendo a los guardias que su señor, por el cansancio, se había quedado dormido.

Al amanecer. El virrey de Mendoza despertó sobresaltado y encontró en el bolsillo de su saco una providencia en la que decía, que en este lugar se daba la fundación de una villa que llevaría por nombre el de su patria Valladolid.

Ordenó que se proclamara la fundación en nombre del rey de España, era el dia miércoles 18 de mayo del año de gracia de 1541…a las 8 de la mañana.

Así pues, El virrey Antonio de Mendoza ordenó la fundación de una ciudad en el lugar, siendo ésta planeada por Alonso de Toledo, Juan de Alvarado, Juan de Villaseñor y Luis de León Romano, bajo el nombre de "Ciudad de Mechuacán" y no “Valladolid”, como había sido ordenado. Por disputas con la ciudad de Pátzcuaro, que ser por entonces capital de la provincia también ostentaba el título de “Ciudad de Mechoacán”, el nombre se cambió a Valladolid (6 de febrero de 1545) y se le concedió el título de ciudad. El escudo de armas le fue concedido en 1553. Entre 1575 y 1580 fueron trasladados los poderes e instituciones gubernamentales de Pátzcuaro hacia Valladolid, con lo que se aceleró su crecimiento durante el resto del período colonial.

Es ampliamente conocida la frase que expresara José Ma. Morelos exaltando la belleza de Valladolid “Donde yo nací, era el jardín de la Nueva España” Morelia ha sido inspiración de poetas y compositores; Morelia, es la ciudad de nombre femenino más hermoso de América.

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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