Salvador García Espinoza
URBANÓPOLIS
Ciudad: Interés Público vs. Interés Privado
Sábado 16 de Febrero de 2019
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Toda ciudad debe entenderse como la proyección de la sociedad en un espacio geográfico particular, por esta razón, no hay ciudades iguales, cada una es única, e irrepetible, porque sus características dependen en gran medida de las condicionantes geográficas donde se ubica, como topografía, clima, suelo, etc. pero aún más, de la forma en que se relacionan los individuos que la habitan.

Una ciudad caótica, conflictiva, fragmentada, es reflejo de las contradicciones de la sociedad que la habita, la ciudad manifiesta en su forma urbana las contradicciones de tipo sociales, económico o político. El objetivo de un gobierno, es ser el mediador de conflictos y logran controlar o minimizar las manifestaciones de dichas contradicciones, a fin de que prevalezca un ambiente de armonía urbana, tranquilidad social e incluso, se logra que esto se traduzca en seguridad para sus habitantes.

Hacer Ciudad
Hacer Ciudad
(Foto: Especial)

Responsables



Nuestra Constitución Política establece en su artículo 27, que “La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”. En otras palabras, el gobierno es el encargado de velar porque siempre se privilegie el interés del colectivo sobre el particular; y para esto, puede y debe hacer valor diferentes modalidades para el usufructo de un predio por particulares, tales como: uso de suelo, altura o restricciones a la construcción, espacios de estacionamiento, etcétera. La misma Constitución en el artículo 115, fracción V, señala que son los municipios los facultados para imponer las restricciones o modalidades a la propiedad privada, que garanticen el beneficio público.

Interés público



Sí el dueño de una vivienda quiere modificarla para instalar ahí un taller mecánico de hojalatería y pintura, cuyo funcionamiento afectaría a los vecinos debido al ruido, por el riesgo de almacenar solventes, por las molestias en la vía pública al ser ocupada para reparación de vehículos, etc. El interés público de todos los habitantes de la colonia, indicaría que el gobierno debe prohibir al propietario la instalación del taller mecánico.

Otro caso de las “posibles modalidades de interés público”, sería la afectación a predios que se ubican en cruceros viales importantes, cuya densidad de tráfico, hace necesario que existan carriles viales, para garantizar la vuelta izquierda continua y evitar así la cantidad de contaminación que generan los carros detenidos y las horas-hombre de cientos de automovilistas que se pierdan cada día esperando la luz verde del semáforo para avanzar; hace que se considere que existe un interés público, que conlleva a afectar un predio particular, para garantizar el buen funcionamiento vial de la ciudad.

Intereses privados



De igual manera, los gobiernos municipales, son los responsables de mediar entre particulares, para garantizar los derechos y beneficios de la mayoría de los individuos. Un ejemplo es, cuando se presenta que el uso de un particular (con autorización o sin ella) conlleva una afectación en la plusvalía de la propiedad privada de los vecinos, como sería el caso si uno de sus vecinos, transformará su cochera en un centro botanero, o que instalará una gasolinera, o funeraria, es evidente que afectaría la plusvalía e interés de muchos de sus vecinos.

Hacer ciudad



El reto para la autoridad municipal, no se encuentra en la elaboraciones de planes de desarrollo, pues estos se elaboran cada administración, ni de reglamentos de usos de suelo o zonificación; sino de una efectiva administración del desarrollo urbano, que garantice prevalezca el interés público, el interés de “hacer ciudad” más allá del beneficio de un particular, o de una administración municipal.

Cuando observamos que un auto se estaciona en un lugar prohibido, afectando el flujo y tránsito de cientos de automóviles, el que un negocio invada con su mercancía la banqueta, sin importar que con esto obligue a los peatones a transitar por la calle, Son señales inequívocas de que la autoridad no está cumpliendo con su trabajo.

Sí el caminar o transitar por la ciudad, implica una lucha constante de fricciones, pleitos y agresiones, es un síntoma claro de la ausencia de un estado de derecho, que garantice que prevalezca el interés público, sobre el particular.