Alma Gloria Chávez
Opinión
Un 19 de abril de 1940
Jueves 19 de Abril de 2018
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Fue durante la celebración del Primer Congreso Indigenista Interamericano realizado en la ciudad de Pátzcuaro cuando se instituyó oficialmente el Día Panamericano del Indio, un 19 de abril del año 1940. A pesar de las horas y los días que se ocuparon en la organización de mesas de trabajo y ponencias que los representantes de muchas etnias del país y del continente compartieron entre sí y con los académicos y personalidades que ahí se dieron cita, los testimonios y reflexiones vertidas durante el congreso ni siquiera fueron registrados en la memoria oficial de tal evento.

Recordemos que del “descubrimiento de América” nace esta confusión de llamar indios a los pobladores de tierras desconocidas hasta entonces, y que el cartógrafo Henricus Martellus había denominado, como a todo territorio situado más allá del Río Ganges: India Oriental.

En la joven República Mexicana del siglo XIX, aún para los liberales, el indio representaba una carga que la Colonia había heredado a la “nación”, siendo un obstáculo para el desarrollo y la modernidad. Gonzalo Aguirre Beltrán (en su libro Instituciones indígenas en el México actual) expuso con justeza este conflicto de los liberales:

19 de abril de 1940, Día Panamericano del Indio.
19 de abril de 1940, Día Panamericano del Indio.
(Foto: TAVO)

“La presencia del indio en la vida nacional ha implicado la necesidad imperiosa de asignarle una nueva identidad: la del ciudadano. Con fundamento en la igualdad ante la ley que los códigos constitucionales otorgan a todos quienes nacen en el país, los liberales acuden a un expediente que desde entonces hace escuela: niegan la existencia del indio, le insumen dentro del mexicano. Es significativo advertir el cuidado que tienen los teóricos y prácticos del liberalismo en no mencionar al indio, y cuando se sienten obligados a hacerlo, prefieren llamarle campesino o, como Otero, proletario, pero el indio es algo más que un campesino, algo más que un proletario, algo más que un mexicano; es, ante todo, un indio. Los estudiosos que desvelan la historia de esta época parecen contagiarse de la miopía sociológica que Gamio atribuye a nuestros libertadores; también ignoran al indio. Llevados por la inercia de los materiales que manejan, no le dan cabida ni en la relación ni en la interpretación de la sociedad fluctuante”.

Y a pesar de que la historia oficial ha sido incapaz de explicar no sólo por qué hay indios, sino por qué hoy muchos de ellos lo aceptan con orgullo y dignidad, tal vez se puede aseverar por los acontecimientos sociales de fines del siglo XX y los inicios del siglo XXI, que la naturaleza de los pueblos indígenas está aún lejos de ser entendida cabalmente por quienes no somos indios, pero que sí existe ese interés entre cada vez más personas que reconocemos en ese proyecto de vida la consecución de metas sólidamente asentadas y estructuradas en una cosmovisión que puede sustentarse a sí misma y, por ende, prescindir del pensamiento occidental.

Si bien es cierto que la cosmovisión, filosofía y tradición de quienes se autodenominan “indios” representan legados que fueron construidos en épocas que las nuevas generaciones no pueden siquiera imaginar, cuando se les integra completamente, cuando uno se acoge a estos legados, se toma cabal conciencia de algo muy semejante a la invulnerabilidad.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
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