Claudia Aguilar
En el hogar, 60% de casos de violencia de género en Michoacán
Lunes 16 de Abril de 2018

Se estima que alrededor de 65.5% de mujeres han sufrido algún tipo de agresión por parte de su cónyuge o pareja.

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Morelia, Michoacán.- La violencia de género que hoy enciende las alarmas civiles y gubernamentales de México y otros países tiene un escenario primordial: el espacio privado. La violencia doméstica afecta a buena parte de las mujeres, se expresa en maltratos físicos o psicológicos hacia ellas y, de no atenderse, suele progresar incluso hasta consecuencias fatales.

En Michoacán, el conteo oficial (Seimujer, 2018) arroja que seis de cada diez casos de violencia de género ocurren dentro del hogar, y que 96 de cada 100 casos de violencia familiar se dan al interior de dicho espacio.

Esta violencia involucra “una cotidianeidad que muchas veces representa un peligro constante” para la víctima, indica la psicóloga Andrea García Campos, y la cuestión es cómo incidir en esa esfera privada desde el ámbito donde se encuentran las instancias de la ley.

El conteo oficial (Seimujer, 2018) arroja que seis de cada diez casos de violencia de género ocurren dentro del hogar
El conteo oficial (Seimujer, 2018) arroja que seis de cada diez casos de violencia de género ocurren dentro del hogar
(Foto: Especial)


Durante siglos lo que ocurría en el espacio doméstico fue considerado como un asunto privado, íntimo (de ahí que sólo hasta 1997, las mujeres han adquirido el derecho a denunciar la violación conyugal), y la violencia intrafamiliar no fue tema de investigación y análisis hasta décadas muy recientes.

Sin embargo, conforme ha avanzado en su conocimiento y se han señalado los alcances del fenómeno, es que también se ha adelantado en su combate.

Fenómeno y denuncia



Se estima que en la entidad (Endireh, Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 2016), el 65.5 por ciento de las michoacanas mayores de quince años ha sufrido algún tipo de violencia –emocional, física, sexual o patrimonial– y el agresor ha sido el cónyuge o la pareja en 45.9 por ciento de los casos. En un 12.3 por ciento de ese estimado, la agresión ha ocurrido en el ámbito familiar.
Pero de acuerdo con información de la Procuraduría General de Justicia en el Estado (PGJE), la denuncia de este tipo de violencia ha aumentado exponencialmente durante los años recientes, y su incidencia es notoriamente mayor a la de los delitos de abuso sexual, violación u hostigamiento.

Así, en 2016 se tuvo registro de 160 casos de violencia familiar en la entidad; un año después se contabilizaron 228 casos y en lo que va de este año se ha contado una incidencia de 320 casos.
Pormenorizando, en la región de Apatzingán, con mayor conflictividad social, es mayor la evidencia de este fenómeno (130 de los casos desde 2016 a la fecha); sin embargo, su mayor presencia está en Morelia, donde se cuenta el 50.4 por ciento de la violencia familiar registrada por la PGJE.

En cuanto a otros de los catorce municipios con Alerta por Violencia de Género, Zamora tiene mayor incidencia con 84 casos de violencia familiar en el periodo citado, le sigue Uruapan con 38 casos; Zitácuaro, con 34, y La Piedad, con 33 casos abordados por la Procuraduría de Justicia estatal.

Con el aumento de las denuncias también se ha incrementado la demanda de atención por parte de las víctimas. Sólo en Morelia, el Centro de Justicia Integral para las Mujeres (CJIM) atendió a mil 642 usuarias durante 2016, pero hasta septiembre de un año después había otorgado “siete mil 189 atenciones multidisciplinarias” y más de cuatro mil asistencias jurídicas (Segundo Informe de Gobierno) a las víctimas de violencia de género.

Y sin embargo, señalaba en entrevista anterior Janeth Martínez Mondragón, titular del Centro, “no todas quieren denunciar pues tienen miedo”, tanto a la represalia de los agresores como al cambio de vida que una ruptura así representa. Pero la cuestión es que la denuncia es un paso fundamental para atajar el fenómeno.

“Muchas mujeres pasan por cachetadas, por muchos gritos, muchas humillaciones, por mutilaciones, por abuso sexual, por violaciones…, y llegan al último, a esa parte que es la del feminicidio”, alertaba entonces la funcionaria.

