Ismael Acosta García
La Expropiación Petrolera y el rescate de la nación
Sábado 23 de Marzo de 2019
A- A A+

De nueva cuenta, adquiere razón de ser la celebración de un Aniversario más de la Expropiación Petrolera, decretada el 18 de marzo de 1938 por el gran Presidente visionario y patriota General Lázaro Cárdenas del Río.

La expropiación


Ante la negativa de las compañías petroleras extranjeras de aceptar el laudo oficial que condenó a las empresas a pagar 26 millones de pesos en aumento de salarios y prestaciones, los representantes de los empresarios petroleros extranjeros plantearon que era imposible cumplirlo y que daban por terminado el contrato de trabajo. Con la amenaza explícita de llevarse sus capitales de México, el 18 de marzo, Cárdenas anunció la expropiación petrolera, ante el asombro del mundo, y pidió apoyo moral y material a la población mexicana, que contribuyó también al pago de las indemnizaciones a las empresas. Así dio fin a una larga historia de expropiación de los recursos energéticos por parte del imperialismo.

Fue entonces que el pueblo de México, de manera espontánea, se constituyó en un frente popular de lucha, ligando los intereses del movimiento obrero y el pueblo de México junto con los intereses del gobierno nacional, para hacer un frente común frente a las empresas petroleras extranjeras.

Así como ayer, hoy, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, ha tomado la decisión de ir por el rescate de los energéticos, que alevosamente gobiernos inmediatos entregaron a manos de inversionistas privados nacionales y extranjeros.
Así como ayer, hoy, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, ha tomado la decisión de ir por el rescate de los energéticos, que alevosamente gobiernos inmediatos entregaron a manos de inversionistas privados nacionales y extranjeros.
(Foto: Especial)

Así como ayer, hoy, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, ha tomado la decisión de ir por el rescate de los energéticos que alevosamente gobiernos inmediatos entregaron a manos de inversionistas privados nacionales y extranjeros. A través de la Reforma energética impulsada por la pasada administración federal, pusieron a la industria petrolera mexicana de rodillas.

México cuenta con 6 refinerías propiedad de PEMEX (Petróleos Mexicanos) en Salina Cruz, Tula, Minatitlán, Cadereyta, Salamanca y Madero, con una capacidad de producción promedio de 1 millón 92 mil barriles por día; sin embargo, hace tiempo que los gobiernos antinacionales cedieron a la presión del gran capital internacional para quebrar la industria estatal de derivados del petróleo en México para favorecer a trasnacionales petroleras como Exxon, Chevron, BHP, responsables de las graves crisis ambientales en nuestra nación.
En 1977 y 1979 comenzaron operaciones las tres últimas refinerías que se construyeron (Tula, Salina Cruz y Cadereyta respectivamente). Desde entonces, los distintos gobiernos de la época neoliberal se empecinaron en el desmantelamiento de la industria petrolífera, en donde la Reforma Energética aprobada en diciembre del 2013 fue el clímax de esta entrega.

En 1998 fue la primera vez que la producción nacional no cubrió la demanda interna de combustibles. Para los siguientes años y después de ser un destacado país exportador, la política del gobierno se abocó a volvernos un país estructuralmente dependiente de la importación de combustibles y otros derivados del petróleo.

Las importaciones de combustibles han venido creciendo a un ritmo impresionante. Solamente y a partir del 2015, el 54 por ciento del consumo de combustibles es importado. Es decir, que la política energética de los gobiernos neoliberales hizo que en 15 años pasáramos de ser autosuficientes a importar más de la mitad del consumo de combustibles.

A ese ritmo y de acuerdo con un informe de la Secretaría de Energía de 2017 en su Diagnóstico de la Industria de los Petrolíferos en México, se visualizaba que para los próximos 15 años estaríamos importando casi la totalidad de los combustibles que requiere México para sus necesidades industriales y de transporte. Era la historia anunciada de un plan que se proponía el quiebre total de la industria petrolífera nacional. Los gobiernos neoliberales han tratado de quebrar y entregar a Pemex desde la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que entró en vigor el 1 de enero de 1994, y con la firma de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte en el gobierno de Vicente Fox, y después Peña Nieto, bajo el régimen del Pacto Por México, lo profundizó.

En este mismo Informe de la Secretaría de Energía se sostenía que las refinerías nacionales no estaban funcionando a su capacidad instalada. ¿Por qué? Cínicamente lo reconocieron: por “falta de mantenimiento y recortes presupuestales”.

Los planes para quebrar a PEMEX consiguieron que, mientras las refinerías en Estados Unidos operaban a una capacidad promedio del 90 por ciento, refinerías como la de Minatitlán lo hacían al 45 por ciento. Los aumentos en el costo de las gasolinas son consecuencia directa de los planes para quebrar lo que fue la empresa paraestatal más importante de México. Mientras las clases medias y los sectores populares han venido pagando cada vez más por combustibles, los funcionarios de la Secretaría de Energía y de Pemex se enriquecieron con la corrupción que ellos mismos promovieron.

