Ismael Acosta García
Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.
Sábado 7 de Abril de 2018
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Para muchos michoacanos interesados en el accionar político de la entidad, así como para comunicadores y analistas del medio, fue una sorpresa advertir la presencia de Cristóbal Arias Solís en el templete instalado para recibir la visita de Andrés Manuel López Obrador, que hizo a la ciudad de Morelia el 29 de enero de 2017, acto con que inició el periplo de firma del Acuerdo político por la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México y que, tácitamente, fue el inicio de precampaña a la Presidencia de la República del tabasqueño.

Lo advertimos desde aquel momento. Cristóbal Arias, con su sola presencia, se convertía en el candidato natural de Morena en Michoacán para cualquier cargo de elección popular en el futuro inmediato. El tiempo nos dio la razón pues, sin escollo alguno, hoy es el candidato a la senaduría por ese partido, sumando en su favor todas las opiniones de dentro y de fuera que ven en el originario de Churumuco al líder natural que esta opción política venía requiriendo.

Arias Solís es el referente histórico obligado en la construcción de un partido de izquierda en Michoacán. Nadie puede negarle el mérito y liderazgo que ejerció desde la administración del ingeniero Cárdenas, en la germinación del Frente Democrático Nacional que impulsó la candidatura presidencial del gobernante michoacano, así como la transformación de ese movimiento en partido político nacional en 1989, ya como Partido de la Revolución Democrática.
Cristóbal fue el primer líder de esa expresión política y, desde ahí y a través de los diversos cargos ocupados como senador de la República, (dos ocasiones), secretario de Gobierno y diputado federal, su liderazgo y presencia fue inobjetable en todas las poblaciones, comunidades y rancherías del territorio michoacano. Ayudó en su formación el hecho de ser el más joven ciudadano en arribar a la Cámara de Senadores, así como desempeñarse como responsable de la política interior en Michoacán en los años de su madurez temprana.
La reaparición de Cristóbal Arias en la palestra política es en el mejor momento, cuando todavía la vitalidad física le acompaña y la experiencia política -que únicamente se logra en el camino de la praxis- aflora de manera natural en el fluir de su discurso, característica que sólo puede encontrarse en quienes se han entregado en vida plena al ejercicio del arte de las cosas del estado.

La reaparición de Cristóbal Arias en la palestra política es en el mejor momento, cuando todavía la vitalidad física le acompaña y la experiencia política -que únicamente se logra en el camino de la praxis- aflora de manera natural
La reaparición de Cristóbal Arias en la palestra política es en el mejor momento, cuando todavía la vitalidad física le acompaña y la experiencia política -que únicamente se logra en el camino de la praxis- aflora de manera natural
(Foto: Cambio de Michoacán)



Sin duda alguna que ocasiones como esta visten de lujo la disputa cívica que deberá darse en la búsqueda del voto ciudadano. Sus opositores se verán obligados a estar a la altura de las circunstancias. Aquí no valdrán baladronadas como las de desnudarse en la máxima tribuna del país como artilugio para atraer la atención que no se gana con la inteligencia y el discurso ideológico argumentativo para decidir sobre los grandes problemas nacionales. Tampoco valdrán las relaciones riesgosas con organizaciones criminales que soporten candidaturas como las que ofrece el priísmo decadente evidenciadas en el episodio del Michoacanazo en la persona de su candidato al Senado de la República.

La gran diferencia estriba en que, mientras Arias Solís se presenta “con las manos limpias, no las tengo manchadas de sangre. Mi cartera no contiene dinero sucio ni mucho menos ensangrentado en contubernio entre autoridades, particulares y bandas delincuenciales”, por el lado de la propuesta priista conocemos que el pasado 28 de marzo, la Secretaría de Finanzas y Administración del gobierno estatal presentó denuncia penal contra Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, por “hechos que pueden constituir delito” en sus funciones como presidente municipal de Zitácuaro 2008-2011. Cabe recordar que en enero pasado se conoció la noticia de la inhabilitación para ejercer cargos públicos durante tres años aplicada por la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) al hoy abanderado priísta rumbo al Senado, según procedimiento administrativo de responsabilidades AMPO-026/2014 integrado en su contra por la Auditoría sobre la cuenta pública 2009, en donde se determinó que no solventó los catorce pliegos económicos en su contra por un importe total de 39.07 millones de pesos, además de haber solventado de manera parcial otros dos por 1.7 millones.

Así mismo, y en el caso del candidato a la senaduría por el PAN-PRD, y luego del fallido affaire presidencial, ahora resulta que comienza a tender distancias y aclaraciones no pedidas que denuncian la relación perversa entre familia y política. Antonio García Conejo, negó “rotundamente” que su hermano, el gobernador de Michoacán, haya influido en la decisión del PRD para designarlo candidato al Senado pasando por encima de Carlos Torres Piña, ex dirigente estatal perredista, el mismo que lo acusó de “utilizar recursos del estado para su promoción en la precandidatura, -y de que- se ve mal que el mandatario estatal acompañe a Toño o de que éste aparezca en las inauguraciones o actos públicos del gobernador”; ante ello, al actual candidato panredista contestó con eufemístico lenguaje: “Qué culpa tiene el huizache de haber nacido en el campo, uno a la familia aprende a quererla, y a los amigos se escogen y se eligen, pero a la familia no y, pues es la decisión de las y los michoacanos”. Como entre-velando que no es su culpa tener un hermano gobernador bondadoso.

Bien, decía, la diferencia estriba también en el uso del lenguaje; en el manejo de un discurso pulcro y propositivo que, como en el caso de Cristóbal Arias, se cimenta en su depurada cultura y formación política clásica que oxigena, y el amplio conocimiento de las funciones que tiene del Senado en materia de las tareas constitucionales que le atañen; desde luego, y esto hay que decirlo de manera contundente, en el dominio de las agendas nacional e internacional, y de los grandes problemas regionales.

En una de su recientes declaraciones, Arias Solís afirmó que “la mía será una campaña de respeto y consideración política a mis adversarios, sin diatriba ni denuestos, no es esa mi fuerza, sino la palabra y la razón. De probables alternativas de solución a los grandes problemas nacionales, de Michoacán y de esta Morelia histórica”. Concluyó diciendo: “invito a mis adversarios a que debatamos por el bien de Michoacán y de los michoacanos”.

Es un lujo que Morena haya encontrado a un verdadero político de la clase de Cristóbal Arias Solís, que abone a favor de Andrés Manuel López Obrador, su amigo personal desde hace más de 30 años en que se encontraron en la corriente democrática. Es cuanto.

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