Rafael Mendoza Castillo
Razones para una nueva reforma educativa
Lunes 12 de Noviembre de 2018
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La educación guarda una estrecha relación con la política, dado que la primera, como institución escolar, es ajena a la neutralidad o la inocencia en cuanto a sus fines y orientaciones de tipo ideológico y epistémico (preguntas conforme a la razón). Por lo anterior, se hace necesario que empecemos por desmontar los sentidos y supuestos (reproducción del sistema), sobre los cuales el proyecto neoliberal capitalista y su clase política han venido orientando a la educación pública en el país.

La educación como fundamento social, como fin en sí misma, y nunca como medio o instrumento.
La educación como fundamento social, como fin en sí misma, y nunca como medio o instrumento.
(Foto: Especial)

En primer término, la clase política de derecha, que hoy gobierna o mal gobierna a la nación mexicana, ha venido desmantelando, simplificando y achicando al Estado mexicano, otrora éste, interventor para proteger a las clases sociales, que el mismo modelo de acumulación de dinero, ha venido marginando del desarrollo social, cultural y económico. La derecha priista, panista, que hasta el 30 de noviembre del presente nos gobierna, siempre aceptó, sin cuestionar, los mandatos que han venido dictando el Fondo Monetario Internacional, y otras instancias financieras globalizadoras.

La anterior obediencia al poder financiero, cultural, científico y tecnológico, ha venido afectando, en todos los órdenes, a la soberanía e independencia de la nación. Por eso afirmamos que la patria siempre ha estado en peligro. No es gratuito que la derecha en el poder ha trazado e implementado y poniendo en práctica, desde hace muchos años, una política militarista y policíaca para criminalizar la disidencia, la inconformidad, la protesta y rebeldía de fuerzas democráticas y de izquierda, que hoy se oponen a la privatización y desmantelamiento del Estado de bienestar y, en su lugar, se coloca un Estado autoritario y fascista. Por eso, la Cuarta República tiene que construir nuevas instituciones, con nuevas reglas y valores.

El Estado neoliberal actual ha venido defendiendo, desde 1982, un tipo de educación para formar a un individuo con las mínimas habilidades, con miedos, temores, con la exacerbación del yo, del egoísmo, a fin de convertirlo en un cliente para consumir, y muy alejado de lo político, de lo público.Tenemos años diciendo que las competencias en educación apuntan hacia la construcción de una persona mínima para que se anide en su casa, su familia ( lo privado) y frente a un televisor, el cual le dictará el sentido y razón de su existencia.Razón suficiente y necesaria para que Morena no acepte la actual Reforma laboral y administrativa del prianismo, con el ajetivo de educativa.

La derecha prianista y sus aliados, los poderes fácticos, han venido colocando a la educación pública en las coordenadas y reglas de la oferta y demanda del mercado. De ahí que varias instituciones de educación y sus burocracias, sin discutir, sin analizar, sin la reflexión crítica, sin participación de la comunidad, han tomado la decisión de entrar a las certificaciones, exámenes nacionales (ENLACE: control de salida del producto), las descentralizaciones, es decir, le entraron a la desregulación y privatización del sistema educativo nacional.

Todos sabemos que los programas escolares neoliberales han tenido y tienen la pretensión de formar en la eficacia, la rentabilidad, el bienestar, en el acomodo de las personas en el eterno placer, sin esfuerzo, sin necesidad de pensar, al fin y al cabo lo que importa es cumplir con las órdenes que dicta el patrón o el Estado fascista de la derecha. No existe ninguna marcha blanca e iluminadora neutral (como la del domingo 11,a favor del aeropuerto de Texcco ), dado que el Estado que mencionamos también requiere de sus masas y de una conciencia sumisa para cumplir su destino explotador y represor de la libertad del ser humano. Necesario distinguir las marchas, las movilizaciones, porque no todas valen, es decir, tenemos que usar el entendimiento crítico, a fin de darnos cuenta de quiénes se movilizan para apoyar el orden de conformidad, y quiénes lo quieren transformar para ponerlo al servicio de lo humano, de todos, de lo público, de lo solidario, del otro, del excluido.

Repensar, con sentido crítico y autocrítico, nuestro sistema educativo, sin presiones neoliberales, a fin de erradicar prácticas e ideas que han orientado la educación hacia la uniformidad, la parcelación disciplinar, la autoridad arbitraria, la cultura homogénea, rituales sin sentido, saberes fragmentados, memorísticos y distanciados de los problemas reales, etc. Estos asuntos deben ser discutidos por los principales actores de los centros educativos, pero lo que no se vale es que impongan un nuevo o viejo modelo de educación, desde lo externo, sin analizarlo y cuestionarlo.

Todos los mexicanos tenemos capacidad para construir un tipo de racionalidad que le apueste a la verdad, al pensamiento crítico, que nos coloque frente a la realidad para producir una nueva relación de conocimiento, fundado en la duda, la pregunta, menos en las certezas, y más en la idea de futuro, de utopía y de imaginación radical para captar lo nuevo y lo emergente de la realidad histórico-social.

Rechazamos las ideas neoliberales que han venido intentando convertir a la educación pública, patrimonio de todos, en una mercancía, afirmando, con argucias y falacias, que necesitamos acceder al primer mundo, cuando no hemos resuelto el problema de la desigualdad brutal, en lo individual y lo colectivo.

Para los neoliberales es adecuado a sus intereses colocarle, como fundamento, el valor de cambio a la educación.Esa concepción ideológica afecta la autonomía en el desarrollo del pensar, para que el estudiante sepa asumir una postura de duda, de asombro, frente a sus realidades, con la posibilidad de que pueda nombrar de diversas maneras el mundo en el que vive. No tiene caso una mente enciclopédica, sino una cabeza bien puesta, para poder plantear y analizar problemas; además que incorpore principios para organizar los saberes, articularlos y asignarles sentidos. La educación como fundamento social, como fin en sí misma, y nunca como medio o instrumento.

En el campo educativo los neoliberales siempre ha querido y siguen queriendo, hasta el 30 de noviembre del presente, por voluntad ajena, pasar de una lógica basada en las pautas de funcionamiento de un sistema, a una lógica que se inscriba en los comportamientos de una institución. De ahí su interés para crear redes de pequeñas instituciones con relativa autonomía y responsabilidades del proceso de producción de mercancías y servicios.

Con lo anterior se busca la eficiencia y la reducción de costes. Quieren escuelas más flexibles y móviles para responder, no a un proyecto emancipador de nación, sino responder a las reglas y necesidades del mercado y de sus clientes. Esta es la razón, recordemos no olvidemos, para convertir a las escuelas normales en espacios escolares técnicos (servir al turismo).

No olvidemos el error de un gobierno perredista que propuso descentralizar a la Universidad Michoacana, dado que esta idea responde a una valoración neoliberal, la cual busca colocar a las escuelas en la competencia, a fin de mejorar el rendimiento académico, reducir costes, que los clientes o padres de familia elijan los centros. Lo que conlleva esta idea descentralizadora es desregular el sistema educativo y lo que se pierde, según ellos, en planificación y coordinación, se gana en flexibilidad ante las necesidades más inmediatas y locales. Quien piensa como neoliberal, no repara en valores éticos y educativos, sino en la búsqueda de la rentabilidad a cualquier precio, no les importa el pensamiento crítico, la autonomía, el sentimiento y la acción transformadora. Otro mundo es posible y necesario.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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