Julio Santoyo Guerrero
La tierra es plana, el cambio climático es una mentira
Domingo 3 de Diciembre de 2017
A- A A+

Suelen algunos historiadores referirse a la Edad Media como una época de oscurantismo en la que los dogmas de la Iglesia impedían el avance de las ciencias. Los científicos emergentes de entonces tuvieron que pagar cara la osadía de contravenir lo indicado en las Sagradas Escrituras y la palabra de la autoridad eclesiástica autorizada para interpretarlas. Giordano Bruno, Galileo Galilei, Giulio Cesare Vanini, García de Orta, Copérnico, Kepler y muchos más fueron perseguidos por sus aportaciones a las ciencias, las que chocaban con el pensamiento dominante de aquellos años.

Hemos creído que con el advenimiento de la Ilustración, el triunfo de la razón y uno de sus instrumentos más sólidos, el método científico, la explicación de los fenómenos naturales, sociales y de la materia sería alumbrado siempre por la contundencia y seriedad de la ciencia en sus diversos continentes, y que la educación, como el medio por excelencia para difundir la razón, desalojaría de la conciencia humana la superchería, la superficialidad y los fanatismos. Y no ha sido cierto.

Giordano Bruno, Galileo Galilei, Giulio Cesare Vanini, García de Orta, Copérnico, Kepler y muchos más fueron perseguidos por sus aportaciones a las ciencias, las que chocaban con el pensamiento dominante de aquellos años.
Giordano Bruno, Galileo Galilei, Giulio Cesare Vanini, García de Orta, Copérnico, Kepler y muchos más fueron perseguidos por sus aportaciones a las ciencias, las que chocaban con el pensamiento dominante de aquellos años.
(Foto: Especial)

Nuestro siglo XXI ya es testigo, a pesar de la ciencia y la educación, del retorno del pensamiento de lo banal. Así como el poder de las redes sociales ha empoderado a los individuos frente a las instituciones de los estados, también lo ha hecho con el pensamiento de lo superficial, que sustentado en una mezcla de empirismo y creencia mítica sostiene sin rubor urbi et orbi las más locas estupideces. Pensamientos y creencias que tienen efectos desastrosos en la cultura, la educación y en la generación de políticas públicas.

Que en pleno siglo XXI existan botarates que tratan de regresar el reloj de la ciencia a cientos de años antes de la esplendorosa cultura griega, asegurando que tienen demostrado que la tierra es plana y que miles les sigan y los financien, pero además que encuentren en las redes sociales un vasto auditorio que replica sus frivolidades pseudocientíficas, es un hecho que merece la reflexión preocupada. Quiere decir que la cultura del pensamiento científico y las exigencias metodológicas de la razón se están diluyendo frente a una sociedad que prefiere los mitos, que goza de su credulidad y que está dispuesta a tragarse cualquier mentira espectacular.

Cuando el presidente orate que tienen los Estados Unidos ha declarado que el cambio climático, el calentamiento global, es una mentira inventada por los chinos y ha decidido sacar a su país de los Acuerdos de París, no sólo está abofeteando a las ciencias y a los científicos que han construido teorías sólidas sobre un asunto capital para el futuro del planeta y para todos nosotros, la humanidad, está lanzando también un discurso ideológico de desprecio sobre los saberes científicos y sobre el pensamiento racional. El discurso supremacista, xenófobo, misógino de Trump es congruente con su repudio a los valores del pensamiento liberal provenientes de la Ilustración, que pretendía poner en el centro de las preocupaciones al hombre. Fanatismo, credulidad, rechazo a los instrumentos de la razón y a los valores humanos provenientes del liberalismo son el coctel en el que hoy se está generando la práctica de muchos políticos y de grandes sectores sociales.

El ancla perfecta para que una ideología, un modo de pensar, se afiance y sea incluso defendida en la plaza pública, es el vínculo económico. Si niegas el cambio climático y das a cambio a las poderosas mineras de carbón la oportunidad de seguir explotando el mineral y con ello generas riqueza y creas empleo, seguro ganarás el aplauso en ese sector, aunque destruyas el planeta.
El dinero, con su valor primario: la ambición, casi siempre deja ciego al que lo acumula.

Por más que ha hecho esfuerzos, por décadas la educación mexicana no ha conseguido desarrollar una conciencia ambiental que se indigne y actúe para impedir que el medio ambiente se siga destruyendo de manera irreversible. La circunstancia michoacana es un ejemplo dramático de ello. La destrucción de bosques y aguas para la plantación ilegal de aguacate y otras frutas sigue a galope tendido. La ambición enfermiza es tal que en una gran cantidad de predios en donde realizó operativos la Meza de Seguridad Ambiental, porque era notorio y evidente el cambio de uso de suelo, la destrucción de ecosistemas y de mantos freáticos, sus dueños cínicamente tan pronto han cesado las lluvias, están dedicados con afán a replantar aguacates y a reactivar el robo de agua de los pueblos.

Este clan de malos michoacanos, delincuentes ambientales, son del tipo de los que aplaudirían la insensatez de que la tierra es plana si ello les permitiera tener argumentos para cultivar de aguacates todo el territorio michoacano. Son los que eufóricos aplaudirían el discurso patanezco de Trump de que el cambio climático es una mentira, o de que los aguacates generan los mismos servicios ambientales que los pinares y encinares, como lo dice la APEAM. Por eso fueron, desde su perspectiva de delincuentes ambientales, perfectamente coherentes cuando en un evento público dominado por aguacateros le dieron una rechifla al titular de la Semaccdet, que tiene la obligación legal de impedir que se sigan sacrificando los bosques.

El 2018 será un año de recrudecimiento de la problemática ambiental en Michoacán. El poder económico que respalda al aguacate ilegal sigue avanzando, pasando por encima de las leyes y de las instituciones, y es claro que se meterá a las campañas electorales, principalmente en los municipios que tienen condiciones propicias para plantaciones aguacateras. Si los tres niveles de gobierno, Federación, estado y municipios, no definen acuerdos de actuación, el rebasamiento será fatal. La afectación a los derechos ambientales de los michoacanos ya está en las puertas de cada hogar, lo que viene es un gran problema político y social. Probablemente las instituciones ambientales tienen el pulso de esta crisis, pero basta un viaje por las carreteras de la Meseta, Ario de Rosales, Tacámbaro, Villa Madero, Acuitzio del Canje, Salvador Escalante, Morelia, Zitácuaro, etcétera, para verificar el retorno del cambio de uso de suelo, la replantación de aguacate y la instalación de estructuras hidráulicas.

El retorno del pensamiento de lo banal, la entronización de la estupidez humana disfrazada de progreso económico, que justifica el ecocidio, el robo y acaparamiento de agua y el desprecio a la economía sustentable, es la ideología que mueve al aguacate ilegal y que se ha propuesto atacar y destruir los derechos ambientales de los michoacanos y someter a las instituciones gubernamentales. Son ellos la expresión del nuevo oscurantismo que se ha propuesto destruir la cultura de la legalidad y toda valoración de las ciencias ambientales. Con ellos toda educación ambiental ha fracasado. Ojalá no se le ocurra a político alguno ofrecerles el perdón a estos ecocidas, si lo hace lo hará en agravio de todos los michoacanos. Sólo espero que para entonces el neo oscurantismo de la banalidad no se haya apoderado del pensamiento de los ciudadanos.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!

Y sin embargo, allí está la delincuencia

Mentiras estelares

03paty11

El retorno de los videos

Las encuestas como propaganda

De frivolidad y propaganda negra

Candidatos: sanar la duda

Conciencia de la responsabilidad cívica