Ismael Acosta García
Congreso extraordinario en Morena
Sábado 25 de Agosto de 2018
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“En vez del divisionismo, la deshonestidad, el egoísmo, la incongruencia o el sectarismo, se debe poner por delante el ideal, los principios, la imaginación, la humildad, el trabajo a ras de tierra y la perseverancia”. Esta fue la primera recomendación que hizo Andrés Manuel López Obrador a los más de cuatro mil morenistas congregados en el Deportivo Reynosa de la delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México, el pasado 18 de agosto en que se llevó a cabo el Quinto Congreso Nacional Extraordinario de Morena; antes, en la línea introductoria de su mensaje, reconoció que el triunfo obtenido en la urnas el pasado 1 de julio no podía explicarse sin lo andado y sufrido por todos los luchadores de la izquierda que han quedado en el paso de la historia. Así, mencionó a por lo menos 40 mujeres y hombres que han escrito la lucha de la izquierda en nuestro país destacando, por los michoacanos, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y el politólogo e intelectual Arnaldo Córdova, originario de la hermosa sierra de Villa Madero; “ellos sembraron las ideas con trabajo y fatiga y nosotros estamos cosechando”.

Aquí volvió a destacar, como fundamental, la lucha de los jóvenes del 68 y de muchos movimientos sociales y políticos, integrados por campesinos, obreros, estudiantes, maestros, médicos, ferrocarrileros, defensores de derechos humanos y de otras causas, de todas las regiones, culturas y clases sociales del país. Y antes de retirarse para dejar a los congresistas en los trabajos de dicha asamblea, recomendó: “Aunque respeto lo que ustedes van a decidir en este congreso, celebro la propuesta de suspender los procesos de selección de los dirigentes del partido para dar prioridad al inicio de la cuarta transformación en el país".

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, en el Deportivo Reynosa de la delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México.
Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, en el Deportivo Reynosa de la delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México.
(Foto: Cuartoscuro)

El punto central de nuestro análisis en esta entrega se finca precisamente en esa última recomendación, pues es evidente que existen grupos al interior de Morena obcecados en llevar a la arena de sus disputas políticas lo que hoy surge como un movimiento triunfador pero aún débil en cuanto estructura de partido. Estos grupos ya han adelantado, tanto en Michoacán como en algunos otros estados de la república, su intención de apoderarse de las dirigencias estatales del partido a costa de lo que sea y, en este Congreso, se encontraron con un palmo de narices cuando el propio AMLO solicitó su apoyo para diferir el proceso eleccionario de las dirigencias hasta noviembre de 2019, exponiendo la necesidad de fortalecer las tareas de gobierno por un año. A mano alzada y con un sufragio de congresistas con derecho a voto de 695 a favor y 215 en contra, el Congreso Nacional de Morena aprobó la permanencia de Yeidckol Polevnsky como presidenta de ese partido político por un año más. Mediante una reforma estatutaria, avalada en lo general, la mexiquense podrá permanecer al frente de la primera fuerza política del país, al igual que los dirigentes estatales.

De acuerdo con el régimen transitorio de la reforma estatutaria, la sucesión en las dirigencias debe posponerse atendido a las condiciones extraordinarias y transitorias que hoy vive el partido frente a la nueva situación política de un régimen basado en la austeridad republicana y el combate a la corrupción. El razonamiento de los congresistas (equivalente al 70 por ciento a favor), fue: "Resulta razonable fortalecer a Morena como partido, movimiento, por lo que es menester prorrogar las funciones de los órganos de conducción, dirección y ejecución”, precisando que los dirigentes que dejen el cargo para incorporarse a tareas gubernamentales serán sustituidos por delegados a propuesta de la dirigencia nacional de Morena.

A nosotros nos parece que la militancia de Morena debe ser consecuente con los momentos álgidos que se presentan, y la única forma de apoyar al nuevo gobierno es hacer a un lado los intereses de la inmediatez de grupos perfectamente identificables. No podemos negar que tienen el derecho a ser escuchados pero, ellos, tampoco deben ignorar que el partido y el inicio de gobierno no puede estar al contentillo de sus intereses.

Ha sido ejemplar el comportamiento de militantes y dirigentes de MORENA en pueblos, barrios, colonias, unidades habitacionales, estados, y de aquellos que actúan y ayudaron desde la academia, las redes sociales, el periodismo, y que forman parte de diversos sectores, clases, preferencias sexuales, religiones y de las distintas corrientes del pensamiento. Solo así se podía conseguir la victoria electoral: tejiendo la unidad en la pluralidad. Y esa misma unidad es la que solicita el líder de ese movimiento para encausar los compromisos y tareas de gobierno. No se puede andar con mezquindades.

La conseja final de Andrés Manuel fue muy clara: “No hemos desperdiciado el tiempo y no vamos a perder el impulso que obtuvimos el primero de julio. Ya se están integrando los equipos de trabajo, ya se han definido las nuevas reglas y ya estamos elaborando los proyectos prioritarios para iniciar la acción transformadora desde que tomemos posesión de la Presidencia de la República.

Ahora sí, el cambio va a fondo. El gobierno surgido de Morena dedicará toda su atención en establecer un auténtico Estado democrático de derecho; en acabar con la corrupción y la impunidad; en combatir la desigualdad y la pobreza y en fortalecer los valores y principios. Por eso me sumo a la propuesta de suspensión de los procesos internos de elección de dirigentes en el partido, para dar prioridad al inicio de la cuarta transformación del país”.

El que entendió, entendió. Y una abrumadora mayoría aprobó el acuerdo. Es cuánto.

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