Ismael Acosta García
Las hienas se desatan
Sábado 10 de Febrero de 2018
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Bastó un tuit de López Obrador a Jesús Silva-Herzog Márquez para que la cofradía de las hienas conservadoras al servicio del poder en México, en cascada se desataran en descalificaciones y agresiones contra el de Macuspana, Tabasco.
Pasa que, el analista político, en su artículo “AMLO 3.0” publicado el pasado 6 de febrero donde califica al Peje de “oportunista”, por las adhesiones de personajes importantes de la vida pública nacional que han anclado en el proyecto de AMLO un día sí y otro también, lo acusó de ser un político sin nervio ideológico ni criterio ético para entablar alianzas, sin dar mayor argumento de su dicho.

Las hienas se desatan
Las hienas se desatan
(Foto: TAVO)

La respuesta no se hizo esperar, y en el tuit de las 14:30 horas, AMLO señala que S-H Márquez “hace tiempo me cuestiona con conjeturas de toda índole. Hoy, me acusa sin motivo de oportunista. Ni modo, son tiempos de enfrentar a la mafia del poder, a sus secuaces y articulistas conservadores con apariencia de liberales”.

Es el caso que connotados miembros de la cofradía de los nuevos “científicos” (a la usanza porfirista) como Enrique Krauze, Carlos Puig, Denisse Dresser, Mony de Swaan, Joaquín López Dóriga, León Krauze, Héctor de Mauleón y Luis Carlos Ugalde, se lanzaron en contra de López Obrador con argumentos que no viene al caso mencionar, baste señalar de quiénes se trata.

Más tarde AMLO abundó que se trata de un grupo de conservadores que se disfrazan de liberales y que permanentemente están en su contra. “Es hora –dijo– de aclarar las cosas con respeto, en la democracia y pluralidad. Resulta que no les gusta nada, primero porque era yo sectario, y ahora que estamos llamando a la unidad y que se están adhiriendo de otros partidos, otros dirigentes, ahora soy oportunista, me da mucha risa porque es como aquello de que si la ensartas pierdes y si no ensartas perdiste”.

Es oportuno recordar que la propuesta de López Obrador firmada en Morelia el 29 de enero de 2017 plantea la unidad del país y convoca a mujeres y hombres, pobres y ricos, a pobladores del campo y de la ciudad, religiosos o librepensadores para luchar juntos y lograr por la vía pacífica y legal un cambio de régimen y hacer de la honestidad una forma de vida y de gobierno.

Ha sido un llamado a todos los mexicanos a incorporarse a la gran tarea de transformación nacional, no sólo a simpatizantes y a ciudadanos independientes sino también a los militantes de otros partidos políticos. Queda claro entonces que el calificativo de Jesús S-H Márquez es malévolo y obedece a las sucias mañas del poder expresadas a través de sus amanuences, pues aquella convocatoria señalaba que, “en torno a estos ideales nos cohesionaremos las fuerzas progresistas y democráticas de México, cuyo acuerdo podrán suscribirlo militantes de todos los partidos políticos, miembros de organizaciones sociales y ciudadanos independientes de toda la República”.

No cabe duda que el verdadero oportunista resultó ser Silva-Herzog nieto, ahora que él y sus patrones advierten el cúmulo de adhesiones que de todos los orígenes sociales y políticos ha venido acumulando el personaje que encabeza las encuestas hacia la Presidencia de la República por más de un quince por ciento sobre su inmediato competidor, conservadoramente hablando.

“Hemos buscado la unidad, a veces no les gusta esto a nuestros adversarios, pues lo lamento pero son nuestras estrategias, nosotros no vamos a cambiar en nuestros principios, en nuestros ideales, yo no lucho por cargos públicos, no lucho por dinero, yo lucho por ideales, yo lucho por principios, no voy a fallarle al pueblo, no voy a traicionar al pueblo, no voy a traicionarme a mí mismo, lo que estimo más importante en mi vida es mi honestidad, siempre he dicho que no quiero pasar a la historia como un ambicioso vulgar, un traidorzuelo”, afirmó López Obrador.

