Hugo Rangel Vargas
Costa Rica: el paraíso del cooperativismo
Viernes 23 de Febrero de 2018
A- A A+

Una exuberante vegetación, el sutil acompañamiento del canto de aves en las copas de los árboles, la aparición sorpresiva de monos titis y capuchinos, la humedad que se cuela por la respiración, un tierno beso sabor a fruta fresca y dulce, las manos juguetonas de la arena que se cuelan por toda la piel, son apenas algunos de los regalos que tiene el Parque Nacional Manuel Antonio, enclavado en el Pacífico costarricense.

Salir de San José no es difícil, aunque la capital tica padece de la atrofia vehicular que deriva de su condición de ser el centro de negocios al que acuden a laborar hombres y mujeres de las provincias de Cartago, Heredia y Alajuela. La mañana josefina espera al madrugador con un viento fresco que le sopla la cara, mescolanza de aires alisios que provienen de las zonas montañosas que definen el valle entre el centenar de volcanes colindantes con el Caribe y los montes de bosques tropicales.

Con el 20 por ciento de su territorio destinado a reservas naturales, una actividad productiva generosa con la naturaleza, una amplia variedad de microclimas, Costa Rica es uno de los cinco países más competitivos en materia turística en América Latina según el Foro Económico Mundial y a donde el año pasado llegaron tres millones de visitantes logrando triplicar esta cifra en apenas una década.

En medio de este auge del sector turístico tico ha florecido también el cooperativismo y el número de cooperativas ha crecido de 67, en la década de los 60, a 318 en el año 2000, y la población cooperativa representa más de un cuarto de la Población Económicamente Activa del país. El papel de las cooperativas en el turismo del país centroamericano es fundamental dadas las debilidades del Estado para garantizar la integridad de los ecosistemas protegidos en los parques naturales y la necesidad de generar alternativas productivas en las áreas de amortiguamiento; así, la autogestión de las comunidades para el aprovechamiento de sus recursos en la creación de productos ha sido un factor de dinamismo de toda la actividad turística.

En 1994 se creó el Consorcio Cooperativo Red Ecoturística Nacional (Cooprena), con la participación de cinco cooperativas de trabajo asociado conocidas como cooperativas de autogestión: CoopeSilencio, CoopeMangle, CoopeSanJuan, CoopeUnioro, Ecopavones, CoopeOrtega, CoopePuntarenas, CoopeAsega, Fecoopa y la CPCA.

La próspera industria sin chimeneas de Costa Rica se inscribe en una ola de organización productiva que se ha fortalecido desde la década de los 90 en todo el mundo y que se gesta desde las comunidades con potencial turístico para generar una oferta alternativa en el medio rural. Se trata de una lógica autogestionada desde los habitantes de un territorio, y que tiene como fundamento el aprovechamiento de fortalezas locales de carácter natural y cultural.

La Organización Mundial del Turismo ha reconocido que la llegada de visitantes no genera en automático desarrollo. Se requiere para ello de un entramado económico que evite la fuga de la derrama que generan las divisas de los turistas, esto es una red de proveeduría de bienes y servicios hacia los turistas generados en buena medida por establecimientos anclados a la economía local.

La lección del cooperativismo tico a países como el nuestro, en el que los funcionarios del sector turístico se regodean con cifras exorbitantes de número de turistas, es digna de ser revisada a la luz de la experiencia del impacto del turismo sobre las economías y el desarrollo local en ambos países.

Mientras tanto, el embrujo de Escazu recorre todo el país centroamericano dejando por todos sus bosques tropicales besos que rasgan como rayos de luz las copas de los árboles.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Soberanos magistrados

Instrucciones para la cuarta transformación

Minería leonina en la mira

Política ficción.

El efecto Neymar

El día que AMLO ganó

Autismo perredista

NAIM: El triunfo de la consulta

¿Combatir la riqueza?

Juntos reescribiremos la Historia

La “bancarrota” social.

45 años y contando

Velasco y la razón de Estado

TLCAN: ¿qué celebrar?

