Ismael Acosta García
Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.
Sábado 18 de Agosto de 2018
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Tal parece que en el gobierno del estado ya le bajaron dos rayitas a su soberbia y a la irracional conducta de oponerse per se a la figura de las Delegaciones de programas integrales de desarrollo del gobierno federal, y es que no hay que darle tantas vueltas al asunto, y menos tratar de confundir a la opinión pública desvirtuando el verdadero motivo de la creación de estas instancias que ha decidido crear el Presidente Electo de México Andrés Manuel López Obrador.

Para nadie, con mínimo conocimiento de la cosa pública, es desconocido que las delegaciones de las dependencias federales en los estados fueron siempre la caja chica de los gobernadores en turno y desde ellas se manipularon los programas con evidente tinte partidista sobre todo en época de elecciones.

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.
Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.
(Foto: TAVO)

El 83 por ciento de los 6 mil 500 programas federales vigentes carecen de reglas de operación o de padrón de beneficiarios. Esto propició que con total impunidad se generara una grave costumbre de manejar con discrecionalidad los cuantiosos recursos que al día de hoy ascienden a 155 mil 398 millones de pesos, según texto del Presupuesto de Egresos de la federación 2018; sin contar los recursos que se destinan al IMSS, ISSSTE y programas transversales.

El objetivo principal de López Obrador a través de estas Delegaciones es adelgazar la estructura burocrática del país y acabar con la corrupción a secas, direccionando de manera inmediata los beneficios a favor de los que menos tienen y que son la razón de ser de los programas federales, aparte, claro está, de los destinados al desarrollo social y la obra pública. En adelante, los programas federales deberán operarse a ras de suelo, llegar sin intermediarios ni coyotes a sus beneficiarios y eximirlos de las tradicionales conductas corporativas.

De ahí que la conducta asumida por Aureoles Conejo se nos hizo de falta de solidez argumentativa desde el punto de vista jurídico. Pretender incluir un debate sobre este asunto en la Agenda de la próxima Reunión de CONAGO a celebrarse tentativamente en Morelia, no es más que un capricho. Recordemos que, en la anterior reunión de gobernadores, ninguno de ellos hizo la mínima referencia a la propuesta presentada por el político de Carácuaro. Simplemente porque no había nada qué comentar. Ya será hasta que el nuevo gobierno federal exponga las reglas de operación de dichas Delegaciones y se designe de manera oficial a quienes habrán de ocupar tan importante responsabilidad. Mientras tanto, la cordura es lo más aconsejable a gobernadores como Silvano y “El Bronco”.

La sorpresa, agradable por cierto, fue escuchar las declaraciones de Pascual Sigala, Secretario de Gobierno, expresando que “entre el actual gobierno estatal y el próximo federal no se repetirá el mal sabor de boca que se vivió entre Leonel Godoy Rangel y Felipe Calderón Hinojosa. Habrá coordinación, transparencia y fluidez. El Ejecutivo de Michoacán estará atento para establecer los vínculos necesarios para la descentralización del IMSS”.
También manifestó el deseo de que, una vez que llegue Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, la relación sea tersa, pues el posible arribo de las oficinas centrales a Morelia obligará a ambos órdenes de gobierno a generar los mecanismos facilitadores para mover a la voluminosa institución. “Estaremos atentos para establecer vínculos que permitan generar esa posibilidad. La idea de descentralización del IMSS no es descabellada, se moverían a cerca de 10 mil personas. No creo que todo sea de golpe y porrazo”, comentó.

Podemos aseverar que si en adelante este es el nivel de comunicación entre ambos gobiernos, las cosas se facilitarán en beneficio de los más de 4 millones 658 mil michoacanos que ya anhelamos una época de desarrollo y buen vivir para las próximas generaciones.
Es cuanto.

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