Hugo Rangel Vargas
2018: La historia que podrá escribirse
Viernes 4 de Mayo de 2018
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Este 5 de mayo, Carlos Marx cumpliría doscientos años de vida. El reconocimiento de la trascendencia de su obra recorrerá toda Europa -y quizá el mundo entero- como un fantasma: el de los pueblos del mundo que han decidido escribir su propia historia. Y es que, si algo ha dejado a la humanidad el marxismo ha sido el pensamiento y la praxis libertaria.

Las leyes de la dialéctica, elemento sustantivo de los análisis desarrollados por el filósofo prusiano, son la articulación teórica más exquisita con la que se puede explicar la permanente transformación a la que está sujeta la sociedad. El método de abstracción – concreción, ha sido la potente herramienta de disección con la que las ciencias sociales, como la economía, han logrado avances importantes y sin duda Marx lo utiliza con brillante magnificencia en toda la crítica a la economía política.

La dialéctica desarrollada por el marxismo nos permite entender el cómo, en los momentos más oscuros de la humanidad, cuando la historia parece estar concluida y los límites de la libertad humana han llegado a su tope; suele aparecer un agregado marginal, una gota que derrama el vaso, una chispa que hace estallar el incendio, un pequeño cambio cuantitativo que deriva en uno cualitativo.

La historia de los pueblos del mundo está escrita entonces por estos pequeños destellos que logran grandes vuelcos y que alcanzan la negación de la negación. Pretender entender a la historia como la llana proyección de tendencias y partir de ellas intentar obtener alguna conclusión sobre el devenir de los sucesos sociales, es más bien un dogma antes que una hipótesis con evidencia científica.

El legado de Marx cobra vida como una bofetada que puede golpear con mucha fuerza la mejilla de los canallas que quieren cerrar la puerta a los más humildes del país.
El legado de Marx cobra vida como una bofetada que puede golpear con mucha fuerza la mejilla de los canallas que quieren cerrar la puerta a los más humildes del país.
(Foto: Especial)



En nuestro país, las alternativas parecen estar limitadas. El discurso neoliberal, su narrativa, pero ante todo su praxis; están vinculados a una lógica que no tiene otro destino que el de la extinción. Prolifera en el país una cultura de la muerte, los mexicanos hemos perdido la capacidad de asombro ante las vejaciones recurrentes a los derechos humanos, ante la miseria cruel en la que viven millones de ciudadanos, ante la violencia brutal que los grupos criminales infringen a los ciudadanos, en muchos casos en colusión con las instituciones públicas.

La desigualdad social, la destrucción del medio ambiente, la pauperización de las condiciones de vida de los habitantes de las zonas rurales, la pérdida de la soberanía nacional y la entrega de los recursos naturales a grandes consorcios; son los fenómenos que trae aparejados el régimen actual, el cual cierra la puerta a cualquier visión contraria al mismo.

Todo cuestionamiento posible o “razonable” debe hacerse desde la misma lógica, con el propio lenguaje hegemónico, aun cuando se trate de vanas tautologías. Los estrechos márgenes del debate sobre las alternativas para el país, están acotados por los dictados de los organismos internacionales. Al pueblo entonces, no le está permitido pensar. Cualquier opción que emerja con fuerza de la masa popular es descalificada de inmediato con motes que van desde “anti sistémico”, “populista” o “demagógico”.

La historia ha llegado a su fin para la patria mexicana, no hay ni una sola página más por escribir, sino sólo colocar comas, acentos y signos de puntuación al dictado de los potentados que nos gobiernan. Para el pueblo esta cancelada la posibilidad de soñar, de hacer historia, de pretender virar el barco.

El legado de Marx, sin embargo, cobra vida como una bofetada que puede golpear con mucha fuerza la mejilla de los canallas que quieren cerrar la puerta a los más humildes del país. La historia que podrá escribirse ahora será la del pueblo mexicano tomando las riendas de su destino.

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