Estrellita M. Fuentes Nava
La burbuja de la ilusión
Jueves 12 de Julio de 2018
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El tsunami de López Obrador fue demoledor y generó ilusión para unos, sorpresas para otros, pero el chiste es que ya tendremos un nuevo presidente, con una mayoría abrumadora en el Congreso, y que la elección fue pacífica en términos generales. Su margen de maniobra será amplio, tanto como no se había visto en los últimos sexenios, por lo que muy seguramente cualquier iniciativa que proponga ante los legisladores pasará casi en fast track.

El peso del malestar y del desánimo por la corrupción sistémica, la brecha de la inequidad cada vez más abismal, atizado por la ola de los jóvenes millenials que salieron en masa a votar por vez primera por un cambio, así como una campaña consistente de más de diez años, basado en un mensaje muy claro con palabras clave como corrupción, pobreza y reconciliación hicieron sentido en el electorado, quienes le dieron un voto de confianza absoluto y contundente no sólo para que llegara a la silla presidencial, sino también para que nada le impida a partir de su llegada hacer lo que sea necesario para cumplir con sus promesas de campaña.

Andrés Manuel tiene un amplio reto por delante: cómo sacar adelante a los más de 50 millones de mexicanos de su condición de pobreza multidimensional, sortear los vaivenes económicos del país cuya naturaleza es global, de tal manera que tenga la holgura suficiente para poder proveer de las becas a los adultos mayores y a los jóvenes, entre otros beneficios que ofertó.

Dentro de estos primeros días, posteriores a la elección, todos hemos estado atentos a la más mínima declaración por parte del presidente electo o de su equipo de campaña, y hasta ahora todo apunta a que podemos tener tranquilidad y confianza por la continuidad del modelo económico (algo ya celebrado por la iniciativa privada quienes sostuvieron un encuentro en días pasados con él). Los analistas se preguntan ahora hacia dónde apuntará la nueva dirección del gobierno, cuáles son las medidas que estarán alistando; si habrá cambios en su propuesta inicial de gabinete (como sucedió con la llegada de Marcelo Ebrard), qué tanta intervención tendrán en el diseño del Paquete del Presupuesto de Egresos para el 2019, en fin.

De acuerdo a un análisis elaborado por Bank of America – Merrill Lynch (BofA-ML) apunta a que el programa económico de López Obrador podrá mejorar los salarios, la inversión y el tipo de cambio en el arranque de su gobierno, sin embargo se podrían generar desequilibrios fiscales y en la cuenta corriente que desembocarían en fuertes correcciones sobre el peso y la actividad (periódico Reforma, 3 de Julio de 2018). Precisa que inicialmente habría mayor consumo e inversión al otorgar las becas, congelar los precios reales de la energía y la puesta en marcha de los programas de infraestructura, pero emerge la duda sobre la efectividad de esta política para elevar la productividad de los trabajadores y así la oferta de la economía.

La burbuja de la ilusión
La burbuja de la ilusión
(Foto: Cuartoscuro)

Su oficina de campaña, ubicada en la calle de Chihuahua en la Colonia Roma de la Ciudad de México es ahora no sólo su búnker, sino también ya la Oficialía de Partes, para un promedio de cincuenta ciudadanos diarios que acuden esperanzados con sus cartas para pedirle desde una casa, ayuda para tratamientos médicos, o para el campo, o para pagar el pasaje de un familiar que se encuentra en Estados Unidos y traerlo de vuelta a casa. Estas personas son las que están esperando que su suerte se revierta de manera inmediata y que por fin puedan tener un sueldo que les asegure el sustento diario.

En lo personal tuve la experiencia de hacerme cargo de la atención ciudadana desde el lado del gobierno estatal hace algunos ayeres, y hoy lo sigo haciendo desde la estructura de lo local. Recuerdo que en los años de 1997 al 2000 recibíamos un promedio de 50 mil solicitudes anuales en la oficina del gobernador, y la demanda era muy amplia: becas, despensas, láminas, material deportivo, pupitres y pizarrones, dinero para tratamientos médicos o para emprender un negocio, cemento, fertilizantes, tractores. También había quienes pedían intervención directa del gobernador para resolver querellas entre particulares, divorcios, herencias, o quienes llegaban con proyectos que argumentaban como innovadores por tener tecnología extraterrestre (sic), y hasta los que vaticinaban el fin del mundo.

En 18 años no creo que haya cambiado el perfil de la demanda ciudadana para el gobierno estatal actual, ni tampoco para los que le escriben ahora a Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, como funcionario público por mucho que uno quiera y tenga la voluntad desafortunadamente no se puede cambiar la realidad de manera inmediata y total más que la de unos cuantos: a veces uno podrá sacar del bolsillo y darlo, otras veces aplicarse y mover palancas o dar instrucciones precisas para resolver, pero la mayoría de las veces el entorno nos rebasa. Se supone que es cuando se debe recurrir al diseño de políticas públicas, algo que el grueso de la población muchas veces no logra comprender, y mucho menos su compás de espera.

Este espectro de solicitudes que enlisto multiplicado por millones, conforman hoy la burbuja de la ilusión - etérea, frágil, volátil y delicada- de quienes han depositado sus esperanzas en este cambio tan anhelado, y de los que estarán aguardando con ansias el 1º de diciembre para empezar a sentir los primeros beneficios del cambio. Sin embargo, la realidad es que todo tomará tiempo; que un país no se reconstruye de la noche a la mañana, y que nadie vendrá a hacer lo que no hagamos por nosotros mismos, ya que nos tocará seguir siendo proactivos para forjarnos un futuro, si tomamos en cuenta que hasta el presupuesto de los países ricos, tiene un límite (si no, pregúntenle a Angela Merkel quien ahora tendrá que empezar a poner filtros en las fronteras de Alemania ante las olas de migrantes).

El gran reto del nuevo gobierno será sostenerse en esa ola que les favoreció y en cumplirle a quienes entregan esas cartitas, o lograr hacerles entender con claridad de qué manera se les va a apoyar, para que no se rompa la esperanza. Por otro lado, esa burbuja de ilusión también puede ser un móvil potente que ayude ahora en la reconciliación del país con respecto a quienes conformaron la otra mitad, el 47.2 por ciento de los electores que no votaron por AMLO, así como para legitimar sus primeras políticas y también para movilizar al país a que éste trabaje de manera articulada. De lo contrario, si se rompiera, generaría una nueva crisis de marcadas proporciones y alcances como le sucedió al saliente Enrique Peña Nieto. La comunicación y la eficacia sin duda serán los mejores alicientes para cuidar esa burbuja.

Todo un reto sin duda el que se avecina para la nueva administración, y no sólo para ellos, sino también para nosotros. De verdad de corazón hago votos para que esta vez sí nos cumplan, y al país le vaya muy bien.

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