Ramón Guzmán Ramos
Intolerancia a la crítica
Sábado 22 de Septiembre de 2018
A- A A+

Una de las causas que explican la caída de las grandes utopías sociales es la intolerancia a la crítica. Una vez que un movimiento o una revolución triunfan y se convierten en poder, se topan con la dureza, a veces impenetrable, de la realidad. Fue lo que pasó, por ejemplo, con las grandes revoluciones socialistas del siglo XX, empezando por la madre de todas: la bolchevique de octubre de 1917. Son movimientos que, en efecto, llegan a cambiar radicalmente la historia, pero que no alcanzan a cumplir con todas las expectativas que se tenía de ellos cuando dieron inicio. Ante sus propias promesas incumplidas, ante los procesos de desviación que sufren, necesitan imponer su legitimidad sobre el silencio.

Andrés Manuel López Obrador decició no esperar hasta el 1 de diciembre para tomar el poder
Andrés Manuel López Obrador decició no esperar hasta el 1 de diciembre para tomar el poder
(Foto: Cuartoscuro)

En el caso de la transición que estamos viviendo en México tenemos indicios de que algo así podría estar ocurriendo. Andrés Manuel López Obrador decidió no esperar hasta el 1 de diciembre para tomar el poder. Vivimos una etapa en que el presidente en funciones ha quedado relegado a segundo término y es el presidente electo el que se encuentra en la palestra. AMLO ha sabido aprovechar bien este tiempo para preparar abiertamente las condiciones del arranque formal de su gobierno. Las decisiones que toma, sin embargo, generan controversia y todo tipo de cuestionamientos. En los hechos, son decisiones de poder que afectan o van a afectar de diversas maneras a sectores específicos o la sociedad. No todas, por cierto, corresponden a las expectativas que se han creado en torno a este cambio de gobierno.

Los 30 millones de votos que recibió AMLO el 1 de julio llevaban un mensaje y un mandato claros. En cada boleta marcada a su favor se expresó el hartazgo de la sociedad hacia este régimen de oprobio que aún no termina. No se trataba sólo de cambiar el gobierno, de quitar a unos para ponerse otros. Había que realizar los cambios que la sociedad ha estado demandando para acabar con la guerra, con la corrupción y la impunidad, para generar condiciones de vida digna, acabar con la pobreza y la marginación, construir un régimen de libertades y de respeto irrestricto a los derechos humanos. No todas las decisiones que ha tomado AMLO en este breve lapso de transición apuntan en ese sentido. Algunas, incluso, parecería que se nos imponen del pasado.

Mantener al Ejército en las calles quién sabe hasta cuándo es una de ellas. Hay que recordar que Felipe Calderón decidió militarizar el país con el pretexto de hacerle la guerra al narco para evitar la posibilidad de una insurrección popular ante el fraude escandaloso que cometió en contra del mismo AMLO. Es verdad que acabar con una situación de violencia extrema como la que padecemos no es tan simple. No nos queda claro, sin embargo, cuál sería realmente el camino que se propone el presidente electo para lograrlo. Hablar de amnistía y de perdón sólo ha logrado indignar y encolerizar más a las víctimas. Le han dicho en los foros y a través de otros medios que no es posible concebir perdón alguno sin que haya justicia. Ni perdón ni olvido. Es necesario saber qué pasó en cada caso, que se dé con los responsables y se les procese antes de cualquier otra cosa. El perdón, por otro lado, tiene que ser un acto personal, de voluntad propia, sin que el Estado pretenda convertirlo en política pública. Pero en este punto AMLO impone su opinión y su decisión personal, aludiendo a la libertad y el derecho que tiene para hacerlo, aunque se le olvida que ahora cada decisión que tome debe estar basada en el interés general.

Como en los mejores regímenes neoliberales, AMLO no duda en tomar medidas que afecten los derechos de los trabajadores. De pronto, ha decidido que para ofrecer el programa de ayuda a los adultos mayores, la edad debe extenderse de los 65 a los 68 años. Es la promesa que se arroja a un futuro improbable, es el tipo de futuro que a final de cuentas les reserva a quienes han trabajado toda su vida y terminan por quedarse en el desamparo.

Aparte de que se trata de un programa asistencialista, que no resuelve de raíz el problema, la ayuda se queda flotando en el limbo. Quizá tenga que ver con esa expresión que generó las reacciones más airadas del régimen en funciones y de sus voceros aún activos. Que el país está en quiebra y que por eso no podrá cumplir con todas las demandas que tiene el pueblo mexicano. El país no está en quiebra, sus finanzas están sanas y la economía en crecimiento, han respondidoquienes se han beneficiado exclusivamente de tales beneficios. Aunque el resto del país se debata entre la pobreza y la falta de oportunidades.

El caso es que AMLO ha reconocido tácitamente que no habrá recursos pararesolver todas las necesidades que tiene la sociedad. La llamada cuarta transformación no alcanza para tanto. AMLO sólo considera los recursos de que se hace el gobierno por las vías tradicionales.

