Hugo Rangel Vargas
El efecto Neymar
Martes 13 de Noviembre de 2018
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Antes del mundial de Rusia, el astro del fútbol brasileño Neymar da Silva Santos Junior, parecía llamado a colocarse en el filmamento de ese deporte al lado de astros como Cristiano Ronaldo o Leonel Messi. No fue así, porque su selección no brilló a la altura de su historia futbolística, pero también porque el jugador dio pauta para que la prensa y los aficionados hablaran más de sus exageradas reacciones ante las faltas cometidas contra él en el terreno de juego.

Neymar da Silva Santos, el astro del fútbol brasileño
Neymar da Silva Santos, el astro del fútbol brasileño
(Foto: Gustavo Aguado)

El “Tuca” Ferreti ilustraría bien lo que sucede en estos casos haciendo referencia de la mofa que se hace en el fútbol femenil cuando una jugadora magnífica sus reacciones y le animan a ponerse en marcha nuevamente diciéndole “no seas hombre”. En efecto, el contacto en este deporte parece inevitable muchas ocasiones y el derroche de recursos histriónicos es un elemento pernicioso que va en detrimento de la calidad deportiva de quien hace uso de ellos.

En las escaramuzas de la vida política, en las lides de la democracia y en el ejercicio de las libertades; una opinión expresada con toda libertad suele tener la consecuencia de una réplica planteada sin cortapisa. Pretender que no sea así, es suponer erróneamente que solo a una parte le asiste razón y negar el debate sano de cualquier ejercicio racionalmente democrático.

Con fricciones y ríspida apunta a ser la relación entre el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y la prensa mexicana. Desde el proceso electoral hubo varios desencuentros, muchos de ellos estimulados por la toma de posición a la que se adhirieron algunos periodistas antagónicos al entonces candidato de MORENA; pero recientemente la portada de la revista Proceso en la que se desliza una crítica hacia el tabasqueño, ha puesto en tensión su trato con los medios de comunicación.

Alimentando el mito de la llegada de un hombre fuerte e intolerante a la presidencia de la República, los comentocratas adheridos al régimen actual pretenden amordazar a López Obrador, y tal cual Neymar en el terreno de juego, pretenden que se les marque como atentado a la libertad de expresión cualquier contestación que haga el presidente electo a acusaciones o críticas en su contra.

Quizá sin pactos ocultos ni truculentas negociaciones con los zares de los medios de comunicación, el gobierno de López Obrador preferirá ponerle frente a sus críticos en el terreno de la opinión pública. Cabra esperar sin embargo, que haya quienes, deseen negar que el ejercicio de la libertad es un acto de doble vía y pretendan que el gobierno calle, aún y cuando posea argumentos suficientes o parciales para contrastar a sus adversarios.

Los días acercan cada vez más a López Obrador al 1 de diciembre y muy a pesar de que su estilo de tratar a los medios pudiera ser cuestionable o no, lo cierto es que el elevado activismo mediático del gobierno electo, ha favorecido al efecto Neymar en la prensa mexicana.

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