Alejandro Vázquez Cárdenas
La objetividad y el periodismo
Miércoles 14 de Febrero de 2018
A- A A+

Si buscamos en el diccionario de la venerable Real Academia la definición de “objetividad”, encontraremos que nos dice “cualidad de objetivo”, con lo cual quedamos en las mismas. Buscamos “objetivo” y aquí sí leemos lo siguiente: “1. adj. Perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir. 2. adj. Desinteresado, desapasionado y 3. adj. Fil. Que existe realmente, fuera del sujeto que lo conoce”. Podemos concluir que una definición concreta y escueta de objetividad diría que se trata del respeto a la verdad de los hechos.

En México existen buenos periodistas, pocos, cierto, pero sí los hay. Periodistas que tratan, con mayor o menor éxito, de no anteponer sus personales intereses ni su propia visión cuando dan una noticia
En México existen buenos periodistas, pocos, cierto, pero sí los hay. Periodistas que tratan, con mayor o menor éxito, de no anteponer sus personales intereses ni su propia visión cuando dan una noticia
(Foto: Cuartoscuro)

Por lo tanto, podemos afirmar que “objetividad” es un término que se usa para referirse a la cualidad de objeto, es decir, a la emisión de un comentario independientemente de la sensibilidad o afinidad que posea la persona que comente. Ésta debe limitarse a solamente indicar las características observables que posee dicho objeto, desligándose de los sentimientos que posea.

En la vida diaria lograr la objetividad completa, absoluta, parece ser algo inalcanzable para los humanos. A esta conclusión se llega en un estudio de S. Palminteri, de la Escuela Normal Superior de París (Francia) y del University College de Londres, publicado en 2017 en la revista PLOS Computational Biology, en la que se pone de manifiesto que los prejuicios tienen más peso de lo que nos imaginamos y son capaces de distorsionar nuestro raciocinio llegando al extremo de no tomar en consideración hechos reales y concretos.

A esta conclusión han llegado, pero por la vía de un camino más cómodo, y me parece que muy lucrativo, algunos periodistas que justifican sus parciales y subjetivos escritos con la sentencia “la objetividad no existe”, así, sin más. Y lo dicen como si fuera una verdad revelada, esculpida en una piedra bajada del Sinaí.

Según Miguel Ángel Bastenier, cotizado periodista del diario El País de España, la objetividad no existe en la vida real, y no hace ninguna falta que exista, porque si fuera así, todos los diarios, al menos los que cumplen con sus objetivos profesionales, darían siempre la misma versión de los hechos. Así lo dijo e imagino que eso cree.

Para los periodistas la objetividad debe ser una aspiración que, si bien por definición no es alcanzable, sí debe ser lo deseable, una meta a la que se debe apuntar. Es por eso que un periodista simpatizante, o militante de tal o cual causa o corriente, ni de lejos puede ser tomado como una fuente siquiera lejanamente objetiva.

Ahora viene el gran “pero”, el que la objetividad sea inalcanzable no la invalida en absoluto. Véase si no en sentido matemático. Ejemplificando, lo que nunca se alcanza pero siempre se puede aproximar un poco más.

En México existen buenos periodistas, pocos, cierto, pero sí los hay. Periodistas que tratan, con mayor o menor éxito, de no anteponer sus personales intereses ni su propia visión cuando dan una noticia, como también existen, esos sí muchos, periodistas que escriben por encargo, les pagan para distorsionar la verdad o de plano para inventar y decir grandes mentiras. Para estos individuos, verdaderos discípulos de Goebbels, la objetividad no existe ni es algo que importe. Y así lo proclaman abiertamente y convencen a muchos.

La objetividad es una meta, como lo es la justicia para un juez o la curación para un médico. Son propósitos, ideales, sin los cuales no se podría funcionar.
Es cuánto.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

La revolución traicionada

Un paciente mental

El cerebro político

El timo de la homeopatía

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada