Alejandro Vázquez Cárdenas
Pemex y su sindicato
Miércoles 16 de Enero de 2019
A- A A+

Algo de historia: El sindicato petrolero STPRM , fue incorporado al Estado en 1949, utilizando un mecanismo usual en México, un golpe “charro” dirigido por la Secretaria del Trabajo. Su autonomía, derivada del contrato colectivo de 1942 terminó.

El papel del sindicato en la vida política de México ha sido muy importante, pero no por buenas razones, lo mismo por su clausulado de escándalo como por su liga con el PRI por la vía de millonarias donaciones. En la cláusula 36 de contrato colectivo entre PEMEX y su sindicato se concede a la empresa la posibilidad de establecer contratos con particulares para realizar obra que por alguna razón no puede o no desea realizar. Esto abrió canales para enriquecer a funcionarios que por medio de prestanombres se convierten en contratistas y millonarios Para la burocracia sindical eso también es un gran negocio, pues las empresas deben obligadamente contratar personal del sindicato y si no es así, por la razón que sea, deben pagar a la de a fuerzas una cuota diaria por cada trabajador no sindicalizado que empleen.

El sindicato petrolero es considerado por muchos como el organismo sindical más corrupto
El sindicato petrolero es considerado por muchos como el organismo sindical más corrupto
(Foto: TAVO)

Otro ejemplo, con información del 2018, vía la Cláusula 251, el sindicato recibe de Petróleos Mexicanos (Pemex), mensualmente, siete millones 865,000 pesos. Este dinero se destina, en parte, a gasto corriente, pero también, sin rendir cuenta alguna, para pagar cremas antiarrugas, arreglos florales, botellas de alcohol y pastillas para adelgazar, entre varios productos.

En principio, el dinero destinado a la Cláusula 251 se transfiere a dos cuentas de Banorte del sindicato. A junio del año pasado, dos estados de cuenta sumaban 1,150 millones de pesos: una, bajo el contrato número 745521 con mil 060 millones 598,268 pesos; y otra, bajo el contrato número 745520, con 89 millones 883,000 pesos. Así de sucio el asunto.

En los años 50, desde las oficinas de la Superintendencia de Pemex, el Ing. J.J. Merino estructuró la corrupción a escala nacional. El tráfico de plazas, la venta de concesiones para las obras de Pemex y el control total de la economía regional a costa de actos ilegales, amenazas y asesinatos permitieron a Merino amasar una enorme fortuna.

Una investigación periodística, llevada a cabo por Antonio Caram, reveló la fantástica riqueza de Merino; se calculaba que algunas de sus propiedades valían más de cien millones de los pesos de aquella época. Y lo mejor, todo con apenas un sueldo nominal de 7 mil pesos mensuales, eso sí, más viáticos.

¿Cómo se llegó a esto? Por allá de los años cuarenta, Don Jesús Silva Herzog (el viejo) decía que el sistema político mexicano se sostenía sobre tres pies: El PRI, la Corrupción y el Asesinato. Más de ochenta años después las cosas no han cambiado mucho. El PAN, para efectos del manejo de PEMEX resultó igual que el PRI y lo que se vislumbra de ese PRI reciclado que es MORENA no augura nada bueno, al contrario, se ven peores.

El sindicato petrolero es considerado por muchos como el organismo sindical más corrupto, su diferencia con el SNTE/CNTE es tan solo de siglas

Pero no siempre las cosas salen bien; en 1988 el poderoso líder sindical Joaquín Hernández Galicia, la Quina comete un error fatal, decide apoyar al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. Poco después, por indicaciones de Salinas, La Quina fue capturado un 10 de enero de 1989 junto con un grupo de petroleros. El hombre que manejaba recursos millonarios y le gritaba a los presidentes fue a dar con sus huesos a la cárcel.

La realidad es que la principal empresa de México está ahorcada por el sindicato; es imposible llevar adelante una reforma energética o eliminar los robos sin tocarlo, tan imposible como hacer un omelette sin romper el cascarón del huevo. El asunto tendrá un costo alto, pero no hacerlo es la ruina segura.

El robo de gasolina, llamado “huachicoleo” es una práctica que se detectó, en baja escala, durante el sexenio de Fox, crece de manera importante durante el sexenio de Calderón y se dispara hasta las nubes en el sexenio de Peña Nieto. Era urgente, imperativo, inaplazable tomar medidas para eliminarlo, pero al ser un problema enorme, complejo, con ramificaciones en grandes empresas privadas, gasolineras, contubernio de funcionarios de Pemex y de vaya uno a saber cuántas estructuras de gobierno se debió diseñar una estrategia inteligente, precisa, fina, y no una medida torpe, mal diseñada y peor implementada que ha perjudicado notoriamente a la sociedad completa. Aparte de hundir aún más la imagen de México como país corrupto con un gobierno de incompetentes

Pemex necesita una reforma a fondo; inyectar dinero en esa corrupta empresa (y su sindicato), tal y como está ahora, es destinar dinero para financiar los autos de lujo, los viajes de los hijos de los líderes sindicales y engordar la cuentas de los jeques petroleros mexicanos, los sindicales y los del gobierno.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

La corrupción, ese gran problema

Para entender a López

Colosio, a 25 años

Pactar con el narco. Pax narca

Ignorancia e incompetencia

Corrupción y futbol

Los intelectuales ¿Qué son?

POPULISMO, LA INTOLERANCIA

La Tierra plana

La izquierda ¿qué es?

Izquierda e hipocresía.

Un plan maquiavélico.

Bertrand Russell y la religión, apuntes

Regreso al pasado

Siempre podemos estar peor

Pemex y su sindicato

Gasolina, otro problema

A propósito de entelequias Freud y Marx

Una personalidad patológica.

Eugenesia

El humano y sus errores

Vivir con cargo al estado

País jodido

La revolución traicionada

Un paciente mental

El cerebro político

El timo de la homeopatía

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán