Claudia Aguilar
Educación tecnológica, de Michoacán al espacio
Martes 20 de Marzo de 2018
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El proyecto aeroespacial, el primero de su historia, que consiste en enviar picosatélites a la estratósfera a fin de recabar datos útiles sobre el clima y otros rubros (los lanzamientos comienzan hoy, a las 08:30 horas, en el Planetario de Morelia).
El proyecto aeroespacial, el primero de su historia, que consiste en enviar picosatélites a la estratósfera a fin de recabar datos útiles sobre el clima y otros rubros (los lanzamientos comienzan hoy, a las 08:30 horas, en el Planetario de Morelia).
(Foto: Héctor Sánchez)

Hace poco menos de dos meses comenzó al interior del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Michoacán (CECyTEM) un proyecto aeroespacial, el primero de su historia, que consiste en enviar picosatélites a la estratósfera a fin de recabar datos útiles sobre el clima y otros rubros (los lanzamientos comienzan hoy, a las 08:30 horas, en el Planetario de Morelia).

Es un proyecto modesto, presupuestalmente hablando, pero que cuenta con el respaldo del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI) en el estado, y cuyos resultados se enviarán a instituciones de educación superior como la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, e incluso a dependencias como la Agencia Espacial Mexicana. Pero esto no es lo más importante.

Lo más importante es que los alumnos del CECyTEM de cinco municipios michoacanos “harán historia” con este proyecto, a decir de la directora general del subsistema, Carmen Escobedo Pérez, pues serán de los primeros en la República Mexicana en hacer este tipo de experimentos aeroespaciales desde el nivel medio superior.

Estarán demostrando “que no solamente la NASA y en los grandes países desarrollados” pueden hacer ciencia, sino que, con base en el esfuerzo y la cooperación, también pueden incidir las entidades.
Estarán demostrando “que no solamente la NASA y en los grandes países desarrollados” pueden hacer ciencia, sino que, con base en el esfuerzo y la cooperación, también pueden incidir las entidades.
(Foto: Especial)


De alguna manera, añade la licenciada en Psicología Educativa, estarán demostrando “que no solamente la NASA y en los grandes países desarrollados” pueden hacer ciencia, sino que, con base en el esfuerzo y la cooperación, también pueden incidir las entidades.

Y la meta es clara, dice la estudiante Dulce Montoya Hernández, quien participa del proyecto desde el CECyTEM Morelia 12: “Que este proyecto nos dé la oportunidad de volver a participar con otros alumnos en la ciencia, y que podamos llevar al CECyTEM rumbo al espacio”.

Impulso al ámbito regional



El Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos fue creado en la década de 1990, según acuerdo entre la Secretaría de Educación Pública federal y gobiernos estatales, con el fin de impulsar programas de educación tecnológica que aprovecharan las vocaciones regionales e impulsaran el desarrollo, especialmente de zonas con altos grados de marginación.

“Por eso la mayoría de los planteles están en municipios bastante alejados”, aunque luego también aparecieron en áreas urbanas, pero siempre con igual misión: “Que los chicos sean protagonistas de su desempeño profesional y de su entorno”, refiere el profesor Armando Chávez Flores.

El actual director del plantel Morelia 12 comenzó su carrera docente en el plantel de Penjamillo, el primero de los CECyTEM en el estado, en 1991. Desde entonces ha visto a los alumnos “desplegar su creatividad”, vencer en competencias académicas nacionales e internacionales y superar, de esta forma, los rezagos heredados.

Hace más de 26 años “me di cuenta de que México, que nuestro municipio (Penjamillo), necesitaba el respaldo de gente comprometida con la educación de sus hijos”, recuerda y, más crítico, añade: “Quizá por las fechas ha cambiado un poco el clima, las condiciones políticas; de alguna forma hemos sido absorbidos por la dinámica de otros gremios sindicales, que nos han metido algunas ideas. Pero yo creo en los municipios donde he estado, en Penjamillo, en San Lucas, en Purépero, Nahuatzen, porque he visto cambios radicales en la conducta de los muchachos y en el desarrollo de sus pueblos. Creo que fuimos una opción importante para ellos”.

Rezagos y oportunidades



El CECyTEM enfrenta, desde hace años, limitantes presupuestales que en el mejor de los casos se han salvado con tenacidad y esfuerzo de sus comunidades académicas, como en el caso de este proyecto de picosatélites, que fue impulsado desde Opopeo por el profesor Everardo Guadalupe Calvillo, y se logró dado el esfuerzo conjunto de alumnos y docentes del Colegio, el respaldo del ICTI y recursos extraordinarios gestionados por este último ante el Conacyt por 100 mil pesos.

“Estamos hablando de unos 300 mil pesos en total; no es un proyecto muy caro pero sí es muy importante para nosotros por el proceso de capacitación y trabajo conjunto”, que supuso en los planteles de Morelia, Ciudad Hidalgo, Zamora, Uruapan y Tzintzuntzan, explica Carmen Escobedo.

