Alma Gloria Chávez
Dos maestros reflexionan
Jueves 1 de Marzo de 2018

El fin justo de la educación es dedicarse al prójimo y contribuir en la transformación de la sociedad.

Una maestra verdadera.

A- A A+

En estos días en que el magisterio democrático se encuentra “oxigenándose” en sus centros y aulas y sobre todo entre sus educandos, luego de distintas manifestaciones nacionales y locales que literalmente les dejaron exhaustos (obviamente haciendo referencia a quienes “de lleno” y con una inquebrantable vocación participan sindicalmente), me he encontrado con opiniones tan diversas, como matices vemos en el firmamento después de una tormenta. Dos de ellas deseo ahora compartir, porque resultan magnífico aliciente no sólo para quienes se encuentran en el ámbito educativo, sino para cualquiera que nos encontremos convencidos de que la educación es el camino para realizar auténticas transformaciones en la sociedad.

En esos aciagos años de represión, uno de sus hijos se integró a la lucha clandestina revolucionaria: al movimiento guerrillero que acaudillaran los maestros Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos.
En esos aciagos años de represión, uno de sus hijos se integró a la lucha clandestina revolucionaria: al movimiento guerrillero que acaudillaran los maestros Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos.
(Foto: TAVO)

La primera opinión o reflexión viene de un maestro que ha dedicado muchos años de su vida profesional a brindar asesoría al magisterio michoacano de manera oficial, pero ello no le ha impedido también participar sindicalmente, así como en congresos, simposios o foros educativos. Él se encuentra convencido de que los programas que se planifican entre “expertos”, no han logrado integrar al educando y su realidad cotidiana con el resto de los acontecimientos que se dan a nivel nacional e internacional. “Pareciera que la escuela poco o nada tiene que ver con la vida del país. En las aulas casi nunca se habla reflexiva y analíticamente de las vicisitudes nacionales, que por supuesto marcarán la vida educativa institucional y nuestra vida ‘adulta’ en sociedad”.

Tiene toda la razón: esa problemática que ya está afectando al sistema educativo se soslaya por completo en cualquier escuela primaria, a pesar de que éstas no se encuentran a salvo de ser mancilladas por alguno de esos abominables hechos: crisis económica, descomposición social, narcopolítica, desempleo, violencia de género, medios de comunicación y veracidad, elecciones, fraudes electorales, coacción del voto, corrupción, derechos humanos, transnacionales y sobreexplotación de recursos naturales, etcétera. Todo lo mencionado como parte de un currículum no oficial –pero sí ciudadano– con gran potencial educativo.

Este maestro, que pidió que no mencionara su nombre, sabe que la escuela que excluye “destruye la cultura”, y la escuela convencional: ésa donde los alumnos viven obsesionados con la libreta de calificaciones, llega a ser excluyente, pues forma a niños, niñas y jóvenes que responden mecánicamente a exámenes, en tanto nulifica a esos otros que tal vez pueden desempeñarse mejor en pruebas más activas e inteligentes, que requieran usar capacidades superiores del intelecto y no sólo la memoria de corto plazo. Para desgracia de nuestro país, las últimas reformas educativas sólo han servido para nulificar a millones de niños, niñas y adolescentes que (ya se nota, de manera creciente) nunca llegarán a cursar estudios superiores, ni recibieron orientación (por lo menos) para desarrollar aptitudes creativas que les permitan salir adelante en la vida.

El otro maestro, a quien conozco de hace más de tres décadas y lleva el nombre de su padre, Fidel Rodríguez, además de ofrecerme pormenores de su trabajo en escuelas secundarias de comunidades indígenas de la zona y de su trabajo sindical (que le obligó a permanecer fuera del estado durante varios años), me entregó una reflexión escrita, dedicada a la que fue su escuela secundaria en Pátzcuaro y que se apresta a cumplir su LXXV Aniversario de fundación. Esto es lo que escribe el maestro Fidel:

“El próximo 8 de marzo se celebrarán los 75 años de la fundación de la Escuela Secundaria Lázaro Cárdenas del Río, siendo su primera sede la ciudad de Tacámbaro, ese balcón hacia la Tierra Caliente, en el año de 1933. Sin embargo, por la fuerte presión que el clero religioso ejerció contra la naciente institución educativa emanada de un gobierno de corte socialista, resultó complicado su funcionamiento y se decidió su traslado a Pátzcuaro.

“En este lugar reinició sus labores teniendo como sede un edificio centenario situado a un costado de la iglesia del Santuario de Guadalupe. Las voces de los jóvenes, provenientes de los cuatro puntos cardinales de esta región Lacustre, lograron un coro que participó, de manera constructiva, en el desarrollo de importantes procesos educativos-culturales: teatro, danza, canto, educación física y artística, tecnologías y banda de guerra.

“Una mística de trabajo y un fehaciente compromiso de educadores para todas las materias, fueron elementos que crearon confianza en las familias patzcuarenses, quienes comprobaron un cambio positivo de actitud en sus hijos, logrando en ellos la motivación necesaria para la elección de una profesión que luego les llevaría a las principales universidades, colegios o tecnológicos del país.

“Esta escuela nació en el tiempo en que se creía seriamente en obtener una minuciosa preparación para atender las necesidades populares. Aún existe en la entrada del vetusto edificio una placa con la frase: ‘De lo que hagamos hoy depende el futuro de nuestra patria’, y muchos de sus egresados no sólo sirvieron a su patria dentro del territorio, también pusieron en alto al país en Rusia, China, Canadá, Alemania, Brasil, Guatemala, Corea del Norte o en Estados Unidos. Así era el compromiso social.

