Hugo Rangel Vargas
El “casting” del FAD
Viernes 18 de Agosto de 2017
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En medio de todo ello, y quizá en el desahucio, la propuesta hecha por el PRD para la construcción del FAD amenaza con convertirse en una representación de la tragedia de Electra que podría cobrar la vida de su progenitor.
En medio de todo ello, y quizá en el desahucio, la propuesta hecha por el PRD para la construcción del FAD amenaza con convertirse en una representación de la tragedia de Electra que podría cobrar la vida de su progenitor.
(Foto: TAVO)

Símil de la forma en la que los productores seleccionan a los actores que participarán en una puesta en escena, se han deslizado frente al público una serie de nombres de personajes que podrían aparecer en el elenco electoral en los siguientes días como posibles aspirantes presidenciales que serían abanderados de una eventual alianza entre el Partido Acción Nacional y el de la Revolución Democrática.

Desde Juan Ramón de la Fuente, quien en un encuentro con la tribu perredista Iniciativa Galileos se descartó para un frente “anti AMLO”, pasando por los actuales titulares de las secretarías de Marina y de la Defensa Nacional, Vidal Soberón y Salvador Cienfuegos, que fueron propuestos en una declaración un tanto improvisada del gobernador Silvano Aureoles, los bandazos de quienes los sugieren han recorrido toda serie de tonos y ocurrencias en sus propuestas.

Como las obras de mal guion, que son despreciadas por los actores de renombre, la tragicomedia del Frente Amplio Democrático (FAD) que ha propuesto el PRD parece, como lo dijo Porfirio Muñoz Ledo, una “nebulosa” que se antoja difícil de cuajar por la imposibilidad de encontrar un perfil a gusto y contentillo de posiciones políticas que bien podrían ser disímbolas y encontradas.

Una dificultad adicional que enfrenta esta puesta en escena es el argumento que presentará a su público más allá de los malabares y la prestidigitación de sus productores, habilidosos operadores de las luchas por el poder. Y es que, ni por error, se asoma en el discurso de los promotores del FAD una sola línea de un programa político que supere la consigna vacía del llamado “gobierno de coalición”.

Sin argumento, con un guion inundado de lugares comunes y carente de figuras histriónicas de potencia en el escenario, la quimera aliancista se reduce a llamar la atención de la opinión publicada con nombres de relumbrón, flashazos de pasarela y alfombras rojas tendidas a personajes que ni desdeñan ni aceptan la atención de los dedos que los señalan como posibles protagonistas.

Sí, este podría ser un casting, una prueba de pasillo que sólo tiene como parámetro de evaluación la imaginación de quienes lanzan al aire nombres y más nombres, y cuya seriedad se pierde, quizá intencionalmente, cada vez que se deja entrever el desaire de los suplicados intérpretes. Cada menosprecio, sin embargo, revela la verdadera intencionalidad de este espectáculo: distraer la atención del público hacia la sala alterna donde se desarrolla, no la función principal, sino las audiciones.

Con las entradas cada vez más abaratadas, los organizadores de esta representación se niegan a abandonarla y es probable que comiencen a presentar desde sus elencos monólogos y soliloquios discordantes que convertirán aquel escenario en una alharaca sin sentido, para quizá terminar por retirarse cada uno a su carpa a ofrecer funciones por separado.

Entre tanto, el dueño del tenderete más grande se frota las manos. Sabe que el público cautivo al que le ofrece imposturas como diversión podría seguir redituándole dividendos mientras haya frente a él puestas en escena que resten la atención a lo que ocurre en el tras telón de su distracción: el saqueo del país.

En medio de todo ello, y quizá en el desahucio, la propuesta hecha por el PRD para la construcción del FAD amenaza con convertirse en una representación de la tragedia de Electra que podría cobrar la vida de su progenitor.

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