Y es que así trabajan los colegios en la entidad. Aun cuando “buena parte de nuestros recursos se van al Capítulo 1000 (sueldos y salarios), hemos tenido el respaldo en esta administración”, señala la directora general, en referencia con los 68 millones 397 mil pesos que ha invertido para su infraestructura la administración de Silvano Aureoles Conejo en los últimos dos años, en coordinación con la Federación y los municipios.

A decir de la directora general del subsistema, Carmen Escobedo Pérez, serán de los primeros en la República Mexicana en hacer este tipo de experimentos aeroespaciales
A decir de la directora general del subsistema, Carmen Escobedo Pérez, serán de los primeros en la República Mexicana en hacer este tipo de experimentos aeroespaciales
(Foto: Especial)



Este año hay un convenio con la Federación para la inversión conjunta por más de 800 millones de pesos para el CECyTEM, y también se cuenta con más de 100 millones de pesos obtenidos vía gestiones diversas, añade Escobedo Pérez.

Educación y desarrollo



Los CECyTEM, aunados con los Centros de Educación Media Superior a Distancia (CEMSAD) forman a alrededor de 22 mil jóvenes actualmente; esto es que atienden a un 12.2 por ciento de la matrícula total de la educación media superior en el estado, que es de 180 mil alumnos (SEE, 2018), incluyendo instituciones públicas y privadas.

El dato es importante para un estado y en un país como el nuestro, con grandes brechas de desigualdad. “Los jóvenes tienen demanda, necesitan educación y los padres de familia aspiran a que sus hijos se eduquen” y esto se hace posible, especialmente, en las instituciones de educación pública, considera la coordinadora de la Investigación Científica de la UMSNH, Ireri Suazo Ortuño.

Vale decir, por cierto, que de acuerdo con la doctora Suazo, la UMSNH, siempre abierta a la vinculación, cuenta con “expertos en física, en modelos matemáticos y demás, que pueden tomar estos datos (extraídos de los picosatélites) para generar al menos estudios exploratorios y que les muestren a los jóvenes bachilleres qué se puede hacer” en favor de la ciencia gracias a su esfuerzo.

Un nuevo impulso



En México, como en Michoacán, existen leyes en materia de ciencia, tecnología e innovación (en la entidad, POE, última reforma 30/09/2015), cuyo objetivo central es impulsar dichos rubros, en tanto “instrumentos de promoción del desarrollo sustentable, la competitividad económica, la mejoría de la calidad de vida y la transformación cultural de la sociedad”.

Sin embargo, este fin no se ha concretado debido a limitantes presupuestales en buena parte. Nuestra entidad todavía no cumple con artículo 4 de la ley (el estado “preverá y destinará el uno por ciento del Presupuesto de Egresos a los rubros de ciencia, tecnología e innovación”), pero ha hecho esfuerzos desde el ámbito educativo y con la promoción de estos saberes.

En el primer caso se refiere la inversión de más de 68 millones de pesos, derivada de gestiones ante el Congreso de la Unión, para reforzar la infraestructura de los CECyTEM, en provecho de unos once mil estudiantes de 32 planteles ubicados en 24 municipios.

Por otra parte, el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación ha gestionado desde el año anterior “un fondo superior a los 100 millones” de pesos, que rebasa en mucho el presupuesto destinado originalmente para esta área, que era de 27 millones de pesos, de acuerdo con su titular, José Luis Montañez Espinosa.

“Aunado con el recurso estatal conseguimos alrededor de 60 millones de pesos del Conacyt, aproximadamente de 25 millones para becas al extranjero, 4.5 millones de pesos del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico, otros tres millones de pesos en becas para mujeres indígenas y otros más a través de diferentes fondos y programas.
“Además hay que sumar el presupuesto ejercido por los municipios, a través de la Caravana de la Ciencia, que son al menos otros diez millones de pesos”, explica.

Un picosatélite es un dispositivo satelital que pesa hasta un kilogramo y puede llegar hasta la estratósfera ayudado por un globo con helio, donde mide el clima, la altitud o la atmósfera
Un picosatélite es un dispositivo satelital que pesa hasta un kilogramo y puede llegar hasta la estratósfera ayudado por un globo con helio, donde mide el clima, la altitud o la atmósfera
(Foto: Héctor Sánchez)


En ese sentido, expone, Michoacán “vive un buen momento en el tema de educación, ciencia, tecnología e innovación. Creo que antes no se les daba el suficiente impulso desde los primeros niveles de gobierno al sector; estaba marginado, pero tiene múltiples necesidades y aunque no es que hoy tengamos todos los recursos del mundo, estamos logrando que estos rubros sean identificados y se consideren como parte de la vida cotidiana de nuestra entidad”.

¿Qué es un picosatélite?



Es un dispositivo satelital que pesa hasta un kilogramo y puede llegar hasta la estratósfera ayudado por un globo con helio, donde mide el clima, la altitud o la atmósfera, o bien puede tomar imágenes como el estado de los bosques. Puede construirse con elementos comerciales y es de gran ayuda para las investigaciones espaciales.