“Nuestra secundaria no fue una isla, su comunidad educativa no se instaló en una torre de marfil, por eso no fue raro saber de su pronunciamiento de condena en 1966 por la ocupación del Ejército al Primitivo Colegio de San Nicolás de Hidalgo, o ante la agresión del mismo Ejército a la juventud mexicana en 1968. En esos aciagos años de represión, uno de sus hijos se integró a la lucha clandestina revolucionaria: al movimiento guerrillero que acaudillaran los maestros Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos.

“Más recientemente, en el momento decisivo de la trasformación democrática sindical, en los años 90, fue emocionante, conmovedor, ver en la primera fila de las movilizaciones a muchos de nuestros maestros y maestras, a quienes dieron lo mejor de sus vidas para servir a sus semejantes y que fueron ejemplo para muchos de los que nos formamos en esa comunidad educativa. Vaya lo anterior como un reconocimiento a todas y todos los trabajadores de ese ejemplar centro de educación: la Secundaria Lázaro Cárdenas de mi ciudad”.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
Comentarios
Columnas recientes

Día internacional de la paz

Mujeres disidentes

De las crónicas del lago

Fecha para adultos mayores

Proyectos contra la vida

La cultura: un derecho esencial

Turismo y cuidado del entorno

Contando y recordando

Entre costuras

A ejercer ciudadanía con responsabilidad

Apuntes para una historia

Construir la democracia

El maque y su decoración

Soy el museo de Pátzcuaro

Maternidad: desde adentro

La cruz: símbolo a través del tiempo

Festejo por los libros, sus autores y lectores

Un 19 de abril de 1940

Cuando se siembran ideales

Rituales de la Semana Mayor

Ofrenda para Itsii (agua)

La utopía quiroguiana

Buscadoras de vida

Dos maestros reflexionan

Violencia entre adolescentes

Metalurgia en Michoacán

Envejecer con dignidad

Dar sentido a la vida y a la muerte

Cuidar o atender a otros

Festejos de tradición

Atentar contra la seguridad

Los diarios de María Luisa Puga

Nombrar es crear

Sida, cuando el diagnóstico es tardío

25 de noviembre: ¿por qué esta conmemoración?

Mis recuerdos de Teresita

Un guardián del lago

Defensa de la Madre Tierra

Un panteon peculiar

Hambre en el mundo

Recuerdos de un 2 de octubre

Hablemos de un hombre honrado

Cuando la naturaleza grita

La Coalición Nacional de Jubilados Pensionados

Desapariciones forzadas en México

Ejemplos sindicales

Cuando de educación se habla

Pueblos originarios

Ejercitar la ciudadanía

Violencia colectiva

Seguridad ambiental

Sobrevivir la adolescencia

La medicina de la naturaleza

Medio ambiente: nueva visión

Nuestra salud, nuestro derecho

Por el día de los museos

Maternidad desinformada

Por la cruz, a la luz

Hablar de “indianidades”

Altares para La Dolorosa

Trabajadoras del hogar

Aqua sum, agua soy

Ecología integral

Mujeres, pequeños testimonios

Francisco J. Múgica: un documental

Con perspectiva de género

Los toritos en tierra purépecha

Una auténtica “bolsa de valores”

LXXVIII Aniversario del INAH

Por el camino de la ética

Quien ama al árbol respeta al bosque

Pastorelas en Michoacán

El tiempo: medida de hombres

Nana Iurixe

Día Internacional de Lucha contra el Sida

Nombrar es crear

El respeto a las diferencias

Morir por mano propia

Celebración a nuestros difuntos

Nivel educativo, a la baja

De alta peligrosidad

ISSSTE de Pátzcuaro: Un día especial

Día del Maíz

Nuestro derecho a la cultura

Infamias globalizadas

Educacion para la paz

Esfuerzo, disciplina y amor

Maravillosamente: mujeres

Aprendiendo de los oficios

El pensamiento del doctor Bach

Fiesta de los Oficios

El trabajo del hogar

Jornadas de Peritaje Antropológico

Alerta de Género: consideraciones

Defender la educación

Gastronomía

Feminicidio

Día Mundial del Medio Ambiente

La salud de la mujer

Celebremos la diversidad cultural

Para quien educa

Mujer y madre

Día del Libro y la Rosa

Elenísima

Hombre de probidad

Trabajadoras/es de lo invisible

Ser mujer… Y no quedar en el intento

Amnistía Internacional: 45 años

Diálogo interrumpido, acuerdos incumplidos

El palacio de Huitzimengari

El palacio de Huitzimengari

Jorge Reyes: Siete años

Viejos rituales, nuevo ciclo

Desapariciones en Mexico

La inaceptable violencia

Desde tierras orientales

La medida del tiempo

Los Nacimientos en México

Cuando la fiesta es un ritual

Campaña “16 días de activismo”

Defender nuestro legado cultural

El hostigamiento es sinónimo de violencia

Mario Agustín Gaspar

Tributo a la vida a través de la muerte

Discriminacion

Votamos y participamos

Recordando a doña Caro

Para una cultura de paz

Caminos hacia la paz

Cuando una mujer disiente

En recuerdo de Palmira

Abuso de la cesárea

Abuelas (anecdotario mínimo)

De raíz p’urhé

El Día Internacional de los Pueblos Indígenas

Celebrando el XV Aniversario de Decisiones

Territorio de volcanes

Cherani K’eri

Gobiernos incluyentes

Ejercer ciudadanía con democracia

La salud: cosa nuestra

La salud: cosa nuestra

Defender recursos naturales

Ser maestro y no quedar en el intento

Maternidad adolescente

Galeano: siempre recordado

Talleres artesanales en el Museo de Pátzcuaro

“Fue niña”

Al Quds: Jerusalén

Trabajadoras del hogar