Jueves 11 de Octubre de 2018
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Gran revuelo causó la flamante boda de uno de los hombres más allegados al Presidente Electo de México Andrés Manuel López Obrador, César Yáñez y su prometida Dulce Silva, evento que fue portada de una de las revistas de socialité más populares en México, España y Estados Unidos como lo es Hola!

La polémica surgió a la luz de la línea discursiva que se ha venido manejando en lo que toca al gobierno entrante en materia de austeridad y combate a la corrupción.

TAVO
TAVO
(Foto: TAVO)

Podría calificarse este hecho como un desliz en el mensaje, puesto que cualquier persona tiene derecho a casarse como quiera, e incluso a ventilar su vida privada ya sea a través de las redes sociales o incluso a pagar una inserción en tan popular revista. Hecho grave, no lo es. Lo lamentable es que como mexicanos nuestra agenda mediática nacional esté enfocada en la pantalla, y no en los detalles, o en los temas realmente importantes.

Detalles como por ejemplo cuáles han sido las percepciones del novio en los últimos años para financiar un evento así; el hecho de que la clase política se haya dado cita a dicho evento social, demostrándonos que en el futbol y en la socialité todos somos iguales, mientras que una inmensa mayoría del país sigue desgañitándose a favor o en contra de AMLO, y hasta dividiéndose familias o rompiéndose amistades; detalles como preguntarnos qué perfil de funcionarios tendremos, y qué es lo que realmente entienden por austeridad.

Como seres humanos es natural que todos aspiremos a mejorar nuestra condición social y económica, ya sea estudiando, trabajando, ahorrando, haciendo planes y proyectos, creando empresas de cualquier escala o montando un negocio bien habido. No creo que exista alguien que en su fuero interior aspire a estar hundido en un hoyo. El problema es que son miles (no cientos) de familias en México y en Latinoamérica para quienes tendrían que pasar cuatro o cinco generaciones para poder trascender su entorno de pobreza, dadas las condiciones de inequidad que es uno de nuestros mayores flagelos.

Hay chicas que sueñan con la boda de sus sueños; familias que quisieran organizar una super fiesta de XV años para sus hijas y se esfuerzan e invierten en ello; hay talentosos jóvenes y estudiantes que escriben, crean, ganan concursos académicos, científicos o deportivos; mujeres bellas que no son modelos; historias de éxito, de héroes y heroínas que pasan desapercibidos. En su mayoría conforman un universo del que Hola! jamás publicaría. La revista está para recordarnos que hay élites, realeza, clase política y empresarial que son quienes mueven el dinero y la agenda, y generalmente el que consume este tipo de productos aspira a algún día formar parte de ese pequeño círculo social.

Afortunadamente existen herramientas más democráticas como lo son los medios digitales y las redes sociales: ahí todos somos iguales (bueno, excepto unos más populares que otros), y no se necesita ni dinero, belleza, linaje o fama para ser alguien en ese mundo. Incluso hay quienes publicando estupideces obtienen miles de likes. Esto nos lleva otra vez al punto de dónde está puesta la agenda pública.

Ojalá en vez de escandalizarnos por la boda, mejor nos sigamos escandalizando por el feminicida de Ecatepec, el que la Karime Macías sigue en Londres sin orden de aprehensión, y el inmenso número de robos, asesinatos e injusticias que se cometen todos los días en este país, cuidemos en todo caso que no nos den gato por liebre en este gobierno entrante y que realmente aterricen los cómos de toda la oferta que nos han venido haciendo desde años atrás; también conocer qué perfil de funcionarios nos van a dejar con eso de los recortes.

Vigilemos que la austeridad sea bien entendida, y que el servicio público se enaltezca, y que ese enaltecerse incluya tener empatía, o la capacidad de ser lo suficientemente prudentes para no hacer ostentación ante la vista de quienes menos tienen; tener la capacidad de preocuparse genuinamente por el otro y tenderle una mano; entender que la política es un medio para servir, no para servirse.

Así que en conclusión, en cuestión de revistas y cultura, para todos los gustos hay; pero las oportunidades de crecer y florecer, muy tristemente son sólo para unos cuantos.

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