Samuel Ponce Morales
La Conspiración
Los gandallas de MORENA
Martes 22 de Enero de 2019
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En Michoacán militantes de Morena intentaron dar un albazo y establecer al interior del propio partido político una coordinación del Instituto de Formación Política; sin embargo, fueron atajados prácticamente de un manotazo por el diputado federal morenista Hirepan Maya. Y, a través de un documento, el congresista michoacano dio el conocer el porqué de su postura:

El pasado 12 de enero se presentaron en Morelia el coordinador nacional del grupo promotor del Instituto de Formación Política, Rafael Barajas El Fisgón, junto con el especialista en asuntos energéticos Sergio Saldaña, y Eder Guevara, colaborador del grupo promotor del IFP; ahí se tomaron acuerdos mínimos, a saber:

1. Se instalaron comisiones temáticas con académicos locales para establecer una agenda mínima de charlas multidisciplinarias que pretende abarcar todas las regiones del estado.
2. Por ser uno de los vínculos de la bancada de Morena con el IFP y por la confianza que hay en torno a su trayectoria y participación, le pedimos al diputado Hirepan Maya para que junto con la diputada Celeste Ascencio sean el canal de comunicación de dichas comisiones temáticas y el comité nacional del Instituto de Formación Política.

En la charla Rafael Barajas aclaró que no hay nombramientos de coordinadores estatales o su similar, que no es el momento de discutir ese tema y por lo tanto desconocemos a quien hoy en conferencia de prensa pretende ostentarse como tal; el IFP no es una franquicia que un grupo de interés pueda tomar por asalto, no lo permitiremos y de ser necesario vamos a recurrir a la instancia responsable de salvaguardar el buen proceder de la militancia.
Nuestro mayor reto como IFP es formar a la militancia de nuestro partido entendiendo la urgente necesidad de crear, en lo cotidiano, nuevas formas de hacer política donde el agandalle, el madruguete y las imposiciones no tengan cabida.

Hirepan Maya
Hirepan Maya
(Foto: Especial)

Guardia Nacional



(primera de dos partes)
Una de las decisiones del actual gobierno federal más relevantes, y a la vez más controvertidas, es sin duda, la de involucrar al ejército en la política contra la criminalidad.
Desde el inicio de su gobierno, Felipe Calderón Hinojosa, hace ya más de doce años, ordenó, en cuanto jefe de las fuerzas armadas del país, que el ejército y la marina coadyuvaran en las labores de seguridad pública.

Lo anterior, justificó, ante la alarmante delincuencia organizada que a través del tiempo traspasó la frontera del trasiego de droga a otras distintas formas de delinquir, que asolaban y todavía asolan a la población mexicana.

La ineficacia y corrupción de las policías civiles lo llevó a considerar que la incursión de las fuerzas armadas, cuyas características destacables son el orden y la disciplina, permitiría combatir el monstruo en el que se convirtieron los grandes cárteles.

Aquello fue aceptado, si bien con reservas, pero al fin con mayor confianza por la sociedad, cansada de las afectaciones que no eran combatidas por la autoridad; sin embargo, al paso de los años que han transcurrido con el ejército en las calles, durante ese gobierno y el de Enrique Peña Nieto, otro problema surgió de esa política gubernamental.

Y es que siendo las fuerzas armadas entidades entrenadas para la guerra, sus acciones letales no solo afectaron a la delincuencia, sino que se extendieron a civiles, casos como el de Tlataya, dan cuenta de ello; actuando además sin capacitación jurídica y por ende, muchas veces al margen de la ley; obviando decir además, sin competencia.

Tanto en el sexenio calderonista como en el de Peña Nieto se afirmó que la actuación en operaciones de seguridad pública por parte del ejército y la marina sería transitoria, comprometiéndose a formar instituciones civiles, fiables y capaces, lo que no ocurrió.

Hoy, a la vuelta de los años, con un nuevo gobierno federal, nos encontramos donde empezamos, con una delincuencia muy bien organizada, sin instituciones de seguridad pública adecuadas y con las fuerzas armadas ejerciendo atribuciones que no les corresponden, incluso, aun ahora, que constitucionalmente les están vedadas.

Andrés Manuel López Obrador aun antes de ser candidato cuestionó tal estado de las cosas, incluso en su campaña afirmó que llegando a la Presidencia de la República sacaría al ejército de las calles; sin embargo, la dura realidad se ha impuesto, no hay institución capaz que confronte a los delincuentes.

Nada es lo que parece



Casi a manotazos, pero el diputado federal Hirepan Maya impidió un madruguete para la integración de una coordinación del Instituto de Formación Política del propio instituto político en el estado; “no somos el PRD”, les dijo a los instigadores…

Conjuro



Si es que las considera, cuáles cree usted que son las coincidencias entre los casos Tlahuelilpan y Ayotzinapa…

Sobre el autor
Samuel Ponce Morales Michoacano por residencia, periodista empírico, posee dos premios estatales en crónica y en entrevista; ha sostenido charlas con la escritora Elena Poniatowska, el pintor Alfredo Zalce, el futbolista Diego Maradona, el fotógrafo cubano Alberto Korda, y el comandante sandinista Tomás Borge; ha transitado como reportero en Excelsior y El Universal, así como corresponsal de La Jornada; ha sido jefe de Información, de corresponsales y de multimedia, así como columnista de Cambio de Michoacán...
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