Carlos Enrique Tapia
Migración México-Estados Unidos
Fronteras y caravanas migrantes
Miércoles 3 de Abril de 2019
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1. El juego electoral de Donald Trump amenaza de nuevo al país. A pesar de las reiteradas mentiras del energúmeno presidente estadounidense, la política exterior mexicana sigue un curso que privilegia el realismo y el pragmatismo, reduciendo cualquier signo de confrontación. A México no le conviene una relación bilateral conflictiva.
La amenaza de Trump de ahora sí cerrar la frontera, no es nueva y su contexto es la arenga a su base electoral. El candidato regresó con su acostumbrada beligerancia intentando concretar lo que no ha podido: construir el muro, deportar a diez millones de indocumentados, cancelar el TLCAN/NAFTA.

En cuanto al muro, el congreso no le ha aprobado un dólar; incluso vetó una resolución opuesta a su “emergencia nacional”. Menos de medio millón de indocumentados han sido deportados, a pesar de cambios extremos en la política inmigratoria, y del TLCAN/NAFTA pasó al T-MEC, por presiones de su propio electorado.

Sin duda Trump y su base electoral son una amenaza para México, pero en nuestro país la oposicioncita y los contrapesitos juegan a la confrontación. Contradictoriamente, arman un escándalo por una carta al rey español, del que se declaran súbditos, vasallos y lacayos, pero en el caso de Estados Unidos exigen el conflicto.

Como quiera, el posible cierre de la frontera México-Estados Unidos tendría efectos adversos en ambos países, lo que quizás el candidato Trump no les plantea a sus electores. Se afirma que las perdidas serían por mil MDP diarios, pero la confrontación no resolvería las implicaciones que van más allá del tema económico.

El actual gobierno federal busca rehacer la política migratoria mexicana. En los pasados sexenios la subordinación a la política de seguridad de Estados Unidos impuso una política de contención, mientras hoy se plantea regular las caravanas de migrantes que se originan en Centroamérica y están redefiniendo patrones, flujos y maneras de migrar.

Mientras en la frontera sur mexicana se intenta regular la migración por medio de visas humanitarias, respeto a los derechos humanos, reconocimiento de las caravanas, en la frontera norte Estados Unidos ejerce una política restrictiva, discriminatoria, racial y de rechazo a migrantes que no buscan quedarse en México, sino internarse en ese país.

La semana avanza y la amenaza de Trump marcó estos días como el límite para el cierre, en tanto enviaba más personal a la frontera norte, ordenaba deportar de manera inmediata a los inmigrantes y restringir la dinámica socioeconómica, cultural y política de la frontera México-Estados Unidos. Veremos hasta dónde llega.

La política exterior mexicana sigue un curso que privilegia el realismo y el pragmatismo
La política exterior mexicana sigue un curso que privilegia el realismo y el pragmatismo
(Foto: Especial)

2. Las elecciones del 1 de julio de 2018 abrieron múltiples asuntos al escrutinio público, no solo las implicaciones del cambio, la revisión de políticas públicas implementadas en gobiernos anteriores, entre otros asuntos. Destaca en este contexto el papel de la oposición y contrapesos en un sistema presidencialista como el mexicano.

Si bien el presidencialismo mexicano es avasallador, después de las elecciones de 2018 el ajedrez político dejó tantos damnificados, particularmente a PRI-PAN-PRD, elites políticas empeñadas en diseñar un sistema de corrupción y privilegios. El problema es que se habituaron a corruptelas y dinero público, y olvidaron la arena política.

Por eso estas elites corruptas temen que en 2021 la sola presencia de AMLO en una boleta paralela a la de las elecciones las acabe de hundir. Su rechazo a la revocación de mandato, sin fundamento jurídico, politiza e ideologiza un asunto de trámite porque le temen a la competencia política y a generar una agenda que las reposicione.

