Viernes 13 de Octubre de 2017
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Tengo una teoría personal en materia de política: los dos modelos raíz que siempre han estado en disputa a lo largo de la historia no sólo de México, sino que también se han reproducido en distintos pasajes a lo largo de la historia de la humanidad, tienen que ver esencialmente con la postura liberal o la conservadora. También pienso que el origen de estos dos arquetipos se desprende de la propia naturaleza humana y de su psique: avanzar o quedarse en su lugar, ello en función del peligro que representa el entorno. Así tenemos los partidos republicano y conservador en Estados Unidos, los partidos de izquierda o de derecha, los independentistas o los republicanos, y en el caso de nuestro país, los que seguían a Maximiliano de Habsburgo y los juaristas, don Porfirio y los revolucionarios, el PRD y el PAN. El modelo ideal en realidad se encontraría en el equilibrio entre los dos extremos, lo cual es el quid que no hemos podido resolver hasta nuestros días.

 Margarita Zavala, siendo originaria del mundo conservador, tradicional y de ultraderecha, ha decidido emprender la marcha hacia el ala liberal, pero para ello tiene varios retos en el camino
Margarita Zavala, siendo originaria del mundo conservador, tradicional y de ultraderecha, ha decidido emprender la marcha hacia el ala liberal, pero para ello tiene varios retos en el camino
(Foto: Cuartoscuro)


Continúo con mis reflexiones: para el ala conservadora su referente es el pasado tradicional, y por ello apela a mantener el statu quo; exalta los valores nacionalistas, es clasista y se inclina por limitar las fronteras; en ella pesa más el deber ser, las instituciones y las leyes. En contraparte la esfera de lo liberal hace un llamado a explorar nuevas vías, a sacudir el establishment, a generar contrapesos, a corregir el rumbo, a ir en busca de lo nuevo y desconocido y a ser incluyente.

Desde esa perspectiva podríamos analizar al Frente Ciudadano por México, compuesto por partidos políticos que leyendo los nuevos tiempos están dispuestos a hacer todo para no fenecer, incluso buscar conciliar plataformas ideológicas que de origen son opuestas y a mandar a volar el pensamiento que sus ideólogos de antaño les heredaron. Se encuentran en el ala conservadora porque sólo buscan mantener sus prebendas y canonjías pero sin ofrecer ninguna solución viable a los males que nos aquejan de raíz como la inseguridad, la pobreza, y en lo cual también ellos han sido copartícipes.

Por otro lado están los liberales, entre los que se encuentran los actores que surfean la ola independiente, o casos como Andrés Manuel López Obrador, entre otros. Ellos plantean un nuevo modelo, una nueva manera de hacer las cosas, y desembarazarnos de la partidocracia que nos ha regido y maniatado durante décadas. Quieren resarcir las deudas pendientes del Estado mexicano con la población más desprotegida y descobijada por el ala conservadora. Quieren imprimir un nuevo sello a la democracia haciendo partícipes a quienes han sido excluidos tradicionalmente.

Margarita Zavala, siendo originaria del mundo conservador, tradicional y de ultraderecha, ha decidido emprender la marcha hacia el ala liberal, pero para ello tiene varios retos en el camino. Por ejemplo, después de toda una vida de disciplina partidista tendrá que aprender a ciudadanizarse y a dialogar con todas las expresiones, con todos los rostros de los que México se conforma: desde los indígenas, la comunidad LGTTTBI, los de izquierda, punks, darketos, millenials, y quienes no profesan el catolicismo como ella. Y no sólo eso, también tendrá que incluirlos en su plataforma y hacerlos partícipes dentro de su agenda de manera permanente. Por otra parte, después de años de haber desempeñado el rol tradicional como esposa de Felipe Calderón, tendrá que demostrar su independencia total de él, su autonomía, fuerza personal y pensamiento propio, y tener la capacidad de diferenciar ser la esposa de, para convertirse en la estadista con capacidad de autocrítica y tener cero indulgencia a lo que haya estado hecho mal durante la administración de Calderón (incluyendo el caso Odebrecht que alcanzó a salpicar a su marido) y enmendarlo. Otro reto será cómo convertir en la nueva ola liberal a los grupos conservadores que seguramente la seguirán, para que sean capaces de abrirse al prójimo, a ensuciarse los zapatos, a dejar de ser elitistas, y a no ver la pobreza por encima del hombro como una enfermedad. También tendrá que ser capaz de construir un equipo propio con los filtros necesarios como los que exige la sociedad actual y que esté a la altura de los nuevos tiempos; para ello tendrá que ser sumamente cuidadosa con respecto a los negocios de su hermano Diego y buscar cuadros limpios e intachables dentro de su círculo cercano. El imponerse como mujer en un país que es esencialmente tradicionalista y machista, y que en el que la tasa de feminicidios va a la alza, será otro reto a superar.

No tengo la menor duda de que Margarita Zavala tiene muchas ventajas para aspirar llegar a la Presidencia de México, y no sólo por las preferencias en las que se le ha colocado a través de las encuestas actuales rumbo a 2018 después de López Obrador, sino porque es mujer, posee un perfil en lo individual limpio, con valores, con integridad, con inteligencia y carácter. Ojalá pueda adquirir en el camino los atributos que la vía liberal necesita para convertirse en la integradora de lo mejor de los dos mundos. El candidato de Morena plantea una vía radical, extrema, que sí es necesaria, pero con el que quizá la mitad del electorado tenga sus reservas. Veremos al final de la contienda quién queda.

El reto que tendremos en la boleta en estas próximas elecciones será en suma la decisión de los dos modelos que dividen al país, es decir, elegir entre los dos Méxicos: o seguimos como estamos o evolucionamos, o elegimos al México conservador en el que nada cambia, los ricos siguen igual de ricos y los pobres en su misma condición, empantanados en la corrupción; o nos atrevemos a elegir la vía liberal para el país, a descubrir nuevas rutas en las que la equidad y la justicia social sean las máximas premisas para quienes ocupen el poder, más allá de cualquier agenda personal en la que pareciera la gran mayoría de los aspirantes actuales están enfrascados en colocar. ¿Cuál prevalecerá?

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