Carlos Enrique Tapia
Migración México-Estados Unidos
Violencias, miedo y ruptura social
Miércoles 8 de Noviembre de 2017
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La “rachita”, como oprobiosamente calificó el gobernador de Michoacán a la ola de crímenes de los últimos meses, no es sólo un tipo de violencia, son varias formas. Una es la generada por la delincuencia organizada; otra, producto de la conflictividad entre delincuentes; una más surge del tejido social fracturado.

Inseguridad y sus múltiples formas de violencia.
Inseguridad y sus múltiples formas de violencia.
(Foto: TAVO)

Asimismo, está la implicada por la corrupción entre las estructuras gubernamentales y sectores de la sociedad (ciudadanos, empresarios), y la de delincuentes individuales. Estas violencias confluyen en diversos contextos urbanos y rurales del país, no sólo de Michoacán, pero actualmente en nuestra entidad los ejemplos son cotidianos.

Incluso la propaganda que celebra al gobierno michoacano con mentiras es una forma de violencia contra la sociedad, pero la discreción discursiva, ideológica y electorera no es la peculiaridad de la actual administración gubernamental. Y ésta no sólo exhibe los intereses individualistas y partidistas, también la lejanía de la realidad.

Algunos grupos delincuenciales, células “domésticas” o ligadas a grupos externos y dominantes en otros territorios, cuentan con estructuras conformadas por diversos tipos de delincuentes y su accionar (huachicoleros, trasiego de drogas, secuestro, etcétera) conlleva violencias de todo tipo, incluidas formas de corrupción con gobiernos locales.

Entre delincuentes la lucha por territorios y productos de los actos delincuenciales genera violencia, además de amenazar a los ciudadanos que nada tienen que ver con su conflictividad. También la ruptura social (familia, comunidad, barrio, colonia) provoca más violencia que puede ir de conflictos personales y familiares a intracomunitarios.

Finalmente está la violencia irracional de delincuentes individuales que asesinan a sangre fría o agreden sangrientamente a quienes se oponen a su accionar. Todas estas violencias convergen, confluyen en algunos casos y se enfrentan, convirtiéndose en serias amenazas a los ciudadanos y las sociedades locales en general.

No todas estas violencias emergen de las rupturas sociales y tampoco entre el accionar delincuencial, individual o grupal, y la pobreza y marginación hay una relación causal y unívoca, pero sorprende el resentimiento social que hay detrás de las mentes criminales. En las familias, comunidades, colonias y barrios se alimentan ciertas violencias.

Como quiera, las rupturas sociales también reflejan el rompimiento entre gobiernos y sociedades locales, oligarquías políticas y económicas y las poblaciones, alimentándose resentimientos y el círculo vicioso de la pobreza, en el que por generaciones se reproducen condiciones de marginación, pobreza generalizada y pobreza extrema.

A la fecha, la estrategia gubernamental contra la delincuencia omite un diagnóstico de las formas de violencia y las rupturas sociales. La idea de los polígonos de conflictividad generada por la Secretaría de Gobernación es interesante, pero no parece formar parte de una política pública de seguridad que combata la inseguridad.

Inseguridad y sus múltiples formas de violencia. Actualmente se enfatiza la reacción guerrera, ocupación de las fuerzas de seguridad de territorios en conflicto, uso de armamento pesado, amenaza física y confrontación, pero nada se hace para generar condiciones que alivien las rupturas sociales que se expresan territorialmente.

Si bien el gobierno michoacano puso en marcha las “comunidades modelo” y otras acciones y programas cuya finalidad es restaurar el tejido social, en conjunto son parte de prácticas políticas electorales disociadas de la cotidianidad territorial; no hay convergencia y transversalidad de estas medidas. Lo aislado no crea comunidad.

Obviedades. 1. ¿En Michoacán se hacen las cosas bien? El bloqueo de los sindicatos cuestiona la gobernabilidad y exhibe a un gobierno que no hace política, sino simple propaganda electorera. 2. Michoacán, entre los diez estados más peligrosos para el periodismo y los periodistas. Noveno lugar para ser exactos. La violencia, asesinatos y agresiones contra los ciudadanos también son un riesgo para ejercer el periodismo. 3. Outsourcing en el Instituto Nacional de Migración. Personal de seguridad privada cuenta con permiso gubernamental para abusar de los derechos humanos de adolescentes centroamericanos. 4. Según la PGJE de Michoacán, de 250 casos de mujeres asesinadas, 200 ya expiraron, por lo que no pueden ser reabiertos para determinar la verdadera causa de su homicidio. Feminicidio desvanecido por legislación machista y obsoleta. 5. Según el lidercillo del PRD michoacano, la incesante salida de militantes de ese partido no le afecta pues su partido está comprometido en asegurarle a PAN-MC-PVEM las candidaturas que se les antojen. 6. Un reporte clasificado preparado para una evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) reconoce graves deficiencias del gobierno mexicano para combatir la corrupción. En 2014 los fondos producto de actividades ilícitas equivalían a 6.6 por ciento del PIB de México. 7. Trump rechazó que el Congreso de Estados Unidos incluya algún programa para los dreamers en el Paquete Fiscal de fin de año. 8. En cinco años (2010-2015) 495 mil mexicanos que residían en Estados Unidos retornaron a México. 9. Morelia y Zamora son las regiones con el mayor número de homicidios acorde con la PGJE, pero el Ayuntamiento de Morelia minimiza los entre 90 y 105 asesinatos mensuales, mientras el Inegi afirma que 77.5 por ciento de los morelianos se siente inseguro y señala que Morelia es una ciudad insegura. 10. Acorde con un informe generado en la Universidad de Texas, Los Zetas sobornaron a Pemex, CFE, el ex gobernador Fidel Herrera y los hermanos Moreira (ex gobernador y actual gobernador) de Coahuila.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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