Ismael Acosta García
La propuesta de Santiago Zúñiga Rodríguez
La conciliación como elemento de transformación de la UM
Sábado 29 de Diciembre de 2018
A- A A+

En próximos días, a lo sumo dos semanas, la Comisión de Rectoría de la Universidad Michoacana estará decidiendo quién será el rector de la Casa de Hidalgo para los cuatro años por venir.

He opinado que, independientemente de mis filias y fobias sobre ese órgano universitario, siempre han tenido el tino de nombrar al personaje que embone con el perfil de los gobiernos en turno. Será, seguramente, con la intención de prever una excelente comunicación y coordinación entre el poder público y la autoridad universitaria para garantizar la consecución de los fines de nuestra querida Universidad. Pero esta vez, dicha Comisión deberá ponderar inteligentemente a qué orden de gobierno conviene tender su decisión, pues se trata de garantizar la solución definitivamente de los graves problemas que han venido aquejando a la UMSNH durante por lo menos las cuatro últimas décadas.

Respecto de los aspirantes para el próximo rectorado y, como decían las líneas del Seminarista de los ojos negros, “los conozco a todos a fuerza de verlos”, creo que la opción que representa el maestro en derecho Santiago Zúñiga Rodríguez, es la más sólida para el momento histórico y político que vive nuestra Universidad y la nación entera. Sobre su propuesta de trabajo, sobre su trayectoria y perfil, quiero hacer la siguiente reflexión:

Entrada en CU
Entrada en CU
(Foto: Especial)

El maestro Zúñiga tiene una sólida formación Nicolaita, pues a excepción de la educación primaria, todos sus estudios los ha realizado en espacios académicos de la Universidad Michoacana, desde aquella histórica y añorada Escuela de Iniciación Universitaria que recibía a alumnos de toda la geografía michoacana para cursar sus estudios secundarios, pasando por el histórico y heroico Colegio de San Nicolás, hasta obtener su licenciatura en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en donde algunos años después cursó y acreditó su formación en la especialidad de Derecho Penal y la Maestría en Derecho.

Es el único aspirante a la Rectoría nicolaita que tienen el privilegio de ser heredero directo de la prédica e ideario que llevó a Vasco de Quiroga, a fundar el Colegio de San Nicolás allá por los años de 1540.

En aquel entonces, se decía en la justificación para aperturar dicha institución, que era “para admitir en sus aulas a los hijos de la raza tarasca” con el propósito de que los originarios de estos territorios tuviesen la oportunidad de formarse en el conocimiento universal. Santiago Zúñiga Rodríguez es un hombre orgullosamente originario de Tzintzuntzan, segunda capital del reino tarasco, lugar que Vasco de Quiroga destinó al cultivo y preparación del aceite de olivo y que hoy conocemos como los Olivares de Don Vasco; es, además, parte de una de las familias más comprometidas con su Universidad pues su señora madre fue pionera en realizar estudios de enfermería en las aulas nicolaitas y, su hermano, fue un reconocido pintor protagonista en varios momentos claves de la historia de nuestra casa de estudios. Tal legitimidad como nicolaita de cepa no la encontramos en otros aspirantes a la rectoría de la UMSNH.

El documento de trabajo que el Maestro Santiago Zúñiga ha presentado a la Comisión de Rectoría destaca por su sencillez y claridad filosófica, mucho más allá de las citas abundantes, diagnósticos y estadísticas que suelen presentar quienes no ven más allá de los números a los que pretenden reducir la problemática y finalidad de la Universidad. Tres, son los elementos esenciales de su propuesta, a saber:

Primera.- Ratificar el carácter científico, democrático, popular y humanista de nuestra Universidad, al señalar que: “Las universidades públicas, no obstante su crítica situación, son insustituibles y complementariamente estratégicas, ya que siguen ofreciendo enseñanza y formación a miles de jóvenes estudiantes que carecen de otras opciones porque, ante los procesos de globalización e integración, el conocimiento será determinante en el rol de cada individuo, cada sociedad y cada nación”.