En cuanto al corrupto PAN, sus ocurrencias violentan la Constitución con sus “alertas”, las que nadie ha respondido, además de inventar mentiras que involucran al menor hijo y la esposa del presidente de la República, y al mismo AMLO. Incluso, varias de las diatribas de su aliado, el periódico Reforma, han sucumbido por tanta falacia.

3. Algo de razón tiene Juan Villoro: los mestizos deberíamos pedirles perdón a los pueblos originarios, pero el escritor mexicano no aclara que “mestizo” no es una categoría social, sino racial, y la narrativa del México mestizo, ideologizada y politizada por el Estado mexicano, oculta los problemas raciales y de clase que atraviesan el país.

El perdón solicitado por AMLO al rey español usa políticamente la narrativa de la conquista, lo que no es reprobable, pero reabrió un añejo debate de buenos y malos, culpables y víctimas ¿Qué sentido tiene pedir disculpas por las atrocidades cometidas por el reino de Castilla durante la conquista?

Pero el simbolismo de las heridas históricas tendrá sentido si el perdón por los agravios contra yaquis, chinos y otros grupos, incluye el perdón a los actuales descendientes de los pueblos originarios, el reconocimiento de sus derechos y territorios, resarcimiento por violaciones a sus derechos y su papel en las decisiones que los afecten.

Como quiera, el debate dejo al descubierto al México clasista, moreno y blanco, que reaccionó airadamente ofreciendo disculpas al rey español por el supuesto desafío al solicitar el perdón. Se exhibieron como vasallos, súbditos y lacayos del monarca español, despreciando además a los pueblos originarios.

Lo solicitado amplió el debate: reconocer agravios, rechazar la postura de la derecha y ultraderecha mexicanas, voltear a los pueblos originarios y que el Estado mexicano haga lo propio. Por ello, algunos académicos, antropólogos e historiadores, no vieron descabellada la solicitud; coincidieron en la importancia de resarcir y reconocerlos.

La última y nos vamos:



1. La “insostenible crisis financiera” de la educación pública, según el gobernador michoacano, no fue causada por el actual gobierno federal, sino por las reformas de PRI-PAN, a las que PRD se sumó con entusiasmo. Las minutas de la CNTE son parte del problema, pero también el manejo discrecional en los estados del presupuesto público.

2. Las llamadas ZEE, con el puerto de Lázaro Cárdenas en destacado lugar, otro de los proyectos de Enrique Peña Nieto que generó expectativas triunfalistas. En 2016 fue aprobada la ley respectiva, se presumió la potencialidad de las siete ZEE así bautizadas, se buscó inversionistas, pero solo promesas del gobierno e inversores. La CANACINTRA se queja de su anunciado fin y acusa que por decreto se pretenda definir el desarrollo, pero nada dice que desde los escritorios neoliberales fueron inventadas.

3. El INEE, observando su esperado y acertado deceso, intenta curarse en salud: que la crítica que se le hace es político-ideológica y ha hecho “grandes” contribuciones a la educación pública, y que el organismo que lo sustituirá no es “autónomo” constitucionalmente, pero nada dice que su labor privilegia las acciones punitivas, criminalización del magisterio y, escudándose en una interpretación sesgada de la ley de los “órganos autónomos”, que asienta que son dependencias del gobierno, no independientes, hizo más caso de los intereses de la iniciativa privada, mientras sus funcionarios nadan en la abundancia, privilegios, opacidad y excesos burocráticos.

4. Producto o no de retos en redes sociales, como el presidente municipal de Morelia quiso minimizar, los gobiernos estatal y municipal, y las autoridades de salud deben atender la ola reciente de suicidios que ha tomado 15 vidas. De ser ciertos los “retos”, serían disparadores de situaciones individuales, familiares y locales profundas, no causas. Morena gobernante tiene mucho que aprender, y al parecer sus asesores y funcionarios nadan en la mediocridad.

5. Debido proceso, presunción de inocencia y de verdad, acorde con Marta Lamas (AristeguiNoticias.com, 04/02/2019), deben prevalecer en las denuncias de acoso a mujeres en Twitter, pues algo pasó en el suicidio de un músico.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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