Luego de esa perversidad, nos queda claro que Jesús S-H Márques y su cofradía no pasarán de ser más allá que plumas y voces al servicio de un gobierno que se debate en las heces de la corrupción y la tiranía. Un gobierno que raya en la desesperación acudiendo al uso de las fuerzas armadas como última tabla de salvación.

Ya lo había denunciado el The New York Times, en un reportaje de Azam Ahmed publicado del 25 de diciembre de 2017. Los miles de millones de pesos que el gobierno mexicano gasta para controlar a la prensa. Entre otras cosas señala que funcionarios federales y estatales rutinariamente dictan las noticias, diciéndole a los medios qué deben reportar y qué no. “Dirigir un periódico, una estación de radio o un canal de televisión en México usualmente significa depender de un único y poderoso cliente que gasta exorbitantes sumas en publicidad con una sola advertencia: ‘no te pago para que me critiques’. Ese cliente es el gobierno mexicano” (Si alguien se acordó de Michoacán es mera coincidencia).

El The New York Times ejemplificó la influencia del dinero público en los medios utilizando el caso de La Jornada: era uno de los más queridos de México, una voz crítica y de lectura obligada para intelectuales y activistas, hasta que el gobierno lo salvó de una crisis financiera con más de un millón de dólares en publicidad oficial, afectando su independencia editorial, de acuerdo con el diario estadounidense.
Una de las pocas publicaciones dispuestas a tomar la historia fue el sitio de noticias fundado por Carmen Aristegui, otra reconocida periodista que perdió su trabajo en una estación de radio tras publicar un reportaje sobre la Casa Blanca de la esposa del presidente. Días después Aristegui Noticias sufrió un ataque cibernético.

Sólo para recordar a nuestros lectores el nivel de perversión que existe entre estos “intelectuales” y periodistas con el gobierno mexicano, veamos el Informe 2013 sobre la Ejecución de los Programas y las Campañas de Comunicación Social del Gobierno de la República, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El gobierno federal gastó 2 mil 849 millones de pesos en publicidad oficial. Diferentes medios y periodistas recibieron ese dinero. Ejemplo es el pago a los conductores del programa de Tercer Grado por la cantidad de 9 millones 120 mil pesos.

El informe que se encuentra en el portal www.normatividaddecomunicacion.gob.mx detalla los pagos recibidos por Adela Micha, Denisse Maerker, Ciro Gómez Leyva, Carlos Loret de Mola y Joaquín López-Dóriga, muy amiguitos de Jesús Silva-Herzog Márquez, a quien con frecuencia invitan a sus programas. Los pagos, de acuerdo al reporte correspondiente al Ejercicio Fiscal de 2013, fueron de la siguiente forma: Adela Micha, un millón 436 mil pesos; Denisse Maerker, un millón 818 mil pesos; Ciro Gómez Leyva, un millón 707 mil pesos; Carlos Loret de Mola, dos millones 78 mil pesos; Joaquín López-Dóriga, dos millones 78 mil pesos.

Entre la lista de conductores de radio y televisión que recibieron pagos del Ejecutivo federal, destacan: Óscar Mario Beteta, dos millones 338 mil pesos; Jorge Fernández Menéndez, un millón 836 mil pesos; José Cárdenas, un millón 113 mil pesos; Eduardo Ruiz Healy, un millón 113 mil pesos; Javier Poza, un millón 113 mil pesos; Maxine Woodside, un millón 354 mil pesos; Ciro Gómez Leyva, un millón 113 mil pesos; Maricarmen Cortés y José Yuste, un millón 113 mil pesos; Leonardo Curzio, 312 mil pesos ; y muchos otros más que, curiosa cosa, ¡son furibundas hienas desatadas en contra de Andrés Manuel López Obrador!.

Hay muchas otras listas más por conocer, entre ellas las de Michoacán. Por hoy, es cuánto.

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