Alejandro Vázquez Cárdenas
La corrupción, ese gran problema
Miércoles 15 de Mayo de 2019
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"Reflexiones para después de la muerte", término coloquial que alude a algo imposible; se utiliza para referirse a lo que en su momento debió de hacerse y no se hizo, cuando nos damos cuenta de un grave error pasado y ya nada puede remediarse por la sencilla razón de que el tiempo no puede regresar.

Esta clase de reflexiones post mortem nos las planteemos en varias ocasiones en el transcurso de nuestras vidas; en la soledad de nuestra casa, de nuestro estudio , en una caminata por un bosque; de joven o en el otoño de la vida, siempre hay un momento que reflexionamos ¿que hicimos mal , que falló y no lo previmos?

En cada votación para elegir al residente de la República, sexenio tras sexenio, en muchas personas las esperanzas, contra toda lógica, renacen de sus cenizas, para morir pocos meses después al confirmar que el nuevo mandamás es igual, y en algunos casos peor que sus antecesores, que lo único que cambió fue el color oficial, de tricolor a azul, de azul a tricolor o a morado obispo como es el caso actual. Vemos que el nuevo Tlatoani, al final de cuentas ha resultado igual que todos, promete, pero no puede o no le interesa cumplir, pues está seguro que sus acríticos fanáticos le van a justificar todo.

Cuando nos damos cuenta de un grave error pasado y ya nada puede remediarse por la sencilla razón de que el tiempo no puede regresar.
Cuando nos damos cuenta de un grave error pasado y ya nada puede remediarse por la sencilla razón de que el tiempo no puede regresar.
(Foto: Especial)

Sabemos que en un sistema democrático los votos se cuentan, no se juzgan; vale lo mismo el de un sabio que el de un ignorante, cuenta igual el voto de un brillante e informado analista que el de un NINI con el cerebro hecho cenizas por el thinner. Así es y punto. Y como así es, así tenemos los resultados que tenemos. “Estamos como estamos porque somos como somos” nos lo recuerda la sabiduría popular.

Con Fox tuvimos la primera esperanza de un verdadero cambio, pero se quedó en eso, esperanza, cierto que fue un sexenio de gran estabilidad económica, pero poco más tuvimos. Con Calderón se continuó la estabilidad, hubo crecimiento, pero explotó el problema del narcotráfico, ese si heredado de los sexenios priistas. Con EPN el crecimiento, lento y mediocre siguió, la estabilidad económica se vio comprometida pero pudo manejarse, pero el gran problema del sexenio peñista fue el brutal crecimiento de corrupción, alcanzado niveles jamás vistos por las generaciones actuales. Tendríamos que remontarlos a los sexenios de Miguel Alemán y López Portillo para encontrar algo parecido. Y eso lo tuvieron en cuenta los ciudadanos a la hora de votar.

La historia de los grandes grupos y clanes del PRI y sus derivados como el PRD y ahora señaladamente Morena, que estructural y culturalmente es un PRI reciclado en su versión Echeverría, va de la mano con la corrupción, es más, no es posible entender el funcionamiento del aparato político mexicano si no tomamos en cuenta a ese cáncer llamado corrupción. Sin ella no podemos comprender muchas cosas: Los grandes negocios realizados al amparo de los altos funcionarios en turno, la invariable aparición de comaladas de millonarios sexenales, la ofensiva impunidad de los dueños del gran capital, la costosa ineficiencia de muchas empresas paraestatales, con sus incompetentes y corruptos funcionarios de enormes sueldos, el nocivo y castrante sindicalismo corporativo y un largo etcétera.

Muchos ciudadanos, cansados de sexenios de saqueo, corrupción, impunidad, ineficiencia y delincuencia decidieron votar por un cambio Pero a la luz de los resultados actuales todo nos hace pensar que los no muy informados votantes eligieron a un incompetente. No nos podemos quejar que fuimos engañados, los antecedentes de AMLO estaban a la vista, no los vio solo quien no quiso verlos. Esa agrupación, para muchos una secta, denominada Morena no puede sacudirse todos sus antecedentes relacionados con la corrupción de buena parte de su gabinete y legisladores, En Morena quien no tiene antecedentes de corrupto es porque es la primera ocasión que trabaja.

Los gerifaltes de Morena se singularizan por su opaca "transparencia", su intolerancia a la crítica y su inepta soberbia, muchos de ellos son incapaces de ocultar su resentimiento contra la clase media y sus representantes. Y por si faltaba algo, causa alarma y preocupación la afinidad de un segmento de Morena con el indefendible régimen de Maduro y la Cuba castrista.

En este escenario, la sociedad inconforme ya está despertando, toma progresivamente conciencia de su poder, pero aún le falta organización. Tendrá que aprender a marchas forzadas.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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