Las modificaciones legales que implicó la Reforma Energética permiten, hasta el día de hoy, que toda la cadena de valor pueda pasar a manos del capital privado (refinación, transporte, almacenamiento, comercialización, distribución, y expendio público). Esto significó el riesgo de entregar al capital privado las 73 terminales de almacenamiento terrestres, 15 marítimas, 5 mil 213 kilómetros de oleoductos, 8 mil 940 kilómetros de poliductos, y más de 11 mil estaciones de servicio (gasolineras) en las 5 regiones del país. (Acuerdos firmados el 15 enero 2015 y publicados en el Diario Oficial de la Federación).

Grave responsabilidad pesa también sobre la espalda de los corruptos líderes sindicales de PEMEX. Los trabajadores petroleros de base han denunciado los planes de quiebre para Pemex porque la falta de mantenimiento ha costado la vida de muchos de ellos. Quienes se atreven a cuestionarlo son reprimidos severamente por la burocracia asesina del sindicato usurpado por Carlos Romero Deschamps. Este dirigente que hace más de 20 años viene entregando las conquistas de los trabajadores petroleros, quien fuera promotor de la reforma energética en el Senado y que negoció los despidos de miles de trabajadores contemplados en esa reforma.

Pero, ¡esto se acabó! El Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha decidido dar un golpe de muerte al monstruo de las mil cabezas. La lucha frontal contra el “huachicol” no dista mucho de la decisión tomada por el General Cárdenas en 1938.
Necesitamos construir un nuevo frente popular de lucha que cobije la iniciativa presidencial para eliminar de una vez y por todas las graves relaciones de corrupción que se dieron en el pasado reciente entre líderes sindicales, presidentes municipales, gobernadores y presidentes de la república.

Por eso es que vuelve a tener razón de ser una celebración por la Expropiación Petrolera. El México colonizado por el neoliberalismo está luchando nuevamente por su independencia nacional, política y económica. El capital internacional, habiéndose apoderado de la mayoría de nuestras riquezas naturales, sostenidos por sus millones de dólares y apoyados por sus amenazas han hecho hasta lo imposible por volver a establecer en nuestro país un gobierno subyugado y sometido a sus intereses cambiando la legislación, la jurisprudencia y la administración como sucedió con la Reforma energética. Bajo estas condiciones, sólo las medidas tomadas por el actual gobierno de la República son el medio efectivo para salvaguardar la soberanía nacional y las condiciones elementales de la democracia.

Es indispensable que los trabajadores se organicen desde las bases en forma democrática, echar abajo a la burocracia del sindicato, y proponer un plan de lucha por la re-nacionalización de Pemex. Un nuevo país es posible, a él nos convoca el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Si luchamos por él, estaremos honrando la memoria del general Lázaro Cárdenas del Río.
Es cuánto.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

País beisbolero y el pueblo sin dinero

Abnegación de madre

Camino al Foro: “El papel de la filosofía en la cuarta transformación”

Sobre los niños de México y el mundo

Emiliano Zapata Salazar, a cien años de su muerte

El suicidio. Una lectura torcida de Nietzsche

La Expropiación Petrolera y el rescate de la nación

Gran Logia Benito Juárez del estado de Michoacán

¿Quién cerrará la puerta?

Noche de lluvia en Morelia

José Martí cabalga de nuevo por Michoacán

El papel de la filosofía en la transformación de México

Perspectiva para la cultura física y el deporte en México

Masonería y política

Melchor Ocampo, legislador

La conciliación como elemento de transformación de la UM

AMLO: Una educación para el humanismo

La ética. Alternativa para el periodismo mexicano

Las delegaciones de programas federales

Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos

Diputados y ediles de MORENA ponen un paso adelante en la agenda estatal.

Las nimiedades de Medardo Serna

Morelia, un gabinete sin color moreno

Congreso extraordinario en Morena

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.

Roberto Pantoja Arzola, coordinador de programas federales para Michoacán.

El tsunami del 2018

Política educativa. Una visión desde la izquierda

Plataforma digital para el empleo

Procuración de justicia en la propuesta de la izquierda.

Blanca Piña, candidata al Senado.

Carlos Slim, al ring del oprobio político

Los graves costos de la corrupción en México

Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.

Propuesta educativa de la izquierda para 2018-2024

México, un Estado pretoriano

Las hienas se desatan

Corrupción y austeridad republicana en el proyecto de López Obrador

Los pactos de civilidad y la carabina de Ambrosio

Generosidad, señora María de la Luz, ante todo

Discurso aberrante y ramplón el del 18 de marzo

Relaciones Estado–Iglesia en México

Sus implicaciones en la relación Estado-Iglesia en México

Estado, Iglesia, empresariado

Talía Coria y Raúl Morón

Mario Vázquez Raña

Morena es la opción

Y, ¿qué tal una mujer?

Melchor Ocampo, reformador

Del ciudadano y los valores cívicos

El castillo del virrey Alfredo se derrumba

Adrián Huerta, ¿candidato priista?

¡Que revisen los cuarteles!

PRD, crónica de una muerte anunciada

Peña Nieto y Silvano Aureoles. Vidas paralelas

¡Bah!, la Iglesia católica

El priismo deleznable y el síndrome de Fox

Ya no hay palabras, sólo indignación e impotencia

“Los chuchos”, calamidad para el PRD

Pacto de civilidad, ¿por qué?, ¿para qué?

La sociedad civil en el contexto del México actual

Morena, una perspectiva sociológica desde la teoría general de los partidos políticos

Una conversación del 11 de septiembre

Silvano Aureoles, el principio del fin

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI Segunda parte

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI

Cotidianidades