Viernes 6 de Octubre de 2017
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A Emilia. Gracias por ampliar mis muy limitados horizontes literarios.

El día de ayer (5 de octubre), leyendo efemérides, supe que se cumplían dos años del fallecimiento del escritor sueco Henning Mankell, de quien hasta hace unos meses no sabía de su existencia, mucho menos había leído su obra, y de quien, sin embargo, hoy en día su obra tiene un significado muy especial en mi acervo literario, más que por su calidad narrativa, que es mucha, por la forma en que la descubrí.

El Día del Padre pasado, no recuerdo con exactitud la fecha, al parecer en junio, mi hija Emilia, de cinco años, me regaló un libro, El hijo del viento (2009), de Henning Mankell. Obviamente que sabía había sido su madre el artífice de la compra, pero después supe que no así de la idea ni de la selección, ya que había sido la mismísima Emilia a quien se le había ocurrido que por el Día del Padre me regalaría un libro; para mala suerte de su madre, por cierto, quien ya había adquirido a título de mis dos hijos sus respectivos presentes. Tendría que gastar más. El caso es que el día que fueron a la librería, mi Comino (apodo de cariño que le tengo a mi princesa), por algún motivo desconocido escogió de entre varios libros que vio y le propuso a mi mujer justamente esa novela. Intuyo que fue el niño africano de la portada, de tez negra, lo que llamó su atención.

El hijo del viento (2009), de Henning Mankell.
El hijo del viento (2009), de Henning Mankell.
(Foto: Cuartoscuro)


Haciendo un paréntesis. Debo destacar que, a mi juicio, su decisión refleja que nuestros niños a esa corta edad aún no desarrollan prejuicios racistas. Notarán la diversidad pero no la rechazan. Somos nosotros y el entorno social los que conforme van creciendo les vamos inculcando los prejuicios, ya sean racistas, clasistas, xenófobos o un largo etcétera. Cierro paréntesis.

Como dije, hasta ese día que recibí el libro jamás había escuchado del autor, del cual ahora sé que fue un escritor prolífico (más de 30 obras) que cobró fama internacional por su serie de novelas protagonizadas por el inspector de policía Kurt Wallander, y que gracias al éxito de la serie Wallander (1991-2009) fue que la novela nórdica, negra o policiaca –cuestión de enfoques– cobró mayor exposición internacional, abriendo camino a otras novelas y autores, tales como Stieg Larson y su serie Millennium, por ejemplo, la cual llego hasta la industria hollywoodense, pero bueno, esa es otra historia, e independientemente de que Mikael Blomkvist sea más famoso que Kurt Wallander, no debemos olvidar que Wallander fue primero.

En fin, en este su aniversario luctuoso no podía dejar pasar la oportunidad pública de hacer un pequeño tributo a uno de los principales exponentes de la novela negra nórdica con la finalidad de que más personas se den a la tarea de leerlo, y no nada más su obra policiaca, sino también la no policiaca, que es igual de vasta y cautivadora, sólo menos famosa.

Otrosí: Medalla Belisario Domínguez para el escritor, luchador por los derechos de la comunidad LGBTT y divulgador científico Luis González de Alba, a poco más de un año de su muerte. 2 de octubre para siempre.

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