Estrellita M. Fuentes Nava
El amor en tiempos de internet
Jueves 16 de Agosto de 2018
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Tenía un amigo que estudió su Maestría en Londres que se enamoró de una chica griega y duraron juntos todos los años de la escuela. Supuestamente ya hasta había planes de boda, y hasta él fue a conocer a la familia Grecia. Repentinamente ella lo terminó a él por mensaje de texto desde el celular. Eso ocurrió hace más de quince años y recuerdo que me pareció algo muy descortés que lo mandaran a volar sin verlo en persona. Ahora es de lo más común terminar un noviazgo o una amistad por WhatsApp.

Yo tengo la experiencia de que gracias a una confusión como lo es enviar un correo electrónico a una dirección equivocada, dio pie para conocer a quien es mi chico desde entonces. Lo nuestro es algo inusual, pero de que es amor del bueno, lo es; lo tengo más que comprobado. Vivimos a kilómetros de distancia, él en Toronto y yo en Morelia. Viajamos tanto como podemos para estar juntos, nos platicamos todo y conozco ya a su familia; es como un Long Distance Together (acabo de conocer ese término en otro artículo, y significa “Juntos pero la Distancia”), y por lo pronto es como tener lo mejor de los dos mundos: disfrutamos intensamente del tiempo que podemos compartir presencialmente; no nos hemos desgastado con la rutina; de tanto escribir y hablar, nos adivinamos ya hasta el pensamiento; cada quien tiene el tiempo para dedicarse y trabajar en torno a sus propios proyectos profesionales, y siempre que se necesita, una llamada nos acerca.

Los medios digitales han venido a revolucionar las relaciones humanas: se puede conocer a una media naranja a través de aplicaciones en los que empatan los perfiles (Tinder, Badoo, Match…); las parejas como en mi caso pueden subsanar la distancia ya sea a través de un WhatsApp, una video llamada o el celular; e incluso hay historias de infieles a través de un(a) novio(a) paralelo virtual o mediante los sitios de compañías eróticas que brindan sus servicios a través del internet. Y no olvidemos que están las plataformas para mantener el contacto con los viejos amigos, y conocer gente nueva como es el caso de Facebook y muchos más, que se ha convertido en el nuevo punto de reunión. Para la psicóloga Julia Borbolla (Revista Expansión, 13 de febrero de 2012) “las relaciones que nacieron o se sostienen en internet son cada vez más duraderas, porque la gente ha aprendido a leer los códigos de las redes sociales, e incluso hay parejas que acaban siendo matrimonios exitosos”.

Todo ello pone ahora de nuevo en el relieve la ética humana: ¿se puede encontrar el amor verdadero en el ciberespacio? ¿Cuáles son los nuevos códigos de la fidelidad? ¿Es válida una relación de pareja virtual y a la distancia? Me imagino que en el mundo hay una multiplicidad de historias que redefinen los cánones sociales en la actualidad. Mientras tanto me parece que hay valores que son esenciales para una relación virtual como lo es la autenticidad, la honestidad, la confianza, la comunicación total y sobre todo las ganas de querer estar.
Además como en todo, el amor es una tómbola: puedes tener a tu pareja a tu lado las 24 horas y aun así se dan historias de infidelidades, engaños o peor aún, de desinterés total por conocerse a profundidad o por conocer acerca de los intereses del otro.

A veces pienso en la época de las abuelas en la que los noviazgos eran por cartitas, a escondidas, y de las letras surgía el amor; ahora quizás es lo mismo, sólo que en vez de tinta y papel se utilizan caracteres en un teléfono móvil o en un ordenador.

Son numerosas las ventajas que ofrece la tecnología, pero la realidad es que al final de cuentas buscamos relaciones que nos aporten, que nos den apoyo, protección y confianza, por lo que más allá de una foto, nada sustituye la presencia física de la persona amada.

En realidad como todo mundo, no tengo la certeza de nada con respecto a mi chico canadiense; lo único que sé es que el corazón es el que me guía y que me gusta cómo soy cuando estoy con él, y que no pierdo la fe en que pronto se alineen las constelaciones y podemos establecernos; mientras tanto en el inter, no cambiaría por nada nuestras largas pláticas y toda la historia que se ha desarrollado casi de película, gracias al internet…

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