Los retos de los ayuntamientos

Permítanos soñar

Regulación alimentaria urgente

Burocracia vacante

Las réplicas del tsunami

Cambio de libreto

Pátzcuaro, lo que está en juego

Pejenomics

2018: La historia que podrá escribirse

Cuba: reanimando la esperanza

Todo sucede en Michoacán

El único que se divierte

A 100 días

La preocupación de los banqueros

Anayagate

Costa Rica: el paraíso del cooperativismo

Morelia, la oportunidad para la izquierda

Tuxpan: la flor del Colibrí

AMLO el sorpresivo

Andresmanuelovich y el efecto teflón

Y la inflación estaba ahí

El tortillazo de la ignominia

El país de la frivolidad

Ligereza a la Calderón

De la paz a la seguridad interior

AMLO: la ruta de la paz

Meade: el eje del olvido

UMSNH y salario mínimo: dos caras del sistema

100 años, sólo un Pedro

Fidel, a un año de tu ausencia

Ayuntamientos en crisis

Uber en Michoacán

En defensa de la política

Michoacán: presidentes vulnerables

La ilusión del Frente Ciudadano

Imposturas en medio de tragedias

La tierra cruje

Por qué López Obrador

No mentir, no robar, no traicionar

Se llama Harvey

El expulsionismo militante

El “casting” del FAD

El ejemplo de Rafa y Julión

México, Venezuela y el TLCAN

El dinosaurio se niega a morir

A la altura de la maestra

El socavón de la corrupción

El origen de la vanidad

PRD: La impericia de la codicia

2018: Comienza el juego de imposturas

Las opciones de Mireles

Después del 4 de junio

Correa: La reivindicación de la esperanza

Burguesía a la mexicana

PRD: El discurso “definicionista”

Carmen Aristegui: La nueva patzcuarense

Yarrington, Duarte y la capacidad de asombro

Todo está en la mente

Cárdenas y la mayoría necesaria

La turbulenta izquierda y el enturbiado país

Patria antes que partido

¿Nueva?, ¿izquierda?

Michoacán, hacia un nuevo interinato

Autodefensas: cuatro años de afrentas

La diáspora perredista

#NoEsTrumpEsPeña

AMLO: ¿El triunfo irreversible?

El contrasentido del acuerdo peñista

Gasolinazo y crisis de confianza

Chávez, el parto pendiente

Postdata: Sobre los buenos fines

Casi al fin del mundo

Casi al fin del mundo

El Buen Fin

Trump: El villano favorito

Estados Unidos: lo que está en juego

De “salvador” a “jodedor”

El caso López Obrador

Tras los recortes

El falaz `paralelismo´ Clinton-Zavala

Los pendientes de los Calderón

Los diez minutos de El Tuca

Movimiento al 18

Las redes y Juanga

Peña Nieto: por si faltara poco

Políticas públicas sin medición

Peña Nieto: entre amistades, disculpas y rechazos

Election day

Inauguration Day

Inegi, acribillado

Una mayoría política, para una mayoría electoral

PRD: Un momento para aprovechar

2018:El tiempo de honrar a Heberto

¿Por qué no le creo a Jesús Ortega?

Después del 5 de junio

Muy al sur de Morelia

Mireles: Sin derecho a la rebelión

Trump: La amenaza de la estulticia

Del “ya me cansé” al “mal humor”

AMLO y EPN, dos caras de la misma moneda

Pedro Infante vive

Al diablo con sus instituciones

Legisladores bizantinos

La cumbre de la usura

Legislativo: Desequilibrio de poderes

Un Eco a la eternidad

Bernie Sanders: La esperanza de lo imposible

Febrero: Episodios de colonialismo y de libertad

Acciones afirmativas: El debate continúa

Participación ciudadana y construcción de gobernanza

Bautista, la alternativa perredista

Temixco: La vulnerabilidad revelada

La crisis que se asoma

Sudamérica: ¿Una golondrina que hace primavera?

Autodefensas y fibrosis social

PRD: Las alianzas posibles

Reformas fracasadas

Basave: Por la redención de los intelectuales

Canarios: la resistencia

Por México Hoy

PRI: La guardia al Maximato

Pátzcuaro: La ciudad de la utopía

“Un amigo se metió a la mafia…”

La confesión de la usura

Estados Unidos y Europa: Medidas divergentes, resultados diferentes

Presupuesto base cero: pretextando eficiencia

Cerati: Pasión por la eternidad

Inflación controlada, ¿el fin del fetiche?

2016: El año de la verdad

Cárdenas frente a Navarrete

Deuda pública federal: ¿Quién la detiene?

Los temores de Peña Nieto

Semeí, Mireles y el Tri

Política ficción: Una sucesión sin control

Grecia: Lo que está en juego

Libertad a Mireles