Rafael Calderón
Morelia: 190 años en la poesía
Lunes 10 de Septiembre de 2018
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Es de reconocer que a través del recorrido por la historia de los distintos nombres con los que se ha identificado a la ciudad de Morelia, capital del estado de Michoacán, en la geografía mexicana se le considera históricamente la Cuna Intelectual de la Independencia de México, y en el terreno de la literatura ocupa un lugar excepcional, donde cabe hacer notar que a lo largo de su existencia son varios los poetas que le han dedicado poemas como un homenaje perenne y para conmemorar una vez más que el 16 de septiembre de 2018 se cumplen 190 años que lleva el nombre de Morelia en memoria a su hijo predilecto José María Morelos y tras lo cual la ciudad de la antigua de Valladolid o el nombre de Guayangareo quedaron en la historia del pasado, aquí se intenta un mínimo homenaje a la ciudad por la voz lírica de seis poetas de diferentes épocas y generaciones.

La Catedral metropolitana es una construcción imponente, más allá de su condición clerical
La Catedral metropolitana es una construcción imponente, más allá de su condición clerical
(Foto: Especial)

Para quienes conocen modestamente la historia de la ciudad no es un secreto que bajo esta etapa de su nuevo nombre su primer poeta es Manuel de la Torre Lloreda, quien participó, incluso, en el cambio de nombre, y es quien permanentemente la relaciona con la Revolución de la Independencia mexicana. Por esto, cuando se habla de la ciudad y de su magnetismo con la literatura, la cultura y las artes, por la poesía se puede hacer deferencia: la prosapia, directriz o identidad con la historia de las avenidas, edificios majestuosos o portentosos como parte de la vida cotidiana, y desentrañar cualquier época y resaltar su tradición más liberal que conservadora.

La Catedral metropolitana es una construcción imponente, más allá de su condición clerical, ya que su arquitectura resulta ser una verdadera joya de irrepetible belleza universal. Prueba de ello es que Manuel González Galván la estudia como ningún otro moreliano; Manuel Ponce, publicó desde ésta una de las revistas literarias más influyentes del medio cultural mexicano del siglo XX, aquella que se llamó Trento, que inicia en 1943 y termina el año de 1969. Cuando se rastrea con devoción el encuentro del verso, ese canto que es un elogio a la ciudad y todo esto perdura como ejemplo grandilocuente del tiempo transcurrido. Algunos versos son notables, otros dejan sentir un sabor de lenguaje, rompen barreras, trascienden el territorio físico. Ya decíamos que al día siguiente del cambio de nombre Manuel de la Torre Lloreda registra primeramente esa perdurabilidad.

Para los siguientes años y décadas el tema de la poesía no se detiene, más bien la condición de ciudad constante, latente, permite reconocer esa situación permanentemente literaria. En sus días, el mismísimo Guillermo Prieto le rinde un merecidísimo homenaje con un romance de su autoría que sigue vibrando por su eco. Por si falta penetración con el tema del retorno, aquellos hijos que se han ido en la infancia de estas tierras, retornan a vivir, escrudiñan con el verso la Avenida Madero; están los que penetran la esencia de su belleza por las plazas públicas como la de Capuchinas, la Morelos (que popularmente es más conocida como El Caballito), la Plaza de Armas –que tiene su propia historia de desafíos revolucionarios–, la Plaza Benito Juárez –junto a la entrada lateral Poniente de la Catedral– el lado Oriente que lleva el nombre de Melchor Ocampo, etc. Es decir, estas plazas y avenidas del pasado inmediato permiten anotar al cronista que por ellas han desfilado buena parte de la sociedad moreliana, universitarios, funcionarios, o que se encuentra presente el Palacio de Gobierno; pero los poetas son los que han inmortalizado una y otra vez la vida cotidiana e histórica de la ciudad.

Como primer resumen podría quedar registrado el canto lírico de Manuel de la Torre Lloreda, quien registra esa huella con un soneto a la fuente de la Plaza de Armas, así lo testimonia; la voz que resulta única es Concha Urquiza con su Retorno a Morelia; el esplendoroso título de José Mendoza Lara, Ciudad de argamasa y piedra, determina un lugar para la sobrevivencia; un soneto de notable belleza es el de Manuel Ponce: La Catedral de Morelia; ya en estos días del siglo XXI, Sergio J. Monreal escribe, la describe o deletrea en su Serenata doliente.

Así, pues, hay que recordar que los visitantes se han deslumbrado, como el poeta español Luis García Montero, quien celebra a Morelia con un poema, que por primera vez lo leyó rindiéndole homenaje en las justas poéticas del Encuentro de Poetas del Mundo Latino, encuentro que se celebró en esta ciudad entre los años 2002-2011.

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