Ismael Acosta García
Masonería y política
Sábado 12 de Enero de 2019
A- A A+

El pasado 6 de enero y con motivo de la celebración del CCV Aniversario del Natalicio de Don Melchor Ocampo, en voz del orador oficial del evento, se hizo un pronunciamiento que desató una serie de opiniones sobre la supuesta presencia de la masonería en el tinglado político de Michoacán y de México.

Quiero creer que lo expresado en dicha disertación fue un desliz de índole personal y no la postura oficial de una de las grandes logias con jurisdicción en el estado de Michoacán, (al momento existen por lo menos diez potencias masónicas reconocidas en la entidad) porque, de no ser así, estaríamos frente a una elemental violación de los principios doctrinales de la propia institución y el libre albedrío de sus agremiados. Además, nadie, en su sano juicio, puede abrogarse para sí la representación de todas las expresiones masónicas cuando que el uso de la tribuna se hizo sólo a nombre de una de ellas que por cierto, a estas alturas del calendario, no ha emitido ningún posicionamiento que le desmarque al respecto. Muchos miembros de esas organizaciones abiertamente han expresado sentirse sorprendidos y nulamente representados en el mensaje en comento.

La Masonería no puede ser el campo de batalla de luchas políticas
La Masonería no puede ser el campo de batalla de luchas políticas
(Foto: Especial)

Se dijo que: “la asociación que represento buscará participar dentro del proceso electivo en la búsqueda de algunos cargos de elección popular, pues consideramos que es momento de dejar atrás los cacicazgos y monopolios que algunos grupos de poder y partidos políticos han ejercido por años sobre la población michoacana; -y abundó- contenderemos en los diferentes distritos y municipios (en) que tengamos presencia; hasta el momento uno de nuestros integrantes ya se perfila como precandidato a la gubernatura de Michoacán …”

Fuera del discurso pero, en entrevista inmediata posterior a los medios, el representante de la Gran Logia “Lázaro Cárdenas” expresó que ellos se volcarán para contender en las elecciones del 2021, y confirmó al ex líder de los autodefensas michoacanos José Manuel Mireles Valverde como su precandidato a la gubernatura local, afirmando que: “es un consenso en nuestra institución. Él se lanzará mediante un partido, y si no le puede funcionar será como independiente, dadas las circunstancias”

Alentado por esta arenga y en el mismo escenario, el aludido doctor Mireles expresó que: “no descarto la propuesta de participar en las elecciones, actualmente busco la oportunidad de ser útil a mi pueblo, que es Michoacán, pero desde otra trinchera”. Afirmó que no pertenece al partido Morena y que no formará un nuevo partido para el proceso de 20121, ya que “va a sobrar quién nos ofrezca el registro”
Hasta aquí las referencias. Vayamos a la reflexión doctrinal.

La Masonería no puede ser el campo de batalla de luchas políticas, por lo tanto no puede privilegiar, como institución, el actuar político-partidista de sus agremiados en su ejercicio ciudadano. Los masones, en uso de su libre albedrío, pueden participar bajo la bandera política o ideológica que más convenga a sus intereses, siendo compromiso de cada uno de sus integrantes la incursión en las justas luchas sociales, privilegiando los principios de la Orden como son la libertad, la fraternidad y la justicia social.

La Masonería como institución es apolítica, pero no ajena a los acontecimientos sociales de su entorno, para eso están los masones (sus miembros) que, con su formación, sabrán aportar para la solución de los grandes problemas nacionales. Son los masones quienes se desempeñan en este plano, no la Masonería.

Desde sus inicios, esta institución filosófica se ha dedicado a un fin primordial: formar hombres libres y de buenas costumbres, con el estudio de la ciencia y la práctica de las virtudes. Esta formación se recibe gradualmente por medio de símbolos apoyando su estudio en el pensamiento de los grandes hombres de la humanidad.

Por tanto, es una escuela basada en la razón y su objetivo es el conocimiento universal para la perfección del hombre. Grandes iniciados la han integrado: políticos, libertadores, artistas, científicos, deportistas, religiosos. Prominentes masones han sido fundadores de organizaciones filantrópicas de gran relevancia mundial; hay masones en casi todas las organizaciones sociales del mundo; hay masones en todos los partidos políticos del mundo; hay presidentes masones que dirigen grandes naciones. Son formados para desempeñarse en todos los estamentos sociales, políticos y religiosos.

La masonería no ha sido hecha para tomar el poder. No hace política como institución. Permitirlo sería un fanatismo, conducta a la cual combate. Los masones sí pueden influir en el colectivo bajo el ejercicio del derecho público, lo cual tiene sus razones: a) Diferentes pensamientos ideológicos de cada miembro; y b) la Masonería se inclina más a identificarse como un grupo universal con conciencia propia, que a luchas partidistas. Nada que afecte a la humanidad puede serle extraño a la Orden. No renuncia a la construcción de ese gran templo profano llamado nación y, por tanto, lleva esa elevada influencia de la espiritualidad masónica a todos. Esto lo puede realizar el masón en su libre albedrío pero no en nombre de la Masonería.

Hay grandes naciones fundadas por masones, no por la Masonería. El masón, pide públicamente: Plena soberanía del pueblo, libertad de cultos, laicismo y la abolición de la pena de muerte. Si la Masonería se inmiscuye en la política, extiende la papeleta de defunción de la Orden. Hay que comprender que la Orden es una institución iniciática protectora de los valores de la humanidad.

Es cierto que en las Logias Masónicas se han formado hombres como Voltaire, Robespierre, Dantón, Washington, Marx, Engels, Hegel, Hidalgo, Bolívar, Juárez, Martí, Madero y Cárdenas, entre otros; pero también de ellas han surgido grandes sabios y artistas, como Franklin, Newton, Mozart, Beethoven, Wagner, Chavero, Edison, Kant, Spinoza, Rutherford, H. G. Wells, Einstein, Oppenheimer, Dewey, Chaplin, Juan XXIII, Cantinflas, Shaquille O’Neal, y tantos otros más que nunca se ocuparon de la política, como no fuese desde un plano filosófico y humanista.

Pese a los esfuerzos de quienes en ciertas épocas han pretendido desentenderse del carácter real de la institución y han hecho esfuerzos por transformarla en bandera política, la Masonería ha conservado, hasta ahora, su verdadera naturaleza de escuela y taller en donde se forja la personalidad y evolucionan las facultades más nobles del hombre.

Es un laboratorio donde se ejercita el análisis y la síntesis de todas la ideas y de todos los nuevos conceptos filosóficos, en el ambiente propio para el claro y reacio pensar, y en donde se funden en el crisol del trabajo mancomunado y de la lucha constante los más diversos elementos para obtener la argamasa con que se forjan los hombres capaces de dedicar sus vidas al progreso de la humanidad, sin distingos de credo, raza o nacionalidad.

La Masonería es esto y mucho más; pero lo que no es, ni ha sido jamás, es un partido político, ni una organización militante al servicio de tal o cual personalidad por más mediática que sea. Jamás podrá ser cualquiera de estas cosas sin perder de inmediato su sentido humanista y universal, quedando a merced de las contingencias y a la mezquindad de las lides personalistas. La Masonería está por encima de la política y, sobretodo de la politiquería.
Cierto es que, aun no siendo la Masonería una organización política, y ocupándose como lo hace, principalmente de la evolución personal de cada hombre, resultaría absurdo que forjase guerreros del progreso y conductores de la humanidad y les prohibiese toda actividad política, ya que en la realización de logros concretos está la justificación histórica de la institución.

De lo cual resulta que, individualmente, los masones si intervienen activamente en política de sus países cuando la ignorancia, el fanatismo o la ambición, tratan de sojuzgar a los pueblos. Tal es el caso de la Red de liberales por la transformación de México, nacida precisamente en Michoacán y que, en el pasado proceso electoral, participó activamente con 656 de sus miembros en todo el territorio michoacano, respetando su origen masónico pero ejerciendo civilmente su praxis social del liberalismo.

Es cuanto.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

“De la abundancia del corazón habla la boca”

Cuarenta años de la Asociación Michoacana de Voleibol

La disputa por las dirigencias morenistas con tufo perredista. Mal augurio

A ciento cincuenta y dos años del Cerro de las Campanas

La larga resaca morenista

José Martí, expresión sublime del amor fraterno

La bohemia

País beisbolero y el pueblo sin dinero

Abnegación de madre

Camino al Foro: “El papel de la filosofía en la cuarta transformación”

Sobre los niños de México y el mundo

Emiliano Zapata Salazar, a cien años de su muerte

El suicidio. Una lectura torcida de Nietzsche

La Expropiación Petrolera y el rescate de la nación

Gran Logia Benito Juárez del estado de Michoacán

¿Quién cerrará la puerta?

Noche de lluvia en Morelia

José Martí cabalga de nuevo por Michoacán

El papel de la filosofía en la transformación de México

Perspectiva para la cultura física y el deporte en México

Masonería y política

Melchor Ocampo, legislador

La conciliación como elemento de transformación de la UM

AMLO: Una educación para el humanismo

La ética. Alternativa para el periodismo mexicano

Las delegaciones de programas federales

Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos

Diputados y ediles de MORENA ponen un paso adelante en la agenda estatal.

Las nimiedades de Medardo Serna

Morelia, un gabinete sin color moreno

Congreso extraordinario en Morena

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.

Roberto Pantoja Arzola, coordinador de programas federales para Michoacán.

El tsunami del 2018

Política educativa. Una visión desde la izquierda

Plataforma digital para el empleo

Procuración de justicia en la propuesta de la izquierda.

Blanca Piña, candidata al Senado.

Carlos Slim, al ring del oprobio político

Los graves costos de la corrupción en México

Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.

Propuesta educativa de la izquierda para 2018-2024

México, un Estado pretoriano

Las hienas se desatan

Corrupción y austeridad republicana en el proyecto de López Obrador

Los pactos de civilidad y la carabina de Ambrosio

Generosidad, señora María de la Luz, ante todo

Discurso aberrante y ramplón el del 18 de marzo

Relaciones Estado–Iglesia en México

Sus implicaciones en la relación Estado-Iglesia en México

Estado, Iglesia, empresariado

Talía Coria y Raúl Morón

Mario Vázquez Raña

Morena es la opción

Y, ¿qué tal una mujer?

Melchor Ocampo, reformador

Del ciudadano y los valores cívicos

El castillo del virrey Alfredo se derrumba

Adrián Huerta, ¿candidato priista?

¡Que revisen los cuarteles!

PRD, crónica de una muerte anunciada

Peña Nieto y Silvano Aureoles. Vidas paralelas

¡Bah!, la Iglesia católica

El priismo deleznable y el síndrome de Fox

Ya no hay palabras, sólo indignación e impotencia

“Los chuchos”, calamidad para el PRD

Pacto de civilidad, ¿por qué?, ¿para qué?

La sociedad civil en el contexto del México actual

Morena, una perspectiva sociológica desde la teoría general de los partidos políticos

Una conversación del 11 de septiembre

Silvano Aureoles, el principio del fin

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI Segunda parte

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI

Cotidianidades