Julio Santoyo Guerrero
Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia
Lunes 2 de Octubre de 2017
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"A nadie d los pobladores de aquí –Nieves, Umécuaro, Hojas Anchas, Tirio y Loma Caliente– nos ha querido autorizar la Conagua la perforación de pozos. Nos ha dicho que ya no se otorgan concesiones, y tal vez tengan razón, pero ¿por qué entonces los que están pelando los montes para plantar aguacate sí tienen su pozo autorizado?". Esto afirman con indignación los habitantes de estas localidades del sur del municipio, y de donde nos proveemos los morelianos de servicios ambientales, como agua y oxígeno.

Tres mil 630 millones dice el rector que la UMSNH requiere apara operar en 2018
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(Foto: Especial)

Hace más de diez años llegaron los grandes inversionistas aguacateros a esta zona, y con la omisión –¿o complicidad?– de las autoridades ambientales federales y estatales de entonces, hicieron cambio de uso de suelo de cientos de hectáreas y se apoderaron de toda el agua que estaba a su alcance, la que corre superficialmente por los arroyos, la que está en la laguna de Umécuaro y más recientemente la que está en el subsuelo, perforando pozos a diestra y siniestra.

"Tardamos tiempo en reaccionar", dice la gente de estos poblados, también abandonados por la autoridad municipal, y a quienes se suman las voces de protesta de la gente de El Auxilio, Culebras, El Tanque y otras que han visto cómo los arroyuelos y filtraciones de donde tomaban el agua para los usos domésticos y para sus actividades económicas tradicionales han desaparecido en la temporada de secas. "Pero ya no podemos seguir así, lo que aquí ocurre es una injusticia, oiga, ¿cómo van a ser más importantes los aguacates que la vida de las personas?”.

Lo que ocurre en esta zona tiene un nombre: devastación ecológica y vacío de autoridad, violación de la Ley de Aguas Nacionales y su reglamento en el otorgamiento de permisos de perforación, omisión de la Conagua, que ha permitido la operación de varias decenas de pozos que, como plaga, privatizan y succionan el agua del subsuelo anulando el derecho humano al agua que tienen los miles de pobladores originarios.

La visión que han hecho imperar los grandes inversionistas en el sur de Morelia (el poder de facto que ha sustituido en este lugar a las instituciones) a la hora de disponer del agua, mientras la autoridad se cruza de brazos es que los aguacates tienen prioridad sobre la vida de las personas. Vale más un aguacate que una familia, ese es su principio y eso es lo que las instituciones están permitiendo.

"Yo sabía de cuatro o cinco pozos, pero ya reunidos con la gente de todas estas poblaciones, mire, son decenas, con decirle que hay parcelas aguacateras que hasta dos pozos tienen, y revisando los arroyos que son cauces federales, todos tienen hasta cinco represas para llevarse el agua, por eso nosotros ya no tenemos agua y por eso ya casi no llega a las lagunas de Umécuaro y Loma Caliente, y quién les dice algo, algunos presumen sus influencias incluso con algún diputado, ¡imagínese!

"La ley está muy torcida, oiga –me dicen–; fíjese, ahí subiendo hacia la Peña Tajada tumbaron un bosque precioso de decenas de hectáreas, le plantaron aguacate y nunca pasó nada, y como premio a todos esos destrozos, la Conagua les autorizó un pozo profundo para que rieguen sus aguacatitos, y mientras a nosotros que nos lleve la fregada".

Efectivamente, el colmo de las ilegalidades y de la impunidad se da en el momento en que los grandes inversionistas pueden hacer cambio de uso de suelo sin ninguna consecuencia y además la institución federal reguladora del agua les concede un permiso para usar aguas nacionales en una huerta que viola la ley.

Al igual que en otros lugares del estado, aquí en Nieves, Umécuaro, Hojas Anchas y más localidades, las instituciones permitieron el crecimiento absolutamente desordenado, no sustentable, abusivo y ecocida de actividades productivas como el aguacate y otros frutos. Están ahora obligadas estas instituciones a intervenir urgentemente para hacer prevalecer la ley y para hacer justicia a las miles de familias que han resultado víctimas de sus propias omisiones o complicidades. En esta región está en fermento un grave problema social que debe atenderse ahora.

El drama ambiental de Nieves y Umécuaro afecta directamente a Morelia e involucra también el derecho al agua de los morelianos. De ahí proviene más del 40 por ciento del agua que abastece a la Presa de Cointzio, que a su vez alimenta los usos domésticos y urbanos de la mayoría de los morelianos. De no tomarse medidas integrales para resolver el problema de los servicios ambientales, en poco tiempo las lagunas de Umécuaro y de Loma Caliente morirán. Morirán por falta de agua y porque en ellas los huerteros vierten permanentemente cantidades importantes de los residuos químicos que usan en sus plantaciones.

Las instituciones ambientales federales, las estatales y el gobierno municipal de Morelia no deben postergar la atención a este asunto. Debe pensarse en un gran proyecto de restablecimiento y conservación ambiental de bosques, aguas y ecosistemas del sur de Morelia; debe asegurarse que las actividades productivas aquí instaladas sean sustentables, no contaminantes, deben revisarse y cancelarse todos los pozos, embalses y retranques bajo la perspectiva de la protección del agua y para garantizar el derecho humano a ella, como lo dicta el artículo 4 de la Constitución y que se regula en las leyes ambientales y en la Ley de Aguas Nacionales.

El gobierno de Silvano Aureoles, que ha reivindicado un extraordinario discurso ambientalista, debe, en consecuencia, tomar cartas en el asunto, hacerse presente en la zona, parar ya la devastación y someter a la ley a quienes están pisoteando el derecho de los pobladores y ofrecer alternativas urgentes para remediar las afectaciones realizadas.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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