Arturo Alejandro Bribiesca Gil
El culpable: Díaz Ordaz
Viernes 20 de Octubre de 2017
A- A A+

A principios del año 1969, el presidente Díaz Ordaz aún no se pronunciaba por quién sería su sucesor. La decisión estaba, o parecía estar, entre el secretario de Gobernación, Luis Echeverría, el secretario de la Presidencia, Emilio Martínez Manatou, y el secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena.

Como todos sabemos, Díaz Ordaz se decantó por Luis Echeverría, muy probablemente porque éste compartía su visión de mano dura respecto al movimiento estudiantil del 68, no así los otros posibles. Los afectos personales por Martínez Manatou y los méritos económicos de Ortiz Mena pasaron a segundo término.

La apuesta de Díaz Ordaz fue por la continuidad del control político, firme y riguroso, y no por la continuidad y estabilidad económica. Poco pesó en su decisión el milagro mexicano del desarrollo estabilizador, del cual era uno de los principales artífic
La apuesta de Díaz Ordaz fue por la continuidad del control político, firme y riguroso, y no por la continuidad y estabilidad económica. Poco pesó en su decisión el milagro mexicano del desarrollo estabilizador, del cual era uno de los principales artífic
(Foto: Especial)



La apuesta de Díaz Ordaz fue por la continuidad del control político, firme y riguroso, y no por la continuidad y estabilidad económica. Poco pesó en su decisión el milagro mexicano del desarrollo estabilizador, del cual era uno de los principales artífices Ortiz Mena (dos veces secretario de Hacienda con dos presidentes distintos: 1958-1970).

No podemos saber qué hubiera pasado si Díaz Ordaz se hubiera decantado por su amigo Martínez Manatou, pero sí sabemos qué fue de México con Echeverría: populismo, pésimo manejo de la economía, derroche, estatismo, López Portillo, El Negro Durazo, devaluaciones y un largo y oscuro etcétera.

El pésimo rumbo tomado en el sexenio 70-76, no corregido y sí empeorado en el periodo 76-82, generó trabas que no hubieran existido de no ser por esta docena trágica. Los gobiernos posteriores tuvieron grandes distractores que permitieron que otros problemas graves (corrupción, narcotráfico, principalmente) siguieran creciendo como bolas de nieve con las consecuencias que hoy vivimos.

Es importante rescatar de este duro juicio al gran mexicano que fue Jesús Reyes Heroles y a la apertura democrática que vio la luz a partir del 77 de su mano.

Ahora bien, si Antonio Ortiz Mena hubiera sido el que escuchara las palabras mayores en ese lejano 1969, sin duda el rumbo económico del país hubiera continuado por la ruta del crecimiento y la estabilidad, con problemas y contingencias sin duda, pero más por cuestiones externas que internas.

Obviamente que no hubiéramos escapado del consenso de Washington ni seguiríamos teniendo como base la sustitución de importaciones, ni mucho menos digo que hoy en día estaríamos compitiendo con China o Estados Unidos por la supremacía económica del mundo, pero sin duda nuestros números microeconómicos serían mucho más satisfactorios y no sólo los macroeconómicos, como ha sido la constante de los últimos años.

En concreto, lo que sí digo es que muchos de nuestros graves problemas actuales devienen de una mala decisión tomada hace 48 años por Gustavo Díaz Ordaz, quien nos pudo ahorrar los estragos de los malos gobiernos de Echevarría y su amigo de la juventud López Portillo si hubiera apostado por el camino de la economía.

Mucho ha cambiado desde esa época. Cuando esto sucedió, la decisión de quién sería el siguiente presidente de la Republica recaía en una sola persona, el mandatario en funciones erigido en único y gran elector. Medio siglo después la decisión recae en poco más de 85 millones de mexicanos, que curiosa y muy probablemente en este 2018 tengan ante sí los mismos escenarios que tuvo Díaz Ordaz. Por un lado, la apuesta a la experiencia y continuidad de modelo económico, y por otro lado, la apuesta por el populismo y el nacionalismo trasnochado, que ya era trasnochado en los años 70. Esperamos que varios millones de ciudadanos piensen y decidan mejor que uno solo.

En fin, en mi humildísima opinión y con la licencia de los clásicos contemporáneos –Salinas y Clinton– les digo: No se hagan bolas, es la economía.
Otrosí: Medalla Belisario Domínguez para el escritor, luchador por los derechos de la comunidad LGBTT y divulgador científico Luis González de Alba.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

A la democracia

No salió el oso polar

En paz

En paz

Mirar hacia el futuro

Es cuestión estética no cromosómica

Corrupción derivada

El juicio de la historia

Vuelvo a preguntar

Bebeto y Romario

De desconcentraciones y cosas parecidas

De reo a gobernante

Quinto partido a la vista

Hablemos del mundial

Pacto por la mujer

Día Mundial de la Libertad de Prensa

Limpiaparabrisas

La Fontaine

Arte y libertad

Los tres alegres compadres

Azorín y la eubolia

El culto a la ley

México en la piel (cuento corto)

México en la piel

México en la piel

Lupe Valdez

Javier Marín, distinguido uruapense.

Soñemos

El desgaste del poder

Hasta luego

Movernos en un esquema

Dos doctores y un licenciado

Candidatos priistas de pura cepa

La UMSNH, centenaria y enferma

Frente religioso

Ciudad Gobierno

Equidad de género e impartición de justicia

El culpable: Díaz Ordaz

Llamémosles sin partido

Henning Mankell

¿Y la ley general de justicia cívica apá?

“Si”, de Rudyard Kipling

El top ten del Frente “Ciudadano” por México

#NoalFiscalPresidenciable

¿Presidencialismo o parlamentarismo?

Meade y Manlio

Maldita percepción

El póker de ases de Peña

La edad del presidente

El “socavón” michoacano

Yo quería escribir del clima…

AMLO y el cantinero

¿Por qué no hemos ganado una Copa del Mundo?

Una generación de “ruptura” que no llega

¿Eres progresista y liberal?

Silvano emulando a Peña

Voto obligatorio

Murat presidente

Tres apuntes de la elección del Estado de México

Michoacán y el Índice de Competitividad Estatal 2016

Migrantes diputados

Un Macron mexicano

Los delfines, entre humanidad y raja política

El discurso de la honestidad

Veytia y la corresponsabilidad de las ratificaciones

Se buscan mejores políticos

Engañando con la verdad

De Juárez a Colosio

Lenin Moreno, un ser excepcional

Prisión y temple

Reducción de salario por enfermedad: posverdad

Dos ilustres e ilustrados michoacanos

Turismo político

Divide y vencerás

En el centenario de nuestra Carta Magna

Movilidad

Inminente reducción del Congreso de la Unión

Los políticos, la fábula

Por una reducción del IEPS a gasolinas

Postverdad

Política ficción

Rebelión

Día Internacional contra la Corrupción

Fidel

Deudas públicas estatales

El sueño americano

Trump presidente

Descarríos de la izquierda y la derecha en México

Los polémicos Nobel

Nuevo sistema de justicia laboral

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Los ex priistas

Informes, ¿boato o rendición de cuentas?

¿Discriminar es pecado?

Los pluris

El deporte olímpico mexicano