Hugo Rangel Vargas
Los Punto Sobre las Íes
Los retos de los ayuntamientos
Viernes 24 de Agosto de 2018
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El pasado 1 de julio no solo se renovaron los poderes federales y los de algunas entidades de la república, también se eligió la histórica cantidad de mil 596 presidencias municipales. Los mandatarios locales recién electos enfrentarán una serie de retos de tal suerte que al ganar la elección quizá hayan ganado la “rifa del tigre”. 

Y es que este nivel de gobierno se encuentra inmerso en un conjunto de crisis y dificultades, que sumadas a las presiones ordinarias de los ciudadanos, pintan un panorama nada halagüeño. 

Por un lado, los ayuntamientos del país tienen dificultades financieras fuertes. La crisis económica ha mermado su ya de por sí limitada capacidad recaudatoria, a lo cual se agregan las restricciones jurídicas que la nueva regulación les ha impuesto para la contratación de deuda pública. Por ejemplo, el impuesto predial, que es la contribución local por excelencia, representa en México apenas el 0.2 por ciento del producto interno bruto y la carencia de infraestructura para el registro y valuación catastral impide al 57 por ciento de los ayuntamientos cobrar este impuesto. 

Los retos de los ayuntamientos
Los retos de los ayuntamientos
(Foto: TAVO)

Esta situación compromete la autonomía financiera y deja en entredicho la calidad jurídica de “libre y soberano” que da la Constitución al municipio. Derivado de su incapacidad recaudatoria, los ayuntamientos del país dependen en más de un 80 por ciento en promedio de los recursos que les transfieren los otros niveles de gobierno. 

Por el lado del gasto, en promedio más de la mitad de los recursos que erogan los ayuntamientos del país va al gasto corriente y las posibilidades de cambiar esta orientación del gasto para las autoridades recién electas está limitada por la existencia de fuertes compromisos laborales y de orden político; por lo que el gasto en inversión y programas sociales verdaderamente se limita a unos pocos pesos. 

El ayuntamiento es la célula básica del gobierno que se asienta en un territorio. Las demandas que suelen atender los municipios están fuertemente vinculadas a la cotidianidad de los ciudadanos: agua, pavimentaciones, seguridad pública, vialidades, limpia y recolección de residuos sólidos, panteones, alumbrado; entre otros. La calidad de estos servicios depende de factores aleatorios y de la creatividad, más que de capacidades consolidadas. 

La obligación y facultad regulatoria que tienen las autoridades locales sobre el territorio y las actividades que en él se asientan están siendo amenazadas por fuertes presiones. Los poderes facticos que obligan a las autoridades locales a otorgar permisos de cambio de uso de suelo para actividades extractivas o agrícolas de alto impacto ambiental, o bien, a conceder a desarrolladores de vivienda autorizaciones para la construcción de fraccionamientos en sitios donde se compromete la seguridad de los habitantes y la proveeduría de servicios básicos; son apenas algunas de las dificultades que enfrentarán los nuevos presidentes municipales. 

A ello se agrega el clima de inseguridad. Decenas de alcaldes han sido asesinados en los últimos años en el país, quedando buena parte de sus crímenes en la impunidad y con la zozobra de que estos hayan ocurrido a manos del crimen organizado y como producto de presiones desatendidas por los alcaldes para la designación de funcionarios en las áreas de seguridad o de finanzas. 

A todo ello se agrega la limitada pericia política y administrativa con la que muchos presidentes arriban a su gestión. Sin conocimiento de las intrincadas reglas de operación de las que dependen los programas y recursos de los que dependen sus gobiernos, desdeñando en muchos casos la participación ciudadana y los esquemas de planeación para el desarrollo; los gobiernos locales quedan a la buena de Dios y a la suerte de La Providencia. 

Quizá sea tiempo de voltear los ojos a este nivel de gobierno y exigir reformas que les otorguen herramientas más eficaces para enfrentar la complejidad del moderno entorno.

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