Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Los valores compartidos
Miércoles 10 de Octubre de 2018
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Se habla permanentemente que la Paz social, solo será posible si mantenemos un nuevo paradigma social, en donde los valores, las virtudes y los principios sean del ejercicio de todos y cada uno de los que integran la sociedad, no obstante ello, el concepto de Paz es considerado no como ausencia de violencia, sino como la capacidad del ser humano de atender y resolver sus problemas en equidad.

Y en efecto, debemos de atender desde nuestras familias, en las escuelas y en cualquier espacio ya público o privado la formación y fortalecimiento para anclar los valores en los niños, niñas y adolescentes. No obstante hay que recordar que debemos de predicar con el ejemplo, no pensemos que basta mencionarlo para que la magia se cumpla.

Debemos atender desde la familia y en cualquier espacio la formación y fortalecimiento para anclar los valores en los niños, y adolescentes.
Debemos atender desde la familia y en cualquier espacio la formación y fortalecimiento para anclar los valores en los niños, y adolescentes.
(Foto: Cuartoscuro)

En este debatamos quisiera compartir con mis lectores, algo que de suyo es importante y que son los valores compartidos, aquellos principios y motivaciones generales que orientan los juicios, actitudes y comportamientos de los individuos; no es lo mismo un valor individual, que un valor compartido, porque justamente ahí reside la diferencia de compartir con la colectividad.

Los valores compartidos se identifican en cuatro valores a su vez: la solidaridad, la cooperación, la tolerancia y el altruismo, y todos ellos tienden entre otras acciones a fortalecer la cohesión social, tan importante para el desarrollo de una sociedad.

Los valores ya enunciados influyen en la orientación y motivación de la toma de decisiones de los miembros de una colectividad para ayudar a la otredad. Los valores compartidos parten del supuesto de que la disposición de ayudar o apoyar a otros, o bien, de llevar a cabo acciones altruistas y ser tolerantes puede variar en función de que los mismos se encuentren anclados a los miembros de la sociedad.

La existencia de un grupo de valores compartidos puede promover la motivación y desde luego favorecer la disposición por parte de los individuos a establecer vínculos sociales y a realizar acciones que promuevan el bienestar común. La existencia de este grupo de valores compartidos puede establecer metas y fines colectivos hacia los que los individuos orientes sus acciones, generando un sentido de pertenencia social, mismo que es fundamental para la promoción de éstos.

Pero que son cada uno de estos valores compartidos: el valor de la solidaridad orienta las acciones de las personas a ayudar o colaborar con otros miembros de la sociedad. Esa orientación puede generar un sentimiento importante al decir “nosotros” (y no lo que comúnmente se da, “nosotros” y los “otros”) entre la colectividad, la comuna, el pueblo, la colonia. “Puede rastrearse mediante el análisis de la disposición de los individuos para ayudar a quienes componen sus vínculos y la creencia de que debe existir una cierta reciprocidad solidaria entre miembros de redes inmediatas”.

La solidaridad influye y actúa de manera fundamental en la cohesión social, toda vez que crea las condiciones entre las personas para el compromiso y la colaboración con la otredad, lo que genera una tendencia a evitar el aislamiento social de las personas o el individualismo extremo.

Por otro lado el valor de la cooperación, es también un valor compartido; el valor de la cooperación se refiere a como el individuo orienta sus intereses, su actitud para emprender acciones colectivas que tienen como propósito resolver, de manera conjunta, principalmente problemas sociales compartidos. La cooperación motiva a los individuos a relacionarse con otras personas de la colectividad, para actuar de manera conjunta o colectiva, con el propósito de mover recursos para la gestión social. En este sentido, puedo mencionar que se han desarrollado acciones como la colecta de cobijas y bastones para personas de la tercera edad, con una visión de cooperación.

En tanto que el valor compartido del altruismo se refiere a la orientación de la acción de las personas para ayudar o ser colaborativos con otros sujetos sociales, generando un principio de relativización en la búsqueda del bien propio. El altruismo motiva a las personas a conferir importancia al bienestar de los otros y, por tanto, expresa el nivel de empatía social existente. Este valor contribuye a la moderación del egoísmo como único referente de la acción individual, y de la cual estamos seguros lo único que está generando es evitar entregarnos a los demás en función de las necesidades sociales.

Es de precisar el significado del valor de la tolerancia, que no se puede confundir con el significado de dádiva; la tolerancia es reconocer las diferencias en la otredad, aceptando que la mismidad y la otredad tienen los mismos derechos; no obstante la tolerancia nos remite a la orientación de la acción que posibilita que los individuos estén dispuestos a establecer vínculos con personas diferentes de quienes forman o integran sus grupos o sus pares sociales. Se considera que la tolerancia, a pesar de su especificidad, tiene una eficacia sustantiva para comprender como en las sociedades complejas, estratificadas, culturales y pluriétnicas pueden generarse vínculos sociales entre individuos.

Estos valores compartidos son importantes, de hecho lo son, pero se requiere para fortalecer la cohesión social que exista sentido de pertenencia a la comunidad. El sentido de pertenencia se comprende como el sentimiento de formar parte de una colectividad, caserío, comunidad, pueblo, colonia. La pertenencia apunta a sentirse miembro de una sociedad, identificarse con sus rasgos fundamentales y comprender el proyecto de futuro de la colectividad.

El desarrollo de la pertenencia se deriva del auto-reconocimiento como miembro de una colectividad porque se comparte una identidad, los valores, creencias, proyectos, problemas y desafíos con las otras personas que conforman dicha sociedad. Además, por que las otras personas consideran a la otredad parte de la colectividad y estarían dispuestos a realizar acciones encaminadas a brindarle apoyo y auxilio en caso de necesidad.

Durante varios Debatamos Michoacán he hablado de la masculinidad y violencia rural; evitar este cáncer social, lograría que niños, niñas y personas en condición de vulnerabilidad no recibieran en ninguna parte de Michoacán violencia de todo tipo, como la que sufrió Rafael García, con quien estamos escribiendo un libro sobre la situación que sucede en la construcción de masculinidades rurales, que están dañando a la sociedad rural. El comentario es que hoy estos valores podrían en mucho hacer que disminuyeran los abusos y la violencia.


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