Ismael Acosta García
AMLO: Una educación para el humanismo
Sábado 22 de Diciembre de 2018

Educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima, que hay cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos…) que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento

Savater

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El pasado doce de diciembre el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, do a conocer el nuevo Plan Educativo con que se conducirá esa política publica en la presente administración federal. Es, sin duda alguna, una vuelta del humanismo a la educación en sus diversos niveles.

El nuevo plan inicia con la cancelación del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) dando paso a la creación del Centro de Revaloración del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación, con el cual se evitarán las nefastas evaluaciones punitivas y las represiones que causaron sangre, dolor y muerte sobre miles de maestros mexicanos en los últimos cuatro años. Moctezuma aseguró que todo maestro que fue despedido a causa de la reforma que implementó el ex presidente Peña Nieto, serán contratados nuevamente con las mismas condiciones en las que salieron.

El nuevo plan inicia con la cancelación del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE)
El nuevo plan inicia con la cancelación del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE)
(Foto: TAVO)

El plan reconoce a los docentes como un actor importante en la transformación de México, y garantiza una mejor formación académica.

En las escuelas será obligatorio incluir planes a la promoción de valores, el civismo, la historia, la cultura, el arte, la música, el deporte, medioambiente, entre muchos otros. Así como enseñar de manera paralela el dialecto de los indígenas de acuerdo a las necesidades de la comunidad donde radiquen.

La reflexión de este día gira en torno al rescate de los elementos del humanismo dentro de los planes y programas del nuevo gobierno, que en su conjunto los englobamos en el concepto de nueva filosofía o fines de la educación.

Vale la pena retomar el planteamiento de Fernando Savater (1997) según el cual la denominación del campo de saber formado por las humanidades es de origen renacentista y surgió para diferenciar a los estudios de historia natural de los teológicos; también, que la educación humanista constituye una formación integral de la persona. Por ello, surge el compromiso de optar por una educación que conduzca al logro de un desarrollo humano integral, que implica la satisfacción de las necesidades humanas en su plenitud. Esto entraña otro compromiso: configurar alternativas educativas que tiendan, entre otros aspectos, a fomentar la participación de todos, como base para establecer sinergias que aporten al desarrollo de todas las personas según sus características, a partir de las condiciones socioculturales propias de sus comunidades.

Al proponer una educación para el derecho humano, no se trata de obviar los avances científicos, tecnológicos, humanísticos y artísticos, entre otros, sino más bien de ponerlos al servicio de las personas a fin de contribuir a la satisfacción de necesidades como creación, entendimiento, identidad y libertad. Adicional a ello, pero no menos importante, es el cultivo de la sensibilidad como parte del ser, el estar bien a partir de un vivir bien, lo que conduce a propiciar en los educandos el reconocimiento de los otros como base para la concertación y el diálogo, de manera que se construya convivencia en armonía con el ambiente en su concepción más compleja. En síntesis, se trata de una educación tendiente a generar procesos de resignificación y rehumanización.

Este plan recoge de manera clara algunas propuestas pedagógicas sobre las mentes que se debe cultivar, cada una de ellas consistente con un objetivo educativo:

Disciplinada: que domine las principales formas distintivas de crear desarrolladas por el ser humano, como las ciencias; las matemáticas; la tecnología; el pensamiento histórico, artístico y filosófico, que a su vez domine diversas formas de ampliar la autoformación de modo permanente, regular y sistemático.

Sintética: que permita resumir con precisión y retomar de manera productiva y transferible la información proveniente de diversas disciplinas y saberes.
Creativa: que permita trascender la síntesis disciplinaria e interdisciplinaria para reconocer nuevos fenómenos, identificar nuevos problemas y preguntas y desarrollar alternativas de resolución.

Respetuosa: con capacidades de reconocer y convivir en la diversidad.
Ética: para construir y vivir en un mundo caracterizado por la integridad y guiado por el desinterés.

En consecuencia, para materializar la intencionalidad que debe animar los procesos educativos enunciados, a fin de contribuir a forjar un futuro nacional y regional con calidad de vida digna para todos, es preciso dinamizarlos de manera que trasciendan la dimensión cognitiva centrada en la acumulación de contenidos. Ello exige generar apertura hacia la sensibilidad, la creatividad, el rescate de los valores culturales propios y el pensamiento crítico, en la perspectiva de preparar a niños y jóvenes para afrontar los desafíos y las oportunidades que se avecinan, independientemente del ámbito en que se desarrolle su vida. Así mismo, implica desarrollar conciencia acerca de que la acción individual debe conectarse con la comunidad de la cual se hace parte, en procura de un bienestar para todos, con capacidad de innovar para mejorar; esta condición del quehacer individual enmarcado en la comunidad tiene que ver con la solidaridad, asumida como el apoyo mutuo y la convivencia.

Es preciso tener en cuenta que los modos de concebir y proyectar la educación desde una perspectiva funcional instrumentalista como lo fue la visión equivocada del neoliberalismo, no se corresponden con la intencionalidad de contribuir a generar cambios de sentido, significados y acciones tendientes a privilegiar por una sociedad con justicia social y con calidad de vida digna para todos. Por el contrario, para el desarrollo de nuevas alternativas de formación integral es preciso cuestionarse en especial sobre tradiciones educativas que no han dado los resultados esperados, que tienen a la humanidad sumida en problemáticas de corrupción, guerra, desplazamientos y pobreza, por nombrar sólo algunas problemáticas actuales, a fin de iniciar un camino de construcción de nuevas posibilidades educativas, que vayan dando frutos en los planos ya expuestos.

Para lograr una tendencia humanista en nuestro sistema educativo debemos partir de la transformación de los planes de estudio centrados en asignaturas específicas, eliminando esos límites instituidos a lo largo de los gobiernos neoliberales, para establecer nexos con otras asignaturas y campos del saber, en dimensiones inherentes no sólo a esa asignatura sino al asunto de lo humano; esto también permite desarrollar procesos educativos de carácter humanista sin distingo de estar trabajando en el campo de la ciencia, el arte y las nuevas tecnologías.

En la elaboración de los nuevos diseños curriculares deberán participar diversas instancias, principalmente los maestros y otros actores que trabajen hacia el logro de fines educativos humanistas, en contraposición a la práctica de lograr metas establecidas externa e incluso foráneamente, en ausencia de contextos, culturas, expectativas, anhelos y necesidades de sujetos, poblaciones y países tal como lo exigía la OCDE a través de su órgano intervencionista en México denominado mexicanos primero. Así, el currículo asumido de esta forma se puede concebir de manera compleja, pues en sus interrelaciones implica negociaciones de conexión entre docentes, textos y estudiantes con los demás integrantes del sistema.

En próxima entrega abordaremos el tema de los valores en la educación. México tiene excelentes pensadores sobre el tema y será un placer extasiarnos en sus meditaciones. Es cuanto.

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