Ismael Acosta García
Opinión
Blanca Piña, candidata al Senado.
Sábado 28 de Abril de 2018
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El pasado miércoles, en un escenario pletórico de actores de la sociedad civil, la maestra Blanca Estela Piña Gudiño, candidata al Senado de la República por MORENA, presentó a la ciudadanía su agenda legislativa 2018-2024 denominada PROPUESTA 39.

Hasta el momento, la luchadora social, maestra de actividades artísticas y culturales jubilada del sistema educativo federal, artista, intérprete de música folklórica mexicana y latinoamericana, es la única candidata al Senado por el estado de Michoacán que comparece ante la opinión pública para dar a conocer las líneas de trabajo que guiarán su oferta legislativa en la Cámara Alta del Congreso de la Unión.

Como es de suponerse, esta propuesta se funda en el Artículo 39 de la Constitución General de la República, que establece que: «La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno». Bajo esta premisa, la propuesta senatorial se perfila en tres ejes generales que consisten en:

1. Impulsar el fortalecimiento de los derechos democráticos del pueblo mediante la Propuesta 39 y el incremento del gasto social.

Implica adoptar las figuras del referéndum y la revocación de mandato a fin de que, si el gobierno no cumple escrupulosamente con sus responsabilidades y promesas de campaña, sea el pueblo quien pueda relevar de sus funciones a los gobernantes a través de la revocación de mandato, figura legal hasta hoy no reconocida en el derecho positivo mexicano.

Una segunda acción legislativa en este eje se encamina por garantizar la seguridad de la población, talón de Aquiles del estado mexicano, privilegiando el respeto a los derechos humanos y la garantía de seguridad para los sectores más vulnerables como son: mujeres, periodistas, jóvenes, migrantes y víctimas de desaparición forzada. Es necesario reformar la Ley en la materia, así lo reclaman las organizaciones de familiares y víctimas de esta lacerante conducta, a fin de que exista un fiscal ciudadano propuesto por ellas mismas. Largo ha sido el camino recorrido y nulos los resultados para un clara y expedita impartición de justicia a favor de los victimados.

2. Crear una ruta legislativa para cancelar las reformas estructurales.

La ruta legislativa para la cancelación de las reformas estructurales es un eje fundamental para la defensa de los derechos sociales vulnerados y la defensa de la soberanía nacional. Las modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución y las leyes secundarias emitidas como consecuencia de la firma del pacto anti México, han puesto de nueva cuenta al país de rodillas ante el embate de las grandes corporaciones internacionales y de los usureros de dentro y de fuera que exprimen la riqueza nacional sobre todo en materia de recursos energéticos.

La reforma laboral vulnera y deteriora los derechos de los trabajadores mexicanos pues, con las modificaciones a la Ley General del Trabajo, se legaliza el régimen de subcontratación y la contratación a prueba sin estabilidad laboral; esto, aunado a la pretendida reforma educativa, han despojado de buena parte de sus derechos a los trabajadores de la educación, con regresivas conductas que atienden a intereses de entidades internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuyo propósito esencial es la privatización de la educación en México. Graves son las consecuencias para las nuevas generaciones de mexicanos destinados a la ignorancia institucional y a limitadas posibilidades de desarrollo social, económico y humano.

3. Redefinir las relaciones diplomáticas en el marco de respeto irrestricto a la soberanía nacional, la lucha por la paz y el principio de multilateralismo.

La actualidad de las relaciones internacionales mexicanas reclama una conducta digna y justa apegada al derecho internacional. Las consecuencias de la firma del Tratado de Libre Comercio impulsada por Salinas de Gortari, ha llevado al país a una entrega total a intereses neoimperialistas directamente identificadas con el país del norte. El principio de soberanía nacional y la dignidad en el concierto de las naciones está por sobre todas las cosas, y nuestras relaciones diplomáticas deben asumirse con mutuo respeto ante los países del orbe, sea cual fuere su identidad ideológica o modo de gobierno.

Mención aparte merece la posición establecida respecto de la Ley de Seguridad Interior. La candidata morenista se pronuncia por su cancelación en virtud de que dicha Ley vulnera derechos elementales de la población, pues ésta, en su artículo 6º, permite la libre actuación de las fuerzas armadas supeditando a la autoridad civil bajo los mandos militares en las distintas entidades del país, (Arts. 20, 22 y 23). Asimismo, los numerales 23 y 30, legalizan y facilitan el espionaje a activistas, periodistas, defensores de derechos humanos y luchadores sociales.

Como colofón de la propuesta, la maestra Blanca Piña, expresa que: «La fuerza y razón para esta tarea legislativa está en nuestras convicciones. Alienta a nuestro movimiento la esperanza de refundar la nación, entregar una nueva patria de paz y justicia a las futuras generaciones y lograr la cuarta transformación histórica del país».

Resulta altamente significativo que la maestra Piña Gudiño, injuriada y denostada despóticamente por el mínimo dirigente del PRD en la entidad apenas hace unos días, ahora se alce como la única candidata que expone un documento verdaderamente profesional, con técnica y metodología jurídica, en camino a las tareas del Senado. Habrá que preguntar al dirigente de marras qué opinión le merece este hecho; si su devaluado candidato Antonio García Conejo ya está en posibilidades de ofrecer al escrutinio público algunas líneas de su compromiso político; si él mismo ya pudo superar el desprestigio que le ha causado su incontinencia verbal y misógina de agredir a las mujeres que se abren paso y/o reiteran su camino en el andar político de la entidad. A nadie se le olvida la bajeza de su conducta enderezada contra la respetada señora María de Jesús Dóddoli Murguía, a quien llamó: «desfasada de la política, con problemas de salud y dedicada a cuidar a sus nietos». A la propia maestra Blanca Estela Piña, pretendió minimizarla calificándola como una mujer de «un perfil bajito». Esta grotesca andanada de vituperios lo delata como un tipo sin educación y sin cultura política, o bien, de una cultura política clásica silvanista, a cuyo gurú se remite como supino vasallo en expresiones de este calibre: «Lo respetaré siempre amigo, gobernador y jefe político. Ave César»; claro, le faltó el complemento de: «moriture te salutant», latinismo que en perfecto castellano significa: «Salve, César, los que van a morir te saludan». Pero lo gracioso del caso es que, tal salutación, en la antigua Roma, era atribuible a los delincuentes que iban a ser ajusticiados.

Magnífica coincidencia. Es cuánto.

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