Gerardo A. Herrera Pérez
DEBATAMOS MICHOACÁN
Ecoformación y ecopedagogía (2 parte)
Miércoles 27 de Marzo de 2019
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Hoy requerimos de la sustentabilidad, pienso que el ser humano debe de equilibrarse consigo mismo y con el universo, de otra manera no se podría lograr el cuidado, protección y respeto a la vida del ser sintiente.

Requerimos trabajar bajo un sistema que no permita homogenizar, así como tampoco tener una visión lineal y fragmentada del mundo; al contrario, requerimos trabajar bajo un enfoque de integralidad (integral y no integrado) con un enfoque holístico, sistémico, no homogéneo, no estático, y si diverso y plural.

Requerimos de una desarrollo sostenible y de una sociedad sustentable, donde la sustentabilidad nos lleve a reconocer un equilibrio entre el ser humano y consigo mismo. El desarrollo sostenible y la sociedad sustentable encuentran en la educación el espacio propicio para promover la integralidad de ambas categorías en equilibrio, dinamismo, flexibilidad, armonía, cuidado y sensibilidad con todos los seres vivos y no vivos. De esta manera es la educación el coaligante de esta relación entre sociedad y desarrollo.

El desarrollo sostenible y la sociedad sustentable encuentran en la educación el espacio propicio para promover la integridad de ambas categorías en equilibrio
El desarrollo sostenible y la sociedad sustentable encuentran en la educación el espacio propicio para promover la integridad de ambas categorías en equilibrio
(Foto: Especial)

Para un nuevo proyecto civilizatorio necesitan de una acción transformadora de nuestros actuales sistemas de enseñanza, requerimos que se transforme el currículo, la visión y participación de los docentes, las escuelas, el personal institucional, la organización financiera democrática y pedagógica. Requerimos de un docente promotor ecológico, mediador del conocimiento, sensible y crítico, aprendiz permanente y organizador del trabajo en la escuela, orientador, un cooperador, curioso incluso, porque quien forma se forma y reforma al formar y quien es formado se forma y forma al ser formado (Gadotti).

Para impulsar un proyecto o pacto civilizatorio, se requiere que los aprendientes comprendan el sentido de sus vidas, es decir, lo que son, lo que hacen, lo que viven, lo que experimentan en su relación con la otredad y en las consecuencias de sus actos y en relación con los demás. Para lograrlo se requiere de impulsar acciones de ecoformación. La ecoformación pretende establecer un equilibrio armónico entre los hombres y las mujeres y el medio ambiente. Para impulsar la ecoformación se requiere de una pedagogía a la cual llamaremos ecopedagogía.

La ecopedagogía permite a la ecoformación que los aprendientes y educadores darse cuenta de lo que sienten, viven, y experimentan en todo tipo de espacios, tanto públicos como privados, tanto en lo formal, como en lo informal.

La ecoformación nos permite comprender cómo es que cada una de las personas llega a ser como es, es decir, se convierte en una radiografia inicial para comprender el sentido de nuestro actuar y decidir en la vida. Pero también la ecoformación es relacional, tiene como propósito comprender la forma en que nos relacionamos con el contexto ambiental, al ser la ecoformación una acción educativa necesita de una estrategia, para instrumentar sus saberes, dicha estrategia es la ecopedagogía.

La ecopedagogía no es una pedagogía escolar, sino praxis, no se reduce a espacios formales o formalizantes, aprovecha todos los espacios, es decir rompe con los muros de la escuela, transciende el currículo, pero no se opone a la educación ambiental, antes bien, es su referente proponiendo estrategias, propuestas y medios para su concreción.

La ecopedagogía se orienta hacia una ciudadanía ambiental, hacia una ecoeducación, no se ocupa solo de una relación saludable con el medio ambiente, también se ocupa de precisar quiénes somos, qué hacemos, qué vivimos en nuestra existencia cotidiana. Es decir la ciudadanía ambiental y la cultura de sostenibilidad serán el resultado del quehacer pedagógico que logre conjugar el aprendizaje desde la vida diaria.

Para alcanzar una sociedad sustentable, se requiere no solo de una saber racional, sino además de la sensibilidad, emoción, ternura, pasión, afecto, cuidado y comprensión de dcada uno de los miembros de la comunidad universal.

La ecopedagogía nos ayuda a construir a partir de nuestro hacer diario, cotidiano, y es importante saberlo porque podemos en ello a partir de la experiencia conocer las maneras de convivir, crear, sentir, amar, y estar en el mundo, que estas acciones pueden ayudarnos en la construcción de un mundo más democrático y de justicia social y ecológica.

Para llegar a una sociedad sustentable se requieren de varios principios, entre ellos se destacan: promoción de la vida; ética ecológica; equilibrio dinámico; convergencia armónica; racionalidad intuitiva; dimensión holística; conciencia planetaria.

La Promoción de la Vida, se refiere a promover la vida, sentirla, amándola, gozándola, se trata que cada persona revalore su vida, revalore lo que son, hacen, sienten, y viven en lo cotidiano en su vida, toda vez que ésta alimenta y determina la forma congruente de ser y estar en el mundo.

Ética ecológica, es decir, preocuparnos por nuestras acciones en nosotros mismos y en los demás. Es también reflexionar sobre el daño que hacemos, la pobreza, las desigualdades económicas y sociales, la opresión y el modo en que contribuimos para que existan, pero también nos permite comprender el equilibrio armónico y dinámico que debe existir entre todos los seres vivos y ayudará en la construcción de una ética integral, democrática, flexible y holística.

Equilibrio dinámico, el desarrollo económico debe considerar los ciclos vitales de la naturaleza y estar sólo en función del bienestar social y de la convivencia ética, cualquier otro fin rompería con este equilibrio.

Convergencia armónica, convivir con otros seres animados e inanimados, y promover la sensibilidad, ternura, cuidado, la caricia, la extrañeza, el asombro y el misterio de y con la naturaleza. Convivencia armónica con nuestro planeta y los seres vivos.

Racionalidad intuitiva, equilibrio entre la razón y la emoción, el sentipensamiento; capacidad de asombro y de actuar como un ser humano integral. Es la base de la sustentabilidad.

Dimensión holística, es importante comprendernos como seres humanos totales, en sincronía y sinergia, acompañados del universo, como sujetos capaces de ver, relacionar, integrar. Desde esta visión ya no seremos sujetos aislados, incomunicados, sino una gran comunidad cósmica.

Consciencia planetaria, desarrollo de la solidaridad planetaria, es decir reconociéndonos como parte integral de la tierra y vivir en armonía con ella, es necesario participar de su devenir, entrar en relación directa con ella, escucharla, sentirla., La consciencia planetaria puede representar la diferencia entre seguir viviendo atrapado entre la barbarie que hemos edificado por nuestro modo de ser, o coexistir en armonía el tiempo que le resta de vida.

La tarea más urgente desde mi punto de vista y de muchos doctores en ecoeducación que enfrenta la humanidad es recuperar la sensibilidad, el amor, y el sentido común de nuestra vida cotidiana, para comprender y resignificar nuestra relación con la tierra y todos los seres vivos. La sociedad sustentable requiere de impulsar valores fundamentales como la amistad, respeto, honestidad, ternura, emoción, solidaridad y compasión por todos los seres vivos y no vivos, compromisos ineludibles si queremos seguir cohabitando con la tierra el resto que le queda de vida.

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