Estrellita M. Fuentes Nava
Votar como un acto de valentía
Viernes 22 de Junio de 2018
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El contexto político – electoral de este 2018 sin duda no ha sido nada alentador por la inseguridad en la que estamos inmersos. Como nunca antes más de cien candidatos han sido víctimas de homicidio en el país, y a ello se suman aquellos contendientes que también han recibido amenazas. La autoridad federal ya reconoció francamente que para la elección del 1º de Julio existen focos rojos en los estados de Veracruz, Jalisco, Guanajuato y Puebla ya sea por la delincuencia organizada y hasta por los huachicoleros. También en estos días el Secretario de Gobierno de Michoacán Pascual Sigala Paez denunció la posible injerencia de los grupos delincuenciales en nuestras elecciones estatales.

Si pudiéramos ver con lupa lo que sucede en Michoacán en diversas localidades especialmente de la región de Tierra Caliente podríamos ver con qué facilidad los grupos delincuenciales pueden desde amenazar a los pobladores para que voten por determinado candidato o inhibir que salgan a votar el día de la jornada electoral; perseguir a los promotores de los equipos de campaña de los candidatos que no son de su preferencia, o peor aún amenazar como ya señalaba a candidatos, asesinarlos (probablemente como ocurrió en Taretan y en Aguililla) o intentar aniquilarlos.

Enmarcado en este clima de inseguridad y zozobra, el ciudadano tiene que hacer su parte: el Instituto Nacional Electoral está tratando de convocar a 11.5 millones de ciudadanos para reunir a 1.4 millones de funcionarios de casilla, de los cuales a decir de dicho instituto hasta hace poco el 70% no había respondido ante el llamado a la capacitación para poder desempeñar esta encomienda el día de la elección. Aunada a esta aparente apatía para participar como funcionario, se suma la incredulidad para elegir a quien se le otorgarán los votos. Distintas encuestas apuntan al hecho de que el elector indeciso ronda de entre el 27 y el 40% de las estadísticas, representando un importante número de votos los cuales serían sin duda quienes definan el curso de esta elección; el problema es que el factor inseguridad podría inhibir aún más esta participación.

Votar ante este panorama se convierte entonces en un verdadero acto de valentía, e incluso de rebeldía. Significa hacer uso de un arma letal contra la delincuencia que es la democracia, el ciudadano empoderado que pone o depone a actores políticos, más allá de las presiones por parte de los poderes fácticos como lo es la delincuencia organizada.

Votar como un acto de valentía
Votar como un acto de valentía
(Foto: Especial)

Antes la ignorancia y el analfabetismo eran la herramienta de control sobre las masas para que éstas simularan votar y legitimar un sistema que se reproducía a sí mismo, y los mantenía en esa misma condición sin disimulo. Ahora es la doctrina del miedo que paraliza, que nos vuelve inseguros, y que nos quita o nos pone a candidatos a punta de bala, para que se siga sosteniendo el entramado de complicidades de la cleptocracia.

Es por ello que en estos momentos se vuelve más crucial la participación ciudadana para esta gran cita que tendremos con la historia de México, y en el que se definirá no sólo quién ocupara la silla presidencial, sino también qué modelo o qué rumbo llevará el país en los próximos años. Reflexionemos que el sistema electoral con su diseño de instituciones, leyes, presupuestos y funcionarios en realidad está hecho por y para los ciudadanos, ya que sin su voto lo demás carece de sentido. Aunado a ello también son los propios ciudadanos quienes se desempeñan como funcionarios de casilla y convalidan los resultados de la elección, a la par de los miles de representantes de los partidos políticos y observadores (todos ciudadanos) que estarán el domingo 1º de julio de 2018 presentes.

Votar insisto, es un acto de valientes, si es que queremos construir un nuevo paradigma en el que las condiciones de desarrollo, de paz y progreso florezcan en el país. Como diría mi amiga Tere Torres, somos más los buenos, y somos quienes al final de cuentas tendremos que cambiar la tendencia, ganándoles la pelea a los que delinquen, nos amedrentan y amenazan. Enfrentemos pues con valor el destino que enfrenta México…

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