De lo privado y lo público



La violencia de género –escribe la autora de La violencia en casa (2005), Martha Torres Falcón– “no es un fenómeno nuevo, pero su definición y denuncia es muy reciente. Apenas en los años 60 del siglo XX” los movimientos feministas pusieron esta problemática en el centro de la discusión de la equidad de género.

En 1976, en el marco del Tribunal Internacional de Delitos Contra la Mujer, se concluyó por ejemplo que, si bien la violación sexual podría considerarse “un acto individual de violencia masculina, supone una forma de perpetuar el poder de los hombres sobre las mujeres”.

Por ende, se propusieron estrategias de denuncia, de apoyo para las víctimas e incluso posibles cambios legislativos para erradicar el hecho (Bosch Fiol; Ferrer Pérez, 2000). Es decir, se propuso una acción común derivada de un acto que se había naturalizado como algo personal.

Sin embargo, hubo de transcurrir más tiempo antes de que se hablara de la que ocurre dentro del hogar. “Hasta fechas muy recientes la violencia en casa ha sido negada con distintos argumentos, independientemente de sus altas tasas de incidencia y la gravedad del daño producido, muchas veces letal”, según Torres Falcón.

Cuestión de todos



Y con todo hay avances. “La violencia que se registra dentro de los hogares no es un tema privado, es una cosa pública, aunque se dé al interior del hogar. Hay una atención que debe ser de gobierno y tiene que ser como una cuestión pública, porque la violencia contra las mujeres ha pasado a ese ámbito”, afirma Fabiola Alanís Sámano.

 Zamora tiene mayor incidencia con 84 casos de violencia familiar en el periodo citado, le sigue Uruapan con 38 casos; Zitácuaro, con 34, y La Piedad, con 33 casos abordados por la Procuraduría de Justicia estatal.
Zamora tiene mayor incidencia con 84 casos de violencia familiar en el periodo citado, le sigue Uruapan con 38 casos; Zitácuaro, con 34, y La Piedad, con 33 casos abordados por la Procuraduría de Justicia estatal.
(Foto: Especial)



La titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas en la administración estatal sostiene que a partir del “reconocimiento de que hay un problema” con este tipo de violencia, hoy se ha convertido en “uno de los temas que más ocupan nuestra responsabilidad y nuestro tiempo”.

Estamos ante una cuestión que por primera vez es visible y compete “a todas y todos” los integrantes del conjunto social. Las instituciones deben actuar y proveer de herramientas pertinentes para la atención y erradicación del fenómeno y las víctimas deben continuar denunciando, expone.

Este último aspecto es fundamental ya que la violencia “siempre está en aumento” y no para mientras no exista una fuerza o reacción que la detenga, señala la doctora Andrea García Campos.
En referencia a Torres Falcón, “la violencia es un acto (acción u omisión) intencional que transgrede un derecho, ocasiona un daño y busca el sometimiento y el control. La violencia es un acto de poder”.

Y en ese sentido, añade la psicóloga adscrita al CJIM, “si el agresor logra someterte, mientras pueda seguir haciéndolo va a continuar porque eso lo reivindica. Entonces no es como que un día éste vaya a despertarse y regrese al punto número uno, y por eso es tan importante intervenir antes de que esta violencia llegue a sus expresiones más graves”.

Según la especialista, la mayoría de las víctimas “no son capaces de visibilizar estos hechos” como una problemática importante, pues resulta tan natural que “no se dan cuenta que ese empujón, esa broma hiriente, es parte de la violencia de género… No consideran que esa persona en quien confías puede ser el agresor, incluso el peligro que pone en riesgo tu vida”.

Por eso es necesario actuar, concluye García Campos: “Lo principal es hacer conciencia de la situación y que ellas sepan que son completamente capaces de salir de ese círculo de violencia si echan mano de las redes de apoyo que tienen: amigas, amigos, familiares” y, si, a su vez, las instituciones del Estado actúan con la asesoría, acompañamiento y respaldo que corresponde.

Un dato



Según el informe más reciente del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, de los mil 886 casos que fueron investigados como feminicidios entre 2014 y 2017 en el país, una tercera parte ocurrió en el hogar.