Ramón Guzmán Ramos
El retorno de Elba Esther y las vicisitudes de la CNTE
Sábado 18 de Agosto de 2018
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Cuando Elba Esther Gordillo Morales se apoderó totalmente de la dirigencia nacional del SNTE asumió un discurso pluralista para tratar de ganar algo de legitimidad entre las bases. Su arribo a la cima del sindicato se debía al respaldo que le había otorgado Carlos Salinas de Gortari, cuya elección en 1988 era cuestionada por la mayoría de los mexicanos.

De hecho, fue el presidente quien la colocó en esa posición. Veinticinco años después, el 26 de febrero de 2013, otro presidente de la república, en esta ocasión Enrique Peña Nieto, la mete a la cárcel, como hizo Salinas con su antecesor, Carlos Jonguitud Barrios, para deshacerse de un impedimento que le resultaba embarazoso.

Gordillo se opuso a la reforma educativa porque veía en ella el debilitamiento y, a la postre, la desaparición del sindicato. Con la Ley General del Servicio Profesional Docente, que reglamenta y condiciona el ingreso, la permanencia y la promoción de los maestros en función de los resultados que obtengan de la evaluación obligatoria, el sindicato deja de ser depositario del contrato colectivo de trabajo y se convierte en una oficina para hacer trámites burocráticos. La relación laboral de los trabajadores con la SEP, de ser colectiva, mediada por el sindicato, queda reducida al ámbito individual. Gordillo se oponía a la reforma no tanto porque asumiera la defensa de los derechos de los maestros, que quedan borrados de un plumazo, sino porque se daba cuenta que se quedaba sin su gran negocio que era el sindicato.

Elba Esther Gordillo
Elba Esther Gordillo
(Foto: Cuartoscuro)

Con un sentido maquiavélico de la política, ha sabido ser parte del sistema, independientemente de los cambios que se produzcan en el gobierno. Cuando rompió con el PRI porque allí le limitaron el alcance de sus ambiciones, entonces decidió entregarse y entregar al sindicato a otra fuerza política. Apoyó a Vicente Fox y lo ayudó a llegar a la Presidencia de la República, lo mismo hizo con Calderón. Sus ambiciones personales la llevaron a perder, sin embargo, el sentido de la realidad. Cuando se le opuso frontalmente a EPN hizo un mal cálculo y lo pagó caro. Durante casi todo el sexenio se la pasó presa en el Reclusorio Femenil de Tepepan, aunque la mayor parte del tiempo estuvo en áreas de hospital y en cárcel domiciliaria. No hace mucho la exoneraron de los delitos más graves por los que fue aprehendida -lavado de dinero y delincuencia organizada- para quedar totalmente libre.

En su momento, Elba Esther Gordillo se enfrentó de manera directa a la única oposición organizada y cohesionada que llegó a tener: la CNTE. La CNTE se propuso desde su fundación la democratización plena del sindicato. Veía a Gordillo como una nueva cacique que usurpaba la representación legítima de los maestros y usaba al sindicato para sus intereses personales. La CNTE dio la lucha en dos vertientes: en los espacios internos del sindicato y en las calles. Poco a poco, sin embargo, en la medida en que la primera vertiente no le daba resultado, decidió abandonar el frente interno y reducir su lucha a la movilización externa. Sin saberlo, este cambio táctico favoreció a Gordillo, quien de pronto se vio libre de toda oposición interna. Desde entonces, la CNTE ha funcionado como si fuera un sindicato aparte y no ha logrado extender su territorio y su influencia más allá de tres o cuatro estados donde mantiene su hegemonía.

Como se sabe, Rafael Ochoa Guzmán, ex secretario general del SNTE y aliado incondicional de Gordillo, creó las llamadas Redes Sociales Progresistas como una nueva herramienta para entrar en contacto y hacer alianza con Andrés Manuel López Obrador. Ochoa Guzmán puso a disposición de AMLO esta estructura, que incluía una gran cobertura en la vigilancia de las casillas electorales, para reducir la posibilidad de fraude. A cambio, AMLO se pronunció por cancelar la reforma educativa y convocar a foros para elaborar una nueva propuesta. Una vez eliminada la reforma, el sindicato recobra su posición de fuerza como mediador y depositario de las relaciones laborales entre la SEP y los maestros. De manera que Gordillo, una vez libre, se ha propuesto recuperar la dirigencia del sindicato. Ha creado una nueva corriente magisterial, denominada Maestros por México, que ha desconocido a Juan Díaz de la Torre, actual secretario General del CEN del SNTE, colocado en esa posición por EPN, para volver por sus fueros.

Es obvio que ahora contará con el respaldo del nuevo gobierno encabezado por López Obrador, o al menos con la seguridad de que desde el poder no tendrá obstáculos. Maestros por México enarbola como suya la demanda de cancelación de la reforma educativa y la recuperación del SNTE.

Esteban Moctezuma, por su parte, quien será el nuevo titular de la SEP, ha anunciado ya la realización de los foros para elaborar la nueva propuesta educativa. Será un espacio ideal para los planes de la corriente gordillista. Hay que recordar que Díaz de la Torre se alió con EPN en la imposición de esta reforma, de manera que será relativamente fácil echarlo de la dirigencia nacional una vez que concluya el tiempo del gobierno en funciones.
Bastará con que de la reforma se elimine el carácter punitivo de la evaluación para que los gordillistas queden satisfechos, es decir, la desaparición de la Ley del Servicio Profesional Docente.

Pero resulta que de la reforma educativa se desprende también lo que se conoce como el Nuevo Modelo Educativo, que la SEP se propone implementar a partir del inicio de este nuevo ciclo escolar. No queda claro si el compromiso de AMLO es cancelar también este modelo peñanietista y elaborar otro a partir de los resultados de los foros. Es, en todo caso, lo que reclama la CNTE por su lado. La CNTE plantea que se debe echar abajo toda la reforma educativa, no sólo la parte de la evaluación punitiva. Además, algunos contingentes de la CNTE, como ocurre en Oaxaca y Michoacán, han estado trabajando desde hace tiempo en el diseño y puesta en práctica de su propio plan alternativo de educación. En Michoacán se encuentra en pleno proceso de implementación experimental. Es de esperar que la CNTE, a estas alturas, no acepte que se construya una propuesta diferente a la que ya tiene, aunque salga de los foros anunciados y en medio de una circunstancia especial.

A fin de cuentas, Elba Esther Gordillo, a sus 73 años de edad, podría volver a ganarle la partida a la CNTE. La CNTE, si se niega a participar en los foros y se empecina en mantener a toda costa su propia propuesta, podría quedarse sin bandera y más aislada que nunca. Gordillo regresaría, personalmente o a través de algún títere, a la dirigencia nacional del SNTE y volvería cancelar la posibilidad de que la CNTE lleve su lucha a los espacios internos y estructuras de gobierno del sindicato.

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