Rafael Mendoza Castillo
Política y ética para la cuarta transformación
Lunes 3 de Septiembre de 2018
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Inicio estas reflexiones con datos de Latinobarómetro 2017: “La mayoría de los mexicanos no creen en la democracia y nueve de cada diez consideran que el gobierno como institución no trabaja para el bien de todo el pueblo, sino salvo para beneficio de algunos grupos poderosos”. Esto tiene que cambiar con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento de Regeneración Nacional. No le pueden fallar a más de 30 millones de ciudadanos que votaron a su favor, el primero de julio de 2018. Es necesario cambiar estructuras, procesos e instituciones y modos de pensar, es decir, nuevas realidades, nuevas ideas y nuevas acciones. Veamos:

El sentido común, por lo general, revela a los mexicanos que la política es asunto de caciques que tenían y aún tienen (gobernadores, partidocracia, grupos fácticos), el dominio sobre la vida política, ajena ésta, a una eticidad, es decir, distante de valores morales, éticos y cívicos. Esto permite afirmar que la crisis actual, que heredamos del prianismo ( casi en extinción), se configura como una crisis moral, social, económica, cultural y también en el discurso político, que ha venido legitimando lo anterior.

La mayoría de las y los mexicanos no creen en la democracia y nueve de cada diez consideran que el gobierno como institución no trabaja para el bien de todo el pueblo.
La mayoría de las y los mexicanos no creen en la democracia y nueve de cada diez consideran que el gobierno como institución no trabaja para el bien de todo el pueblo.
(Foto: Cuartoscuro)

Nuestra cultura política, la que se hace por fuera de la oficial, de los de abajo, de los excluidos, de los oprimidos, no son unidades que se fundan en integrismos o fundamentalismos, sino que es rica en sentidos, significados y valoraciones que centran su interés en la búsqueda de la calidad de la vida humana, como condición para que los distintos sujetos históricos, configurados en clases sociales o grupos, tengan la posibilidad de construir opciones o proyectos históricos que recuperen a la nación e instalen a ésta, en un nuevo contrato social. Por eso MORENA no puede fallar. Ya no se puede seguir jugando con la esperanza de la gente.

La cultura política del oficialismo prianista (ahora en retirada), de la oligarquía financiera nacional y extranjera (no en retirada), está fundada en una moralidad social reiterativa de lo existente, que ve a los seres humanos como objetos, medios, instrumentos, para el consumo y la obediencia. Por eso la oligarquía o burguesía, no solo domina con el capital, sino que produce ideas cognitivas, emocionales, sentimentales, para ordenar lo social, con mecanismos morales y legales para transformar a los individuos en funciones, cumplidores éstos, con los códigos del sistema neoliberal. Contra esto también votamos el primero de julio y no solo contra la corrupción e impunidad.

La política y sus lenguajes neoliberales usados (al nombrar su propia ideología como “nuevo liberalismo” la hicieron pasar como algo “natural” para no dar cuenta de su carácter discriminatorio), ha convertido el espacio del poder en un instrumento para mantener el orden social vigente (hasta el primero de diciembre de 2018), al cual se le han olvidado los mexicanos oprimidos, incluidos mestizos y pueblos originarios. Los dueños del orden (hasta el primero de julio pasado), lo orientaron hacia el ejercicio de un tipo de política que solo observaba súbditos y no ciudadanos, sujetos erguidos, desafiantes de lo existente y dueños de su destino, de sus derechos humanos y de su sentido histórico.

La crisis de lo político y de sus discurso, que vive el actual orden neoliberal y su régimen político, es decir, las instituciones que le sirven o le sirvieron para controlar el ejercicio del poder, nos obliga a repensar lo social para construir lo político y sus discurso sobre otros fundamentos éticos, morales, cívicos, que rescaten lo público, ahora privatizado, el trabajo de las ataduras del capital y liberar la condición humana de la alienación y enajenación. Por esto voté el primero de julio.

Es necesario que resurja a la vida buena nuestra memoria histórica, la de los vencidos, los oprimidos, explotados y que erradiquemos de nuestra conciencia representaciones que esclavizan nuestra voluntad de querer nombrar la realidad socio-histórica de otra manera (utopía) y construirla para que la justicia, la igualdad y la solidaridad sean el cemento de la comunidad y desparezca la competencia, el individualismo y el capital.

En los últimos años, la clase hegemónica, convirtió el sentido político de lo público, el hacer mismo, en un negocio de familia, lo privatizaron, achicaron el Estado, recortaron el gasto público, desregularon todo para el libre mercado, militarizaron el tejido social, hicieron la guerra al narco, desaparecieron estudiantes, mataron periodistas y líderes sociales, produjeron más pobres, hubo Estafas Maestras, Moches, Casa Blanca, Ayotzinapa ( 43 estudiantes desaparecidos), gobernadores corruptos, crearon leyes contra los maestros, dejando una deuda en materia económica ( interna y externa ) de más de 10 billones de pesos.

Y todavía Peña Nieto se gasta, al final de su fallido sexenio, millones de pesos en publicidad para justificar, lo que no se puede justificar, ética y racionalmente. ¿ En qué galaxia vive Peña Nieto? Nunca supo que fue Presidente y que afectó a millones de mexicanos. Y concluye el amo con su razón cínica: “Me retiro con la conciencia tranquila” y asumiendo “la verdad histórica”, sobre el caso Ayotzinapa.
Algunos expertos consideran que la forma en que Peña Nieto concluye su presidencia “es muy desafortunada”, porque el PRI tuvo “un fracaso estrepitoso y se adjudica a la percepción social sobre su gestión. Para otros, el gobierno de Peña Nieto “ha sido prácticamente borrado del mapa”. En la defensa de su legado oculta lo más importante, que es el asunto de la corrupción y la impunidad.

Ya no más ejercicio político que humille al ciudadano y a la propia realidad social, sino que se dignifiquen ambos aspectos, a fin de que se despierte el interés, el amor y la verdad por esa acción humana constituyente (política), que ha sido en los tiempos prianistas, devastada hasta la ignominia. Esperamos que la nueva realidad socio-histórica, con los nuevos gobernantes morenistas, a partir del primero de diciembre del presente, ya no estén a disposición, como medio o instrumento, para acumular riqueza, capital, en manos de una oligarquía depredadora, corrupta e impune. Otro mundo es posible y necesario.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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