Es obvio que no se atreverá a tocar la situación de privilegio en que se encuentra la clase empresarial alta. Con los empresarios, aunque ellos no dudan en enmendarle la plana cada vez que a su juicio comete un desliz, AMLO sí practica su viejo eslogan de amor y paz. Ya le han reclamado desde la sociedad civil que con los empresarios no duda en reunirse para aclarar cosas, para avanzar en acuerdos y ofrecer concertaciones. Los recorridos que hace por el país no son en realidad el contacto y la comunicación que la sociedad necesita para ser escuchada y tomada en cuenta.

Todo parece indicar que las reformas estructurales se mantendrán. En algunas, como es el caso de la educativa, se harán algunos ajustes para desactivar tensiones sociales y apagar el descontento de sectores específicos. En otras, como la energética, sólo se revisarán contratos y se tomarán medidas para detectar corrupción. Parece que AMLO se ha dado cuenta de que tales reformas responden a mandatos de organismos transnacionales y no a la inspiración del presidente en funciones. No sabemos hasta dónde será capaz de defender nuestra soberanía nacional con respecto a la intromisión que hacen tales organismos en los Estados nacionales.

Las expectativas que ha generado entre la sociedad mexicana la llegada de AMLO a la Presidencia de la República se mantienen altas, aunque en algunos sectores de la población empieza a haber cierta confusión y desencanto. Lo preocupante también es que estamos ante una ausencia de crítica desde las filas del propio movimiento morenista, ahora también de legisladores y demás funcionarios públicos emanados de la misma organización. No sólo no se atreven a señalar las contradicciones y errores en que cae el presidente electo, sino que reaccionan visceralmente ante la crítica que desde otros ámbitos se hace en el mismo sentido. Desde luego que concibo la crítica no como los ataques sistemáticos que le hacen desde los medios para descalificar y quizá descarrillar el mandato de AMLO, sino como el análisis de situaciones concretas que se hace con el ánimo de advertir y proceder a hacer las correcciones pertinentes.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

¿Y de quién es el 68?

Las tortugas son lo que son

Intolerancia a la crítica

Pandora

La escuela al centro (de la violencia)

Entre modelos (educativos) te veas

El retorno de Elba Esther y las vicisitudes de la CNTE

Pacificación

La cultura en la etapa de transición

Hacia dónde

Docencia y lucha social

Las comunidades indígenas y el voto a fuerzas

El voto útil

La educación en Rosseau

El timing de Jorge G. Castañeda

La estrategia

Ética y política

La disputa por el SNTE

La perversión del lenguaje

Ya sabes quién

El fantasma de Nochixtlán

Movilización y represión

Trilogía herética

Pesimismo revolucionario

Cuestionamientos de fin de año

Independentistas

La naturaleza del poder

Marichuy

La revolución en su laberinto

La toma del cielo por asalto

Una dictadura disfrazada

En defensa propia

Normalistas

Por la candidatura presidencial

Una utopía menor

La hora de Comala

El segundo más violento

Conflicto en Bachilleres

Arantepacua en el corazón de Bachilleres

Opacidad

Ingenuidad

Bono de fin de año

Frente amplio electoral

El socialismo irreal

País en vilo

Del pasmo a la resistencia

CNTE: Un balance necesario

Ícaro y el arrebato del vuelo

Y retiemble en sus centros la Tierra

Gobernabilidad cuestionada

El hombre como un ser erróneo

Adolescentes embarazadas

Rechazados

La necia realidad

¿Cuántas veces última?

La vuelta a clases

El enfoque crítico en educación

El Diablo no anda en burro

La imaginación y la subversión de la realidad

Entre la incompetencia y la demagogia

Educación para la vida

Las trampas del diálogo

Diálogo

El profesor Filemón Solache Jiménez

La mujer es la esclava del mundo

Culpables, aunque demuestren lo contrario

Razón de Estado y Estado sin razón

La amenaza y la represión como oferta de diálogo

Albert Camus y el mito de Sísifo

Albert Camus y el mito de Sísifo

El oficio de escribir y la emergencia de la realidad

Los brazos de Sísifo

Ayotzinapa: Tiempo funeral

La cultura al último

Estado de excepción

Cherán y su rechazo al Mando Único

Sección XVIII: El congreso inconcluso

C e s a d o s

Reminiscencias

Sección XVIII de la CNTE: El poder que desgasta

El amor en la boca del silencio

El amor en la boca del silencio

Francisco superstar

Partir de cero y quedarse allí

Comisionados sindicales

Cómo distraer a un país

Que paguen los que siempre pagan

El debate por la cultura

Democracia sin oposiciones

Normalistas de Michoacán: Las otras tortugas

Colectivos pedagógicos

Evaluación con policías y leyes a conveniencia

La violencia nuestra de todos los días

La suerte de Renata

La piedra de Sísifo

Contra la imposición

Ícaro y el arrebato del vuelo

La culpa la tiene el pueblo

El fin de las utopías

Congreso Estatal Popular de Educación y Cultura

La era de Pandora

El otro debate

La estrategia del endurecimiento

Yo soy 132

Evaluar para sancionar

Célestin Freinet

En busca de Jorge Cuesta

Iniciación a la lectura

Cherán y su relación con los partidos

Deslinde

Encuentros

Una vida

Después de la oscuridad