Alma Gloria Chávez
Buscadoras de vida
Viernes 9 de Marzo de 2018
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Con gratitud para esas mujeres que se empeñan en mostrarnos “caminos de sanación y de vida”.

Este 8 de marzo comparto lo que mi amiga Oliva me ha enseñado: que no importan la edad, los achaques o las situaciones familiares en que nos encontremos para hacer de nuestra vida un compromiso con nuestros deseos, sueños y anhelos al servicio de la comunidad. Ella, que ahora cuenta con 82 años de vida, tuvo la fortuna de haber hecho estudios de enfermería, y a pesar de haber contraído matrimonio siendo muy joven, a la par que atendía a su familia participaba activamente en grupos o colectivos ciudadanos promoviendo y orientando la buena alimentación, el ejercicio físico y el cuidado para la salud, siempre de manera voluntaria y gratuita. Varios años formó parte de nuestra asociación proporcionando charlas de primeros auxilios, así como de derechos sexuales y reproductivos entre mujeres de colonias y comunidades del municipio.

Actualmente, Oliva, quien quedó viuda hace algunos años y ha sido sometida a cirugía del corazón, ha aceptado los cuidados que le proporciona una hija, pero continúa “en activo”: se ha integrado con entusiasmo al grupo de jubilados y pensionados que atiende el ISSSTE y siempre la vemos dispuesta a salir adelante cada día, compartiendo tiempo y experiencias de vida con quien tenga oportunidad. Alentando a la vida.

Las palabras de otra amiga mía, Consuelo, quien ahora seguramente estará cercana a los 80 años, me llegan como ecos cuando hablo con mujeres que han vivido muy de cerca hechos que les han violentado su vida personal, familiar o comunitaria. Ella me decía que las situaciones difíciles por las que atravesamos en nuestra vida son como las tormentas que trastocan todo a nuestro alrededor y con frecuencia llegan a resultar destructivas, pero luego de su paso y aun con las consecuencias dolorosas que provoquen, siempre llegará el tiempo de la luz y de la paz. “Imagínate –me decía– el dolor de todas esas mujeres que se encuentran buscando a sus seres queridos desaparecidos. Mujeres que han sacado fortaleza de su dolor y están dando luz a quienes habían permanecido tanto tiempo en las sombras. Son luz y son ejemplo de vida”.
Consuelo vivió durante algunos años en Pátzcuaro y ella misma resultó un ejemplo de abuela luchando por conservar su derecho a disfrutar de dos nietas: único legado de su única hija muerta prematuramente. También le conocí como promotora de lectura y participación ciudadana en voluntariado con el Instituto Federal Electoral.

Día Internacional de la Mujer, Auditorio Samuel Ramos en Morelia.
Día Internacional de la Mujer, Auditorio Samuel Ramos en Morelia.
(Foto: ACG)



En meses pasados, en sus giras por el país, la vocera del Consejo Indígena de Gobierno (CIG), María de Jesús Patricio, visitó varios de los “espejos de resistencia indígena”, donde los pueblos se han organizado contra el despojo de sus tierras y recursos naturales. Sin aspiración a hacerse del poder, Marichuy, precandidata independiente a la Presidencia de la República por el Consejo Nacional Indígena (CNI), sólo asumió la búsqueda de registro ante el Instituto Nacional Electoral como una forma de visibilizar las resistencias gestadas en todo el territorio mexicano frente a los proyectos neoliberales en los que el Estado y el crimen organizado han conformado alianzas. “Sean del color que sean, se están peleando por querer estar allá arriba; saben que desde ahí pueden diseñar todas sus leyes y reformas, todos los programas para manipularnos… Mi candidatura no es con el fin de estar, sino con el fin de visibilizar estas luchas que se tienen, todos estos diferentes lugares donde la gente se está organizando y por qué lo está haciendo: hay despojos, hay imposición de proyectos, porque les están robando lo que es de las comunidades… Tenemos que organizarnos si queremos que haya un verdadero cambio, porque ese cambio se debe dar desde abajo, desde cada lugar y cada geografía, desde todos los que estamos construyendo un México diferente”, dejó en claro Marichuy.

Esta valiente mujer de la comunidad nahua de Tuxpan, Jalisco, nos invita a caminar juntos por los senderos que le dan vida a la vida. “Su voz –dice Aída Hernández Castillo, investigadora del CIESAS– desarticula la semántica de muerte y busca escucha en nuestros oídos y eco en nuestras voces”.

Y “desde las montañas del sureste mexicano”, llegó la convocatoria para todas las mujeres de México y el Mundo (las originarias, las del Consejo Indígena de Gobierno, del Congreso Nacional Indígena, las mujeres de la Sexta Nacional e Internacional), para participar los días 8, 9 y 10 de marzo en el Primer Encuentro Internacional, político, artístico, deportivo y cultural de mujeres que luchan, que se celebró en el Caracol de Morelia, zona Tzotz Choj, en Chiapas, México.

Las integrantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, comandantas Jessica, Esmeralda, Lucía, Zenaida y la niña (que ya está creciendo) Defensa Zapatista, considerando lo “bien que lo sabemos, que el mal sistema no sólo nos explota, nos reprime, nos roba y nos desprecia como seres humanos, sino también nos vuelve a explotar, reprimir, robar y despreciar como mujeres que somos… y porque ahora está más peor, porque ahora, en todo el mundo nos asesinan. Y a los asesinos, que siempre son el sistema con cara de macho, no les importa si nos matan, porque los policías, los jueces, los medios de comunicación, los malos gobiernos, todos los que allá arriba son lo que son a costa de nuestros dolores, los cubren, los solapan y hasta los premian… Entonces, si eres una mujer que no está de acuerdo con lo que nos hacen, si eres una mujer que lucha y no tienes miedo, pues entonces te invitamos a encontrarnos, a hablarnos y a escucharnos como mujeres que somos… para ponernos de acuerdo. Los varones zapatistas harán lo necesario para que nosotras podamos jugar, platicar, cantar, bailar, decir poesías y cualquier forma de arte y cultura que tengamos para compartir. Ellos se encargarán de la cocina y de limpiar y acercar lo que se necesite. Si te quiere acompañar un varón mayor de 16 años, ahí lo veas, pero de la cocina no pasa. Aunque tal vez ahí algo alcanza a ver y a escuchar y algo aprende. O sea que no se admiten hombres que no vengan acompañados por una mujer. Es todo, acá te esperamos compañera, hermana”.

Allá se encuentran ahora algunas amigas, hermanas, que nos regalarán muchas experiencias compartidas con quienes caminan e invitan a esos senderos de vida.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
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