Rafael Mendoza Castillo
Ética crítica para la cuarta transformación
Lunes 15 de Octubre de 2018
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Si entendemos a la Ética como la teoría de los campos prácticos en los cuales todos estamos inscritos, por voluntad o en contra de nuestra voluntad, entonces, las normas de aquella quedan subsumidos en los espacios de la política, la economía, la educación, la familia, etcétera. Por eso, cada campo tendrá su propio lenguaje. Por ejemplo, en el caso de la economía la palabra dinero, capital, mercancía, distribución. En estas prácticas y lenguajes se subsumen las normas de la Ética, ya sean éstas reiterativas o disruptivas. Veamos.

En cada campo de los citados se presentan las reglas éticas, morales, cívicas, como principios abstractos, no robar, no esclavizar al otro, no explotar al trabajador, no ver al otro como cosa, sino cara a cara. Lo abstracto del principio queda ahora concretizado en la realidad. Por eso la Ética no tiene un campo propio, pero está debajo de cada uno de ellos. De ahí la importancia de distinguir las reglas éticas, morales y cívicas que cada campo asume, ya que pueden ser conservadoras del orden constituido o negadoras del mismo.

Las reglas éticas, morales, cívicas, como principios abstractos, no robar, no esclavizar al otro, no explotar al trabajador, no ver al otro como cosa, sino cara a cara.
Las reglas éticas, morales, cívicas, como principios abstractos, no robar, no esclavizar al otro, no explotar al trabajador, no ver al otro como cosa, sino cara a cara.
(Foto: Cuartoscuro)

Con las precisiones anteriores un entiende mejor el evento de la boda de César Yáñez y su aparición en la revista ¡Hola!, en este caso las reglas morales, éticas y cívicas que practican, tanto César Yáñez y su ahora esposa en dicho evento, corresponden a una ética reiterativa del orden del capitalismo y muy distantes de una moralidad que niega dicho sistema. Lo que sucede es que la honestidad valiente, como principio ético, está ausente en su práctica cotidiana, pero siguen practicando la moralidad que está subsumida en la acumulación desmedida de la riqueza en pocos. No basta con conocer los valores cívicos, éticos y morales, sino que éstos deben convertirse en modos de ser, un modo de existir, ya sean los del orden o los que lo niegan. Me parece que César Yáñez escogió los del sistema, realmente existente.

No basta que uno se aprenda de memoria los valores de la ética, de la moral, ya sea reiterativa o disruptiva. Es necesario que ambos se subsuman en las prácticas cotidianas en cada uno de los campos donde manifestamos nuestro comportamiento. Recordemos que el bueno de Sócrates se dio cuenta, poco antes de su muerte, que no bastaba con enseñar las virtudes, si no se asumían éstas como un modo de ser. Por eso, el aceptó su condena de muerte, porque su modo de existir era respetar las leyes de la ciudad. Eso fue un acto de congruencia.

La cuarta transformación encabezada por Morena, debe empezar por negar los principios morales, éticos, y cívicos, como normas que sostienen la actual formación social capitalista. Entender que la estructura del capital y su lógica de acumulación infinita funciona con una moralidad social que a diario lo confirma, lo sostiene, lo reproduce. Proponer los principios éticos abstractos de la honestidad o de la austeridad republicana, subsumidos en una economía capitalista es una contradicción irresoluble; sería tanto como querer que el capitalismo sea bueno y civilizado. Sabemos que la lógica del capital es destructiva de la vida humana, la vida natural y que tiene su propia moralidad, su propia ética y sus reglas cívicas, todas ellas conservadoras, corruptas e impunes. Como decía Descartes, ideas claras y distintas, no nos confundamos. O vamos a la raíz de los asuntos públicos o nos quedamos en la forma, en la superficie. El que elige, se elige.

El principio de honestidad exige cambiar el campo de la economía capitalista, por una nueva formación social, donde lo solidario y las reglas de la economía, y las de todos los campos citados arriba, se pongan al servicio de lo humano, del otro, del cara a cara, que ha sido colonizado, esclavizado, explotado, humillado, pero también de la naturaleza y todos sus componentes (aire, tierra, agua, bosque petróleo), ya que éstos han venido siendo despojados y privatizados. Queremos que la vida y la vida humana, ya no sean medios para el capital, sino fundamentos de una nueva civilización con nuevos principios éticos, morales y cívicos.

A mi no me sorprende el acontecimiento de la boda de César Yáñez ni la revista ¡Hola!, porque dicho evento está instalado bajo las reglas de una moralidad social, ética y cívica propia del sistema capitalista o neoliberal (comer y vestir con lujo, con abundancia, se lo merecen, según ellos, aunque haya millones de pobres). El problema está en que este personaje se enmascaró, no era real, con una moralidad social y ética de Morena, que niega las normas de un sistema corrupto e impune. Las prácticas del campo de la política, las familiares, corresponden a otras normas y ya no son las de Morena.

Recordemos, no olvidemos, que los principios de la ética, de la moral, de lo cívico, son abstractos, generales, (reiterativas, como las disruptivas o negadoras), cada formación social o modo de producción, para mantenerse, para reproducirse, escoge a aquellos que le permitan justificar ( ideología) en la práctica de cada campo la existencia de los mismos. De ahí la importancia de que Morena, ahora en el poder, y con le respaldo de más de 30 millones de votos, modifique los contenidos de cada campo en lo material, no en lo procedimental, a fin de que cada espacio social subsuma los valores disruptivos de la IV República.

De lo contrario, hablar de honestidad valiente, dejando el contenido neoliberal, la lógica y las reglas del capital en cada campo, conjuntamente con normas éticas que permiten la corrupción, la impunidad, la violencia sobre coas y personas, significa seguir manteniendo lo establecido y la primera quedaría como un demiurgo ( dios creador del mundo) hegeliano ( idealismo mexicano ). Lo que interesa es que esa honestidad valiente se inscriba en nuevos contenidos de cada campo y cada persona, individuo o sujeto social, los practique. Por ejemplo, en el campo de lo educativo se tiene que abrogar todo el dispositivo que compone la Reforma Educativa (Constitución, INEE, Ley del Servicio Profesional, Currículum) y no solo en partes.

Lo ético (individuo y su responsabilidad), lo cívico (el ciudadano y la política), lo moral (la persona y su dignidad) se intersectan, no van separados, ni en los contenidos reiterativos o disruptivos. El pensamiento crítico es vigilante de lo que el hombre piensa, habla y de su acción constituyente (praxis histórica). Otro mundo es posible y necesario.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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