Alejandro Vázquez Cárdenas
La salud y los políticos
Miércoles 8 de Noviembre de 2017
A- A A+

En medicina tradicionalmente se cuenta con algo llamado "secreto profesional". La enfermedad es un evento de naturaleza íntima y personal, un asunto entre el médico y su paciente; imagino que a nadie le resultaría agradable saber que su historial médico pueda ser exhibido públicamente, en cuanta red social exista, con fotos, datos y señales. Nadie tiene por qué enterarse de que el gerente "X" padece hemorroides o que la jefa de departamento "Z" tiene una incontinencia urinaria de esfuerzo y debe usar pañal. Mucho menos deben ventilarse públicamente enfermedades que tienen una carga negativa como sería una enfermedad venérea o el altamente estigmatizado Sida.

Dentro del gran catálogo de enfermedades existen unas que sin representar un peligro de muerte sí revisten cierta importancia ante la sociedad, como son las patologías mentales. Veamos por qué.

Secretario general del Comíte Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, presidiendo al país desde 1964 hasta su muerte en 1982
Secretario general del Comíte Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, presidiendo al país desde 1964 hasta su muerte en 1982
(Foto: Especial)

Los humanos no vivimos solos, vivimos e interactuamos en una sociedad con alta movilidad. Por lo tanto, lo que hagamos o dejemos de hacer afectará a un determinado grupo de gente.
Dentro de esta línea de razonamiento desde hace varios años existe la inquietud para legislar algo que de entrada suena incómodo: conocer a fondo el estado de salud de un político que aspire a mandar en un país. El asunto escaló niveles mundiales ahora con el triunfo y pesadilla de un Trump con evidentes y severos problemas mentales y poseedor de las claves para desencadenar un holocausto nuclear sin antes siquiera haber enviado sus acostumbrados tuits matutinos.

El soporte histórico para esta petición existe. Recordemos algunos: el cáncer prostático de Mitterrand, diagnosticado en 1981, al inicio de su primer periodo fue ocultado hasta 1991, cuando estaba a la mitad de su segundo periodo y ya para entonces las condiciones de salud del mandatario eran francamente malas.

Entre otros casos relevantes tenemos, en 1982, la muerte del líder soviético Leonid Brezhnev, que permitió la llegada al poder de Yuri Andropov, quien a sólo tres meses de asumir funciones tuvo que someterse a una operación urológica, pasando en el hospital la mitad de los quince meses que estuvo en el poder. A su muerte, en febrero de 1984, le sucedería Konstantin Chernenko, quien fue electo a pesar del consejo médico y duraría en el cargo sólo un año y un mes, permitiendo el arribo al poder de Mijaíl Gorbachov, con las consecuencias históricas que ya conocemos.

En Latinoamérica tenemos el caso del ecuatoriano Abdalá Bucaram, apodado El Loco, depuesto en febrero de 1997 de la Presidencia que había asumido apenas seis meses antes, por una resolución del Congreso de su país que lo declaró "incapacitado mentalmente para gobernar".

Más reciente, julio de 2000, fue el caso del presidente nicaragüense Arnoldo Alemán, que enfrentó la intención del Parlamento de esa nación para examinarlo médicamente y determinar su aptitud mental para gobernar, en medio de constantes denuncias de abuso de autoridad.

Durante el sexenio de Vicente Fox, a un grupo de senadores priistas se le ocurrió presentar una iniciativa de reforma a la ley para poder conocer el estado de salud de diversos personajes de la vida pública, concretamente el Presidente de la República y todos aquellos que tengan mando en estructuras unipersonales (Banco de México, Presidencia del IFE, Procuraduría General de la República, entre otros).

Esta iniciativa nació por las sospechas del uso continuo de antidepresivos por parte del presidente Fox y por los datos que sugieren una personalidad bipolar, pero también, en forma calculada, previendo un eventual triunfo del señor López Obrador, personaje que en reiteradas ocasiones ha sido señalado como alguien que padece un peligroso problema mental, concretamente un severo trastorno paranoide de personalidad, patología que por sus características lo inhabilitaría totalmente para funcionar como presidente de los más de 100 millones de mexicanos.
Interesante iniciativa, pero sospecho que está condenada a dormir el sueño de los justos. Los señores legisladores tienen muchas otras cosas que hacer.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada

Mentiras y medios de comunicación

Educación, ortografía y marchas

Delincuencia y medios de comunicación

Homeopatía, algunos datos

Educación en Michoacán, algunos datos

El Islam y la tolerancia

Ayotzinapa, cabos sueltos

Iatrogenia