Segunda.- La opacidad y falta de transparencia en la vida pública de nuestro país también ha hecho puerto en la UMSNH, -así lo reconoce el Maestro Zúñiga- pero ello no significa que tal condición sea parte orgánica de la casa de Hidalgo. Es necesario proponer como condición de privilegio la austeridad y rendición de cuentas entretejiéndoles a otros valores nicolaitas que coexisten positivamente en la vida universitaria.

Estas mejores prácticas entre todos los actores de la Universidad no pueden ser impuestas, sino consensuadas entre todos, ubicando el diálogo, la conciliación y la concertación como instrumentos fundamentales para una coexistencia democrática y respetuosa entre la propia comunidad universitaria.

Tercera.- La próxima autoridad universitaria, inmediatamente después de haber resuelto la situación financiera que le asfixia, a través de gestiones estratégicas con los tres órdenes de gobierno, con instancias internacionales y mediante la generación de recursos propios vía proyectos de vinculación universitaria y servicios, debe plantear en el mediano plazo un debate abierto para pensar colectivamente en la construcción de un nuevo modelo de universidad del Siglo XXI, que se sustente en su origen quiroguiano y en su protagonismo estelar en los grandes momentos de transformación histórico-social de nuestro país.. Afirma el maestro Santiago Zúñiga, que: “Universidades como la nuestra, que hasta ahora han asumido pasivamente su papel irremediable de instituciones académicas, deben optar entre continuar con sus roles académicos tradicionales o hacer, con alto grado de competencia, el cambio transformacional que nos reclama el momento.

No podemos continuar con la autocomplacencia, el autoengaño y la ambigüedad. Este siglo nos encontró así, pero debemos transformarnos.”

El perfil del maestro Santiago Zúñiga es similar al de la gran mayoría de jóvenes de su generación. Participó activamente en los movimientos estudiantiles de su época a favor de la universidad pública y en defensa de la educación superior en Michoacán; fue Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Derecho en 1968.

Desde su opción política y fiel a la corriente del nacionalismo revolucionario, en 1974 arribó como Diputado al Congreso del Estado, siendo uno de los legisladores más jóvenes en la historia política de Michoacán. En 1979, ingresó como profesor en la Escuela Preparatoria “Melchor Ocampo” del UMSNH, alcanzando la categoría de Maestro investigador. En la Facultad de Derecho ha impartido las asignaturas de Historia del pensamiento económico, Sociología, e Historia del derecho, entre otras; en la actualidad es Maestro en la División de estudios de posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, alcanzando los 32 años de servicio docente.

Paralelamente a su desempeño académico, ha sido servidor público en la Administración Pública federal y estatal desempeñándose como Subdelegado del Issste, Director del CONALEP Plantel Morelia II y Secretario Particular del titular de la Secretaría de Educación en el Estado. En el año 2000 fue designado como Director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana.

La militancia política del maestro Zúñiga Rodríguez ha sido congruente a los sueños e ideales de su juventud que aspiraron a tomar el cielo por asalto. Fuera de la lógica de los extremismos militantes, asumió el rol de la lucha estudiantil de los años 60-70s de donde provienen buena parte de sus viejos amigos –como el que esto escribe- con quienes ha mantenido siempre caballeroso respeto y cordialidad. Muchos de sus alumnos en el aula hoy son destacados servidores públicos y actores políticos de diversas expresiones partidistas que le reconocen su profesionalismo y verticalidad en el aula y en la vida pública. Mantiene excelente relación con todas las expresiones sindicales de empleados y profesores de la Universidad Michoacana, sin involucrarse en la esfera de poder de ninguno de ellos.

Desde hace muchos años, el maestro Santiago Zúñiga se alejó de todo tipo de militancia político-partidista y consagró su labor a la docencia universitaria; mas sin embargo, son reconocidos en su favor sus nobles oficios diplomáticos y acercamiento con todas las tendencias políticas y sindicales.

