Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Baños todo género
Miércoles 15 de Noviembre de 2017
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Derivado de la exclusión y violación de los derechos humanos de personas trans en los baños escolares las universidades, las autoridades deberían adelantar acciones para evitar que se sucedan éstas no sólo por la violencia, sino por la violación a los derechos humanos y su dignidad.

Cada uno de los baños para todo género de la UI incluye una nota que expresa: “Toda persona puede usar este baño sin importar identidad y expresión de género”.
Cada uno de los baños para todo género de la UI incluye una nota que expresa: “Toda persona puede usar este baño sin importar identidad y expresión de género”.
(Foto: TAVO)

Las diferentes narrativas de personas trans no permiten conocer toda clase de vejaciones que sufren ellas para hacer uso de espacios privados como los baños; una mujer trans platicó lo que vivía en los baños, situación que generó atención entre las autoridades para resolver la problemática. Ella expresó que en el baño de los hombres padecía rechazo y violencia, en tanto que en el baño de mujeres había gritos e inconformidad que violentaban su persona, derivado de ello, la pregunta es: “¿A dónde puedo ir al baño?” “¿cómo haces un espacio donde pueda entrar cualquier persona?”, “es un tema de respeto”, de esta situación estamos hablando en las universidades del país, algunas como la Universidad Iberoamericana (UI) de la Ciudad de México ya inició un proceso de atención a la problemática.

Las personas trans sufren de manera recurrente violaciones a sus derechos humanos (salud, trabajo, educación, recreación, cuestiones registrales, entre otras); la ausencia de no conocer la población en general el derecho al libre desarrollo de la personalidad y de la no discriminación hace que cualquier acto que este segmento de población ejecute sea reprochado por muchas personas, debo precisar, afortunadamente no son todas las personas las que rechazan a las personas trans.

Reflexiono sobre dos actos violatorios de derechos humanos ya mediáticos: el 25 de noviembre de 2015, cuando Jessica Marjane Duran Franco y Ale Méndez Flores visitaban el centro comercial Reforma 222 de la Ciudad de México, al querer entrar al baño de mujeres, personal de seguridad impidió el acceso argumentando que no eran mujeres, violentando su identidad de género, ambas son mujeres trans, este es un dato que se hizo mediático.

Igualmente otro caso sucedió en el 2015, Diana Sánchez Barrios, subsecretaria de Diversidad Sexual del PRD, exigió al gobierno del entonces Distrito Federal que interviniera para eliminar los sanitarios especiales para “personas trans” en la Clínica Especializada en VIH Iztapalapa; es simple: que cada personas trans utilice el servicio de sanitario que le corresponda de acuerdo con su identidad de género. Con ello se dejaría de prejuzgar y violentar los derechos humanos.

También aquí, en Morelia, Uruapan y Lázaro Cárdenas, se han generado actos de discriminación y exclusión de las personas trans, sobre todo en espacios comerciales a los cuales se les impide su acceso, situación que he conocido de viva voz de las afectadas, y a quienes en su momento recomendé presentar las quejas correspondientes ante el Conapred, el Coeprevd o la CEDH.

Sin embargo, hoy las cosas pudieran estar tomando otros paradigmas y generando espacios para una mayor inclusión y respeto a las diferencias, lo digo porque la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México ha implementado un programa cuyo objetivo es que la comunidad universitaria “se ponga los lentes de la igualdad”, evite los prejuicios y observe a las personas desde sus propias necesidades, tanto físicas como afectivas, y todos sean tratados de manera justa, por lo que esta institución académica ha puesto en funcionamiento baños incluyentes; todo ello en el marco del Programa de Asuntos de Género. Prácticamente todas las universidades cuentan con un programa de asuntos de género.

Cada uno de los baños para todo género de la UI incluye una nota que expresa: “Toda persona puede usar este baño sin importar identidad y expresión de género”. Dichos sanitarios se localizan en los edificios principales de la universidad. Si bien esta acción representa pequeños adelantos, los mismos podrían generar reflexiones en favor del respeto a la igualdad y la no discriminación y a la dignidad e inclusión como preámbulo para una mejor convivencia y generar condiciones de paz social.

La universidad a la que me refiero ha iniciado una tarea que se antoja como para ir construyendo una cultura de respeto de mayor calado, donde en este asunto que revisamos pudieran, sería lo ideal, contar con sanitarios generales, con puertas individuales para todas las personas y que en el caso de los lavamanos pudieran ser utilizados por todos, atino estimado lector, como ya se hace en Suecia y en otros países de Europa.

Si bien esto sería lo ideal, lo deseable, tenemos que comprender que es por etapas, por lo que la Universidad Iberoamericana expresa que “se tiene que ir paso a paso para no generar reacciones adversas; primero hay que cambiar la forma de pensar y de entender lo que implica ser incluyente, y luego hacerlo en la cuestión estructural y física de la institución”, nada simple, pero se avanza, eso es lo importante, no prejuzgar, no segmentar y sí respetar a la comunidad trans, así como a todo género.

Esto no será fácil, simple ni sencillo, hay que trabajar arduamente sobre el asunto de género y esperamos que pronto nuestros espacios académicos y universitarios y sus autoridades trabajen en esta propuesta, sobre todo la Universidad Michoacán de San Nicolás de Hidalgo que tiene un espacio, una estructura y un proyecto de género, donde ya se realizan acciones para continuar sensibilizando a la población para prevenir el machismo, la misoginia y la violencia en sus diferentes esquemas, incluida la violencia por prejuicio, como la plantea la OEA.

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