Rafael Mendoza Castillo
Opinión
El tiempo y el espacio como negocio
Lunes 2 de Abril de 2018
A- A A+

Marx descubre que es el control sobre el tiempo de trabajo de otros el que proporciona a los capitalistas el poder inicial para apropiarse de la ganancia.
Marx descubre que es el control sobre el tiempo de trabajo de otros el que proporciona a los capitalistas el poder inicial para apropiarse de la ganancia.
(Foto: Especial)

Estamos sujetados a un poder de explotación, de dominación, a través de instituciones cuya finalidad es apropiarse no sólo de bienes y servicios, sino también del tiempo, del espacio. Todo ello orientado hacia la acumulación infinita de capital o gran dinero en una minoría de personas que corresponde al uno por ciento de la población y se excluye el 99 por ciento de la sociedad. Veamos.

Para algunos científicos de lo social, en las economías monetarias en general, y en la sociedad capitalista en particular, el dominio simultáneo del tiempo y el espacio constituye un elemento sustancial del poder social que no podemos permitirnos pasar por alto. Recordemos los cronómetros precisos y los mapas que tuvieron un valor de su peso en oro, y el control sobre espacios y tiempos es un elemento crucial para obtener beneficios (David Harvey).

Hoy vemos que el dinero puede usarse para gobernar el tiempo, nuestro tiempo y el de los otros, y el espacio. De ese modo el dominio del tiempo y el espacio puede convertirse a su vez en dominio sobre el dinero. De ahí la importancia de aquellos que definen las prácticas materiales, las formas y significados del dinero, del tiempo o el espacio establecen ciertas reglas básicas del juego social.

La historia muestra que el mercader medieval sólo descubrió el concepto fundamental de “precio del tiempo” en el curso de su exploración del espacio. En este caso fue el tiempo empeñado en este movimiento espacial el que le enseñó al mercader a asignar precios. De esa forma la monetización progresiva de las relaciones en la vida social transforma las cualidades del tiempo y el espacio. Por la vía del trazado de mapas del mundo comienza a insinuarse la posibilidad de formas de apropiación del espacio para usos privados.

Carlos Marx descubre que es el control sobre el tiempo de trabajo de otros el que proporciona a los capitalistas el poder inicial para apropiarse de la ganancia. Las luchas entre los dueños de la fuerza de trabajo y del capital en torno del uso del tiempo y la intensidad del trabajo han sido endémicas. Así, los ordenamientos simbólicos del espacio y el tiempo configuran un marco para la experiencia por el cual aprendemos quiénes y qué somos en la sociedad.

Como bien afirma Pierre Bourdieu: “La razón por la cual se exige tan rigurosamente la sumisión a los ritmos colectivos es que las formas temporales, o las estructuras espaciales, estructuran no sólo la representación del mundo del grupo, sino el grupo como tal, que se ordena a sí mismo a partir de esta representación”. En esto se inscribe también la idea de sentido común, según la cual existe un lugar y un tiempo para todo, y es trasladada a un conjunto de prescripciones que reproducen el orden social al asignar significados sociales a espacios y tiempos.

Recordemos a Michel Foucault, quien considera el espacio del cuerpo como el elemento irreductible de nuestro estado social de cosas, porque es en ese espacio donde se ejercen las fuerzas de la represión, la socialización, la disciplina y el castigo (biopolítica). Para otros pensadores los espacios pueden “liberarse” más fácilmente por el hecho de que las prácticas sociales espacializan, no se localizan en el interior de alguna grilla represiva de control social (peatonalizar el Centro Histórico de Morelia). El negocio del turismo, vía el espacio. Espacio y tiempo racionalmente ordenados y controlados.

Con las anteriores premisas ahora podemos hablar de la existencia de una política del espacio y el tiempo, es decir, las formas materiales, las formas de vida, las formas de organización social, configuran representaciones, percepciones, pensamientos, acciones, como mediaciones entre el mundo y los sujetos históricos sobre sus tiempos y sus espacios (psicopolítica). Lo importante es develar si los sujetos están sujetados a los tiempos y espacios marcados por el poder de explotación, del capital, o los tiempos y espacios sirven a los seres humanos. Este es el problema a comprender y a problematizar.

En la política, cuyo contenido es lo público como el espacio y tiempo de todos, ahora la clase política, la oligarquía, se apropian de estos últimos y construye reglas para privatizarlos. Les indica a los individuos en qué momento votar para elegir a sus amos, en qué momento asistir a determinados eventos, les señalan el precio del voto (tarjetas Monex, F, Rosa), qué programas remediales consumir, que programas de televisión ver, que periódicos leer, a qué fiestas civiles o religiosas (Semana Santa) asistir, qué pensar y qué no pensar, en qué momento reír, adelantar el reloj una hora para ahorrar electricidad, tiempo y espacio de vacaciones, 200 días para el aprendizaje, etcétera. Esto se inscribe en la lógica del capital para incrementar las ganancias en los que se han apropiado del tiempo y el espacio.

Todos sabemos o sentimos que la luz es el motivo de la vista o el sonido el motivo de la audición, ¿pero cuál es el motivo del sentido del tiempo y el espacio? Para algunos existen experiencias internas que por la vía del sistema nervioso se regulan: la digestión, la circulación de la sangre, entradas y salidas del aire de los pulmones. También se contemplan experiencias externas, es decir, nos informamos del paso del tiempo por cambios y movimientos del mundo que nos rodea (horario de verano=ataque biológico circadiano). Nuestro cuerpo como espacio al servicio del capital y su excedente, la ganancia.

El Estado mexicano, achicado, simplificado, sin sentido social, se apropia de los tiempos y espacios, esto es, los privatiza, los regula según convenga a los intereses de la oligarquía financiera y la partidocracia, que hoy le sirve. A la forma de privatizar el espacio y el tiempo le llaman concesiones (derecho a explotar robar y despojar a la nación). Desde esos lugares y momentos produce calendarios, fiestas, el poder de dominación y explotación las nombra cívicas, religiosas, con la finalidad de contribuir al incremento del capital y reproducir un tipo de realidad acorde con sus intereses privados.

Tanto el Estado como otras instituciones (civiles y religiosas) expropian, secuestran, privatizan el tiempo y el espacio, que deberían ser públicos, de todos, para provecho propio. De ese modo estamos asistiendo a la muerte del hombre público y la aparición del hombre individualizado, empoderado, emprendedor (van por lo suyo), flexible, pragmático y, como resultado, la muerte de la praxis política constituyente. Otro mundo es posible y necesario.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Hidalgo, la memoria y la Universidad Michoacana

Educar y gobernar en la cuarta transformación

Política y ética para la cuarta transformación

Emancipación humana y pedagogía crítica

Autogestión, ética y pedagogía clínica

Perspectiva epistémica del sur para la cuarta transformación

Educador popular para la cuarta transformación

La educación como fundamento social y no como medio

La cuarta transformación con sujeto histórico

Razones para una nueva política educativa

El pensamiento crítico

Pablo González Casanova y las ciencias sociales

La oligarquía financiera no quiere dejar el poder

Lo que ocultan las campañas políticas

Campañas políticas, subjetividad e intelecuales

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)

Reforma Educativa de excepcionalidad

La minoría gobierna a la mayoría

Liberalismo, autoritarismo y centralismo

Escribir y pensar sobre el poder de explotación

Lucha entre la identidad y el sujeto

El malestar en la infancia

El poder, la sexualidad y lo femenino

Salvador Jara Guerrero y el Estado de excepción