Estas características le señalan de manera clara y mejor que nadie como un excelente elemento para la transformación y cohesión de la vida universitaria, afín a los nuevos momentos de un proyecto de nación.

Es digno de reconocer que el maestro Zúñiga no ha caído en la conducta pueril de autopromoción de su candidatura, ha mantenido un perfil discreto ad hoc a su personalidad; no ha incurrido en señalamientos ni descalificaciones a quienes la opinión pública ubica como posibles candidatos a la rectoría; pero, si algo más importante he de señalar, es que, en Santiago Zúñiga, la edad es un elemento fundamental que juega en su favor, es decir, el maestro Zúñiga no sería un Rector que vaya de prisa o con la ansiedad de hacer una carrera política, él ya la hizo; Santiago Zúñiga Rodríguez, sería una autoridad universitaria de paso firme, prudente y conciliador. Un hombre que consagre su prestigio a favor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Es cuanto.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

La disputa por las dirigencias morenistas con tufo perredista. Mal augurio

A ciento cincuenta y dos años del Cerro de las Campanas

La larga resaca morenista

José Martí, expresión sublime del amor fraterno

La bohemia

País beisbolero y el pueblo sin dinero

Abnegación de madre

Camino al Foro: “El papel de la filosofía en la cuarta transformación”

Sobre los niños de México y el mundo

Emiliano Zapata Salazar, a cien años de su muerte

El suicidio. Una lectura torcida de Nietzsche

La Expropiación Petrolera y el rescate de la nación

Gran Logia Benito Juárez del estado de Michoacán

¿Quién cerrará la puerta?

Noche de lluvia en Morelia

José Martí cabalga de nuevo por Michoacán

El papel de la filosofía en la transformación de México

Perspectiva para la cultura física y el deporte en México

Masonería y política

Melchor Ocampo, legislador

La conciliación como elemento de transformación de la UM

AMLO: Una educación para el humanismo

La ética. Alternativa para el periodismo mexicano

Las delegaciones de programas federales

Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos

Diputados y ediles de MORENA ponen un paso adelante en la agenda estatal.

Las nimiedades de Medardo Serna

Morelia, un gabinete sin color moreno

Congreso extraordinario en Morena

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.

Roberto Pantoja Arzola, coordinador de programas federales para Michoacán.

El tsunami del 2018

Política educativa. Una visión desde la izquierda

Plataforma digital para el empleo

Procuración de justicia en la propuesta de la izquierda.

Blanca Piña, candidata al Senado.

Carlos Slim, al ring del oprobio político

Los graves costos de la corrupción en México

Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.

Propuesta educativa de la izquierda para 2018-2024

México, un Estado pretoriano

Las hienas se desatan

Corrupción y austeridad republicana en el proyecto de López Obrador

Los pactos de civilidad y la carabina de Ambrosio

Generosidad, señora María de la Luz, ante todo

Discurso aberrante y ramplón el del 18 de marzo

Relaciones Estado–Iglesia en México

Sus implicaciones en la relación Estado-Iglesia en México

Estado, Iglesia, empresariado

Talía Coria y Raúl Morón

Mario Vázquez Raña

Morena es la opción

Y, ¿qué tal una mujer?

Melchor Ocampo, reformador

Del ciudadano y los valores cívicos

El castillo del virrey Alfredo se derrumba

Adrián Huerta, ¿candidato priista?

¡Que revisen los cuarteles!

PRD, crónica de una muerte anunciada

Peña Nieto y Silvano Aureoles. Vidas paralelas

¡Bah!, la Iglesia católica

El priismo deleznable y el síndrome de Fox

Ya no hay palabras, sólo indignación e impotencia

“Los chuchos”, calamidad para el PRD

Pacto de civilidad, ¿por qué?, ¿para qué?

La sociedad civil en el contexto del México actual

Morena, una perspectiva sociológica desde la teoría general de los partidos políticos

Una conversación del 11 de septiembre

Silvano Aureoles, el principio del fin

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI Segunda parte

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